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1938:
Para no dudar
Los italianos lograron el bicampeonato mundial en Francia. La única
forma de callarle la boca a los incrédulos y escépticos
del primer título.
El
ambiente bélico que se respiraba ya en el Viejo Continente,
como preámbulo de la Segunda Guerra Mundial, y el largo viaje
que debían recorrer las selecciones americanas para paraticipar
en la Copa Mundial hicieron que países renunciaran a la contienda
futbolística. Por América, sólo llegaron Brasil
y Cuba.
Uruguay todavía resentía la patía de los europeos
en 1930 y a ese sentimiento se unía Argentina, pero por no
haberle concedido la sede de la tercera edición mundialista.
La competencia tenía un claro favoritismo europeo. Sobre
todo de los pupilos de Vittorio Pozzo, últimos campeones.
Brasil comenzaba a dar visos de buen fútbol y los húngaros
deconocían a cuanto rival se ponía en frente.
Sin objeción
La final adelantada, augurada por muchos, se dio en semifinales.
Brasileños e italianos se enfrentaban en Marsella. La prepotencia
del entrenador suramericano, Ademar Pimenta, supuso que no alienara
al goleador Leonidas, considerando que era muy bueno y habría
que guardarlo para la final. El marcador favoreció a los
campeones y los brasileños tuvieron que regresar a casa.
En la otra semifinal, los húngaros no tenían mayores
dificualtades y vencían al equipo nórdico de Suecia,
con el marcador de 5-1. La final contó con varias anécdotas
antes y después del partido. Un telegrama de Benito Mussolini
rezaba: Debemos ser campeones para demostrar al mundo lo que
es el ideal fascistas del deporte. Vencer o morir.
Italia le propinó un inapelable 4-2 a los húngaros.
Al terminar el partido, el desconsuelo de los perdedores era evidente.
El meta húngaro fue la excepción y dijo: Al
menos, encajando cuatro goles, he salvado la vida de once futbolistas.
País sede: Francia
Campeón: Italia.
Marcador final: Italia 4-2 Hungría.
Goleador: Leonidas (BRA), con 8 anotaciones.
Total de goles: 84
Número de participantes: 15 selecciones
Países participantes: Italia, Chocoslovaquia, Rumania,
Alemania, Bélgica, Francia, Brasil, Suiza, Holanda, Suecia,
Hungría, Cuba, Indias Holandesas, Polonia, Noruega.
Dato curioso: Cinco meses antes, Austria no participó
por su anexión a Alemania. Los mejores jugadores austríacos
fueron obligados a incorprarse a la selección alemana. El
mejor de ellos, el judío Matthias Sindelar, no lo hizo. Medio
año después del Mundial del 38, se suicidó
junto a su esposa.
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