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Ronaldo iluminó a Brasil en la final y con dos goles obtuvo su anhelada condición de pentacampeón. El partido pareció de otro torneo, por su despliegue, sus numerosas situaciones de gol y porque Alemania también jugó decididamente al ataque. En dos jugadas en la que tuvo como socio a Rivaldo, Ronaldo se convirtió en el héroe de la noche brasileña de Yokohama y su rostro en la postal eterna de la victoria.
La gloria de Brasil tiene esta vez doble mérito, porque venció a un equipo que había llegado a la final con la mejor defensa, pero que en el encuentro decisivo creció y se convirtió en un rival digno, ambicioso y noble. Alemania sorprendió con una disposición táctica infinitamente más ofensiva que en sus anteriores partidos y, al aprovechar la lentitud de los medios brasileños, se hizo del balón cada vez que lo disputó en la zona central del campo. Pese a su planteamiento ofensivo, los alemanes no tuvieron en la primera parte un sólo mano a mano con Marcos. Brasil tardó en acomodarse, pero cuando lo hizo generó las mejores situaciones: dos veces se lo perdió Ronaldo y otras dos Kleberson, una desviada y otra que dio en el larguero. Marcos tapó magistralmente un tiro libre de Neuville y Kahn un remate de cabeza de Gilberto Silva en los primeros ocho minutos de la segunda parte, en la que el partido se equilibró definitivamente y ambos equipos se repartieron momentos favorables, apuros, aciertos y errores. Tras varios intentos ofensivos alemanes, siempre mal terminados, Ronaldo rompió la paridad en el marcador a los 22 minutos con una jugada que comenzó él mismo y que terminó con un toque suave. Ronaldo había robado el balón a Hamman cerca del área, cedió a Rivaldo y se adelantó para esperar un posible rechace en el portero alemán del remate crudo del jugador del Barcelona. Fue así como todo sucedió en décimas de segundos y, efectivamente, Kahn no logró retener el balón tras el zapatazo de Rivaldo y el goleador del torneo tocó, marcó y celebró. Once minutos después, a los 78, Kleberson lanzó desde la derecha un centro raso, Rivaldo dejó pasar el balón y Ronaldo, iluminado como en sus mejores tiempos, dejó sin posibilidades a Kahn con un fuerte tiro que cruzó la línea d0e sentencia al lado de un palo. EFE Brasil resolvió el partido con sus mejores argumentos ofensivos frente a un gran equipo, y se llevó de Asia su quinto título de campeón. |
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