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‘La Pantera’, el aguerrido boxeador que soñó con ser campeón

Columna de opinión del periodista especializado en boxeo Rolando Alvarenga.

Francisco Ruiz (short blanco) en su combate ante Ricardo Cortez / foto Marlón Hernández

Por Rolando "El Bachi" Alvarenga / Periodista especializado en boxeo

Nov 23, 2017- 16:36

Aún quebrantado y sin poder digerir que el joven prospecto Francisco “La Pantera” Ruiz, de 24 años,  ya descansa en la paz celestial, tras haber perdido ante la muerte el combate más crucial y determinante de su vida, trato de recrear lo ocurrido. Extrañamente y con sensación de escalofrío o piel de gallina, me cuesta ordenar las ideas y armar el rompecabezas  cronológico de este trágico desenlace con final mortal.

Deportivamente y se  puede constatar en el video, este pelea titular sabatina no fue desequilibrada como para calificarla de paliza. La dominó “El Diamante” Cortez, pero “La Pantera”, incluso con las dos caídas que encajó, siempre estuvo competitivo. En ningún momento estuvo en calidad de “puching ball” o saco de prácticas. Siempre desparramó coraje para responderle al campeón. Honestamente y estando como a tres metros del ring, no lo ví en malas condiciones. Lo ví tenaz, aguerrido.

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El principio del fin y lo que nos tiene aquí, atribulados entre tantas preguntas y pocas respuestas, se produjo en el noveno capítulo cuando “El Diamante” fue tras “La Pantera” y con certeros y potentes golpes arriba y abajo, lo derribó para la cuenta fatídica. Con tan mala suerte para el felino que al caer, la parte trasera de su cabeza rebotó contra la lona. Visiblemente mareado, el árbitro lo decretó nocaut y lo auxilió para llevarlo a una esquina, pero sus pocas fuerzas no le dieron para más y cayó en el centro del ring, dando origen a los primeros auxilios y esparciendo un olor a muerte en el Pabellón 7 del CIFCO.

No obstante mi sangre fría, testificó que esos minutos de primeros auxilios, más los gritos histéricos de una familiar del infortunado púgil me parecieron una eternidad. Y casi me desmayo cuando ví su rostro inerte pasando frente a mi en la camilla que lo evacuaba del escenario. Ver el rostro del “Pantera” para mi fue el haber visto la mismita cara de la muerte. Y empezaron a pasar las horas de agonía, angustia, impotencia y oraciones.

Me idfentifico y me pongo en el lugar de la familia del “Pantera” porque fue justamente una “muerte cerebral” la que mi hijo de 28 años, experimentó en febrero de 2013. Fue a causa de un accidente de tránsito sufriendo una inflamación cerebral que lo mantuvo parcialmente muerto durante doce días y solo dependiendo de los signos vitales en la Unidad de Cuidados Intensivos y yo, ¡muerto a la par de El!, hasta que Diocito le dio una segunda oportunidad de vida. ¡Fue horiible!, ¡Fue horrible!

Como un hit periodístico, pero sin justificar esta muerte-, el lunes anterior se informó en estas páginas que el púgil no atendió una petición de su madre, -que le pidió que no boxeara- recibiendo como respuesta:  “Me voy a morir con los guantes puestos”,  Ahora y en busca de las responsabilidades legales, viene la recoleccción de toda la documentación alusiva a este Programa de box “No a las Drogas” para ver dónde estuvo el Talón de Aquiles que llevó a la sepultura a un atleta que soño con ser campeón.

Viene al caso revelar que en más de cuarenta años de vida periodística boxística, es la primera vez que localmente me encuentro con el caso de un boxeador que ya no se pudo levantar después de haber sido derribado y declarado nocaut. Todos lograron levantarse por sus medios o auxiliados para terminar o abandonar definitivamente las hostilidades.

En este país y específicamente en esta capital, la última muerte producto de una pelea de boxeo profesional se produjo en la década de los sesenta. Ocurrió en la desaparecida Arena Matropolitana de la Calle Concepción,  cuando un pugilista nicaragüense cayó abatido por los golpes de un salvadoreño, sufriendo conmoción cerebral y sacado medio-muerto del ring hacia el hospital para sus últimos súspiros terrenales. Y del setenta en adelante, he observado tantas “palizas boxísticas” pero gracias a la misericordia de Dios sin final de cementerio. ¡Descansa en paz!

Tags Boxeo Cifco Muerte De Boxeador Salvadoreño Pantera Ruiz Ring Ruiz

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