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El sorteo de la ronda clasificatoria para el Mundial le fue muy favorable a Sudáfrica, ya que Malawi, Burkina Faso, Guinea y Zimbawe no están consideradas como grandes fuerzas del fútbol africano. La tarea de los sudafricanos se hizo aún más fácil cuando el único equipo que podría haber puesto resistencia, Guinea, fue suspendido por la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA). La Asociación Sudafricana de Fútbol (SAFA) le encomendó la clasificación al Mundial a un entrenador de Mozambique nacionalizado portugués, Carlos Queiroz, que previamente había conseguido éxitos con Mozambique al ganar el Mundial Juvenil y también había dirigido a la selección portuguesa. Durante la campaña de clasificación Queiroz utilizó a muchos jugadores sudafricanos de renombre, de los cuales varios juegan en Europa. Esto ocasionó muchos problemas, ya que el seleccionador tenía que luchar a menudo con aquellos jugadores que preferían jugar en sus repectivos clubes europeos a viajar para representar a su país. A pesar de que Queiroz se vio obligado a cambiar constantemente la formación de su equipo, Sudáfrica consiguió los resultados buscados y no tuvo problemas para clasificarse por segunda vez consecutiva para la Copa del Mundo. Sin duda alguna, la delantera es la línea más fuerte de Sudáfrica. El capitán Shaun Bartlett, que juega en el Charlton inglés, es una permanente amenaza para el arco rival, mientras que su compañero de ataque Sibusiso Zuma se vio beneficiado por jugar en el primer nivel con su club, el Copenhague de Dinamarca. Detrás de ellos, Delron Buckley, que milita en el fútbol alemán, también llegó al gol jugando par su país, y los tres juntos aseguran que Sudáfrica siempre está en condiciones de marcar uno o dos goles. Además, Queiroz cuenta con el "superhombre" sudafricano,
Benni McCarthy. El talentoso joven apareció en escena hace
cuatro años en la Copa de Africa que se jugó en Burkina
Faso y apenas jugó algunos partidos en el Celta de Vigo español.
Ahora, McCarthy espera que un préstamo al Porto encarrile
nuevamente su carrera. Si el ataque es el punto más fuerte de Sudáfrica, la defensa es un aspecto preocupante, especialmente debido a la vigente suspensión del mejor defensor sudafricano, Mark Fish, del Charlton. Ante la ausencia de Fish, Pierre Issa y Aaron Mokoena son los únicos defensores reconocidos en el plantel. Afortunadamente para Sudáfrica, Hans Vonk es un excelente arquero que salvó a su defensa en varias oportunidades. