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La historia de Jorge Jiménez: como no se debe tratar a un campeón mundial

¿Qué pasó con...? Campeón del mundo de tiro con arco, debió retirarse hace dos años porque le cortaron la beca. Mientras competía tuvo que hacer distintos trabajos para sobrevivir: fue carpintero, soldador y vendedor ambulante de comida. Hoy es el jefe del Distrito 2 de Santa Tecla y sueña con volver al deporte activo.

Foto/ Gustavo Flores

Por Flores, Gustavo / @Gusflores21

Abr 11, 2017- 10:30

Jorge Jiménez es referencia ineludible del deporte salvadoreño. Estuvo en la elite internacional, lideró el ranking mundial y fue campeón de la Copa del Mundo. Hizo conocer el tiro con arco salvadoreño en todo el planeta. Sin embargo, y a pesar de su enorme prestigio deportivo, pocas veces fue reconocido por las autoridades, tanto que ni siquiera le respetaban las becas y varias veces se las tuvo que rebuscar en otro trabajo para poder subsistir en medio de las competencias.

Entre otras cosas, fue carpintero, soldador y hasta vendió comida en oficinas. Al final, hace dos años que no tira una flecha y trabaja en la Alcaldía de Santa Tecla. Esta es su historia, que también se podría titular tristemente:“Como desperdiciar a un campeón mundial”.

Fue a los 8 años cuando inició su impactante carrera en un deporte de muy poca tradición en el país. Así la recuerda:
“Mi primera experiencia fue cuando mi papá me compró el equipo necesario y me llevó al club Robin Hood. Era un hobby, quería ir a tirar y me despertó el interés.

En la práctica me di cuenta yo mismo que tenía aptitudes para eso y la gente se sorprendía. Al principio era cuestión de llegar los sábados o los domingos a divertirse. Pero llegó un punto que empezamos a competir y salíamos a nivel internacional a Centroamérica”.

“Tenía 12 años y me acuerdo de Costa Rica, cuando estaba en categoría infantiles. En 1978 quedé campeón CA en la categoría infantil en Costa Rica”, rememora.

{LEA TAMBIÉN: LOS HITOS EN LA HISTORIA DEL DEPORTE SALVADOREÑO}

El conflicto armado de los 70 y los 80 paró la práctica del tiro con arco. No se podían importar implementos, no era bien visto por las autoridades. “Si te paraba un retén y te encontraban arcos y flechas, eran como armas para ellos”, explica hoy Jorge.

El deporte recién lo retomó en 1996 después de casi 20 años. En ese lapso estudió cuatro años de ingeniería industrial, se casó y trabajó en la empresa de su padre (materiales de construcción y maquinaria).

-“Ya casado, Paty me despertó esa chispa otra vez”
Jorge siempre había conservado su arco y flecha, y su esposa sabía que era una pasión. “Un día vio en el periódico que había una competencia de tiro con arco, que existía una Federación. ‘¿por qué no vas y preguntas?’”
Jorge fue, preguntó y se quedó. “Desde que llegué la primera vez a ver como era la cosa, al día siguiente empecé a disparar las flechas, y ya no paré”.

La Federación, en aquel entonces, estaba en el museo Tin Marin. A Jorge le quedaba de maravillas, a un par de cuadras de su trabajo. “Más de una vez mi papa me vino a reclamar porque no estaba trabajando”.

“No tenía ni dos meses cuando entré a mi primera competencia nacional. Le gané a personas que tenían años de estar disparando”.

-¿Por qué no seguiste con el arco recurvo, que es disciplina olímpica (a diferencia del compuesto)?
-”Empecé a ver a arqueros con el arco compuesto y me enamoré de esa máquina.

Un campeón en acción. Foto/ Archivo

mucho más moderna, con más cosas. Me dijeron que era más arquero de compuesto que de recurvo. Me jalaron para ese lado y fue así como empecé. En ese momento nadie me explicó que en compuesto no podía ir a los Juegos Olímpicos. Me di cuenta cuando ya estaba empilado y había ganado varias competencias”.

Es difícil para Jorge Jiménez elegir una competencia en su vasta trayectoria. Sin embargo, recuerda con estima especial a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Maracaibo 98. “Fueron los juegos que me dieron a conocer a nivel nacional, que todo el mundo dijo existe Jorge Jiménez. Gané dos oros, dos platas y dos bronces. Cuando había sucedido todo esto, los medios llegaron a entrevistarme, me empecé a dar cuenta de lo que significaba”. Claro, El Salvador tenía 35 años de no ganar una medalla de oro en esa competencia.

Esos Juegos lo marcaron a fuego:“Fue un gran cambio en mi vida. En ese momento decidí que el tiro con arco era lo mio que me iba a dedicar 100 por ciento a hacerlo. Y me otorgaron mi primer beca deportiva. Ya no había manera que mi papá me reclamara que hacía un deporte por hobby (risas). Me tomé en serio convertirme en un profesional del tiro con arco, disciplina que en el país no se conocía”.

“Otro gran paso fue cuando en un Panamericano de Tiro con Arco en Medellín 99’ y quedé campeón absoluto (ganó todas las pruebas, que eran 7) y alcancé el récord panamericano”. En el 99 también fue por primera vez a un campeonato del mundo en Cuba. Fue bajo techo y terminó en cuarto lugar. En ese entonces fue el mayor logro conseguido en la historia del tiro con arco latinoamericano.

