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En la fase de clasificación para el Mundial 2002, los norteafricanos fueron encuadrados en el mismo grupo que Costa de Marfil, los dos Congos y Madagascar. Su periplo no fue fácil, aunque los libros de records registrarán que Túnez fue el equipo que consiguió un mayor margen de ventaja en su grupo -cinco puntos- de todos los países africanos que lograron el pase. Fue sólo a falta de un partido para el final de la clasificación cuando los tunecinos lograron desmarcarse de Costa de Marfil, que hasta ese momento había mantenido una dura pugna con los norteafricanos. Tres puntos separaban a unos y a otros, pero mientras Túnez logró vencer en la República Democrática del Congo, Costa de Marfil no pudo arrancar más que un empate de su enfrentamiento con el Congo, lo que dio la clasificación definitiva a las "aguilas de Cártago". El entrenador italiano Francesco Scoglio, al que le había sido encomendada la tarea de llevar a los tunecinos a su tercer Mundial, optó por la experiencia y contó para la fase previa con jugadores con numerosos antecedentes internacionales en diferentes competiciones. Futbolistas como el portero Chokri El Ouaer, Khaled Badra, Sami Trabelsi y Zoubeir Beya desempeñaron una labor principal en el éxito que Túnez disfrutó en los años recientes y representaron a su país en Francia 1998. Sorprendentemente Scoglio y la Federación de Fútbol de Túnez acordaron rescindir el contrato a mediados de la fase de clasificación, a pesar de que el equipo estaba bien situado en la tabla. El alemán Eckhard Krautzun relevó al italiano, pero después de discutir con la federación acerca de la preparación para la Copa de Africa y el Mundial, el entrenador fue despedido. El organismo deportivo fue entonces en busca de un seleccionador con "nombre" y encontró al francés Henri Michel, que fue encargado de dirigir al equipo en el torneo africano y el Mundial. Michel es un entrenador amante de la disciplina, así que nada más asumir el cargo tomó la decisión de apartar del equipo al guardameta Mohamed Zouabi, al defensor Mohamed Mekacher y al delantero Imed Ben Younes por su comportamiento violento durante los partidos de la liga de clubes. Como sus predecesores, Michel ha construido un equipo alrededor de dos jugadores: Beya y Adel Sellimi. Sellimi, más de 70 veces internacional y jugador durante tres temporadas del Friburgo alemán, es un delantero letal, mientras que Beya, de 30 años, actualmente en el Besiktas turco, es un centrocampista con olfato de gol, cualidad que demostró marcando seis tantos durante la clasificación. Otro de los pilares del equipo será el guardameta El Ouaer, que regresó hace pocos meses a los terrenos de juego después de cumplir una larga sanción por fingirse lesionado en la final de la Liga de Campeones africana del año pasado. Michel no tendrá una fácil tarea si quiere conseguir
que Túnez se clasifique por primera vez para los octavos
de final, ya que su equipo fue encuadrado junto a Bélgica,
Rusia y uno de los países anfitriones, Japón, en el
grupo de la fase previa del Mundial. |
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