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Marco Garay: De campeón centroamericano a estar olvidado

Fue campeón centroamericano de pesas. Hoy, con problemas de salud y abandonado por casi toda su familia, vive en una bodega gracias a Valerio Fontanals pero necesita mayor atención

Por Gustavo Flores

Jul 17, 2017- 18:45

Marco Antonio Garay es un histórico referente de las pesas salvadoreñas; su currículum marca que fue campeón como atleta y como entrenador. Hoy aquellos tiempos de gloria y alegrías deportivas pasaron a ser páginas borrosas y amarillentas de su pasado.

Foto/ Cortesía

Prácticamente abandonado por su familia, a los 78 años se ha refugiado en la solidaridad proveniente de su deporte y vive gracias a la ayuda económica y espiritual que le dan sus amigos de las pesas. Con varios problemas de salud a cuestas, su hogar es hoy una de las bodegas de Valerio Fontanals, ex presidente de la Federación, quien también le da contención y comida. “Este es mi nido”, dice hoy Marco. Está agradecido de por vida a su “nueva familia” pero este campeón necesita mayores atenciones y cuidados.

La historia de Marco y las pesas se remonta a su juventud, allá por los años 60 cuando empezó a ir a un gimnasio promediando los 20 años. Enseguida le vieron cualidades para sobresalir. “Me metí a un gimnasio, pero yo solo quería hacer ejercicio , pero enseguida me empezaron a decir que compitiera, que tenía potencia”, cuenta hoy con una ejemplar memoria selectiva para los grandes acontecimientos de su vida.

Marco Garay fue campeón centroamericano de levantamiento de pesas

“Nunca me imaginé llegar a tanto. ‘Vos tenés fuerzas’ me decían los amigos, se mira fácil como levantas peso. Y yo les decía, a mi modo, que esto me lo ha regalado Dios, en la biblia aparece Sansón, esto es una cosa de Dios, no es mía. Tuve que descubrirme a base de entrenamientos. Y había veces que no me gustaba pero me decía ‘tengo ganas y el compromiso de ganar’”. Así de simple explica su éxito deportivo.

Empezó a levantar kilogramos en el gimnasio Olímpico de San Salvador. Después pasó al gimnasio Atlas, de Ricardo Magaña, su formador en la halterofilia. Los éxitos no tardaron en llegar a nivel nacional e internacional.

“Fue un gran pesista en su juventud y luego siguió brillando en la categoría Masters. Tuvo destacadas actuaciones representando al país en Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico”, señala Valerio Fontanals, hombre fundamental para que Marco continuara su vida después de los 70.

También cuenta Fontanals que en el Indes Marco daba clases de levantamiento de pesas y nunca nadie le dio un sueldo. “Su salud se fue deteriorando y como nadie lo ayudaba y no tenía donde vivir, le di alojamiento en la bodega y también alimentos. Tiene una hija en Estados Unidos pero aquí se quedó solo, no cuenta con ayuda de nadie, excepto una sobrina que a veces llega”.

Su año de mayor gloria fue en 1961 cuando ganó el campeonato Centroamericano en Guatemala. “Eso no se me puede olvidar nunca de mi mente. Lo recuerdo con exactitud. Fue raro que haya ganado, nadie confiaba en mí. Y recuerdo que el entrenador Ricardo Magaña, me dijo ‘estas loco’. Y le contesté: ‘Loco por lo que usted me ha enseñado’. Pero fui y gané”, se enorgullece Marco.

También tuvo una gran trayectoria como entrenador. Dirigió a generaciones de pesistas y también ayudó en Olimpíadas Especiales.

¿Qué hace?

Sus días hoy pasan en la bodega de Fontanals, en la 11a calle Oriente a metros de la Avenida España. Allí Marco pasa la mayoría del día sentado en la vereda entre los ruidos de una calle céntrica y transitada. Con sus pies hinchados, ojos lagrimeantes y su bastón a su lado, cuenta que casi no puede caminar por el estado de sus pies. “Apenas un par de pasos”.

Dos veces tuvo accidentes caseros que pudieron ser mucho más graves. “Se salvó de la muerte dos veces, por eso ponemos empeño en su cuidado”, agrega Fontanals.

En la actualidad, Garay vive en una bodega

Raquel Artiga, hoy gerente administrativa de la Federación de Pesas fue una de las que entrenaba don Marco y habla de su capacidad para guiar a los jóvenes. “Siempre estaba alentando y mejorando a los jóvenes. También trabajó con Olimpiadas Especiales y sacó campeón a Matute en Grecia”.

También ella trata de ayudarlo y de vez en cuando lo lleva a la Federación, donde en el gimnasio aparece un poster con su figura. “Requiere cuidado especial, lo ideal sería encontrar un asilo o un hogar para que el se pueda sentir mejor. Y también una silla de ruedas”.

Marco Garay habla de su “familia”: “Lastimosamente si tengo familia pero es como que la tuviera y no la tuviera. Una de ellas, varias viven en Estados Unidos. Delmy, una sobrina, es su único contacto. “A veces cuando necesito algo de afuera me ayuda. Me da pena pedírselo a Valerio que ya me da mucho. No le gusta que ande en la calle”, confiesa. La gente de la halterofilia se fue convirtiendo en su verdadera familia.

Marco puso en alto la bandera de El Salvador, una época dorada de la halterofilia nacional. Allí en la 11a Calle Oriente y Avenida España, detrás del humo de los buses y los ensordecedores ruidos de una calle céntrica y transitada, quizás en su mirada perdida rememore hoy aquellos tiempos de gloria y triunfos. Y recuerde que fácil se alimenta el olvido.

Tags EDH Deportes El Salvador Marco Garay Pesas

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