El nivel iba creciendo y ya pronto se empezó a codear con los mejores. “La primera vez que gané una etapa Copa del mundo también marcó una gran diferencia -rememora con cierta nostalgia-. Eso fue en Corea 2006. Hacía un frío terrible, comenzó a nevar, mucho viento, estaba solo.

Le gané la final a un iraní y cuando me llamaron para una prueba de doping, me quedé en la sala esperando, reflexioné sobre lo que había logrado y me emocioné hasta las lágrimas…”. Con esa victoria se clasificó a la final en México y terminó tercero. Sería la antesala a la gloria.

Su mayor logro llegaría un año después. Campeón de la copa del mundo, Dubai 2007. La cima del mundo.
“Eso ha sido lo máximo, la experiencia más grata, más importante. Yo iba a eso, era mi meta ser campeón del mundo. Tratar de quedar campeón. Solo eran dos encuentros, semifinal y final. En la semi fue contra un brasileño y me costó muchísimo.

Mi primer disparo fue malísimo, cayó en 8, y el abrió con 10. Y no fue por nervios, después hice las correcciones a la mira y empecé a caer en el 10, a puro tiro perfecto. Y me dije “aquí vine a quedar campeón”. Logré empatar y fuimos a flecha desempate, dos diez cada uno, segundo desempate igual, la tercera disparó 9 y yo 10. La final no fue por fecha desempate, gané por dos puntos”.

Campeón del mundo en Dubai 2007- Foto/ Archivo

Solo acompañado por su esposa Patty, la salvadoreña Sandra Stirniman que residía allí y Claudio Martínez, el enviado especial de El Diario de Hoy para el evento. El festejo fue inolvidable. Y también el retorno a su tierra:“Fue una cosa increíble. Venía con mi esposa y mis hijos, nos sacaron del avión a la sala VIP, tuvimos una recibimiento espectacular, una banda con cachiporras y mucha gente, una limousina. Hubo apoyo y respeto de la gente, cosa que a esta altura todavía lo siento. Mucha gente me pregunta si soy yo, y me cuenta que siguió por muchos años mi carrera”.

Hasta la fecha nadie más de El Salvador se ha podido clasificar a una final de esta disciplina. Un campeón mundial al que en su país no se apoyó lo debido.

Un final injusto

Un campeón del mundo merecía otra despedida. Sin embargo, la empezaron a recortar las becas sin argumentos y aceleraron el final de su brillante carrera deportiva. El campeonato del mundo en agosto de 2015 en Dinamarca fue su última competencia. “Desde el Indes me habían cortado toda la beca. Solo me pagaron dos meses de ese año. Una beca que estaba reducida a la cuarta parte de lo que tuve al principio. Ya no podía seguir dando resultados sin poder mantener mi casa”, explica Jiménez.

Y habla de la dirigencia deportiva de hoy:“Las condiciones y el apoyo ya no permiten ser un profesional del deporte. Los motivos no los sé pero tienen que ver con la falta de interés”. Lógico, extraña muchísimo el tiro con arco. “Cuando sabes el potencial que tenés y que con un poco de apoyo podés tener un resultado increíble que hasta puede beneficiar la imagen de un país, duele no tener esa oportunidad. Al final queda mal sabor”.

Dice que desde 2010 llegaron los atrasos en las becas y complicó su trabajo. Debía apelar a distintos trabajos informales para poder llevar en orden su hogar. “Hasta vendíamos comida, desayunos, lunch en distintas oficinas para sobrevivir”. También soldaba y hacía trabajos de carpintería. Todo, mientras competía:“Lo que afectaba más era la incertidumbre psicológica, me preguntaba ¿de dónde voy a sacar la comida?. Y todo el tiempo esperando: ‘ojalá que salgan ya las becas’”.

Hoy tiene el proyecto de montar una escuela de tiro con arco. Y sueña con volver si cambia la política deportiva. “A los 50 se puede estar en la elite”, se ilusiona.

¿Qué hace?

Foto/ Gustavo Flores

Jorge Jiménez trabaja hoy en la Alcaldía de Santa Tecla. “Comencé como jefe de deportes, tenía que administrar y generar deporte en todo el municipio de Santa Tecla. Lo hice año y medio”.
Hoy es Jefe del Distrito 2 del municipio y administra los servicios allí. “Tiene que ver con los barridos de todas las calles, mantenimiento de zonas verdes, temas de seguridad, más atención directa a la ciudadanía. No es un cargo definitivo, es transitorio”, explica. Recorre diariamente las calles con un vehículo todoterreno.
“Estoy agradecido al Alcalde Roberto d’Abuisson porque me dio la oportunidad de trabajo cuando más lo necesitaba. En Santa Tecla el apoyo al deporte ha crecido mucho. Cuando llegué había 9 deportes que se atendían oficialmente, hoy se ha duplicado y la meta será tener 38 deportes”.

La ficha

Nombre: Jorge Alberto Jiménez Romero
Nacim.: 30 de setiembre de 67 en San Salvador
Familia: con Patricia Najarro. Hijos: 2 Jorge Eduardo (21), Javier Alberto (17)
Deporte:Tiro con arco compuesto.
Palmarés internacional:
Principales logros:Campeón Copa del Mundo Dubai 2007 1er lugar del ranking mundialRécords Panamericanos.Récord de más medallas acumuladas de los juegos CAy del Caribe: 29.

Tags Campeón Indes Jorge Jiménez Santa Tecla tiro con arco

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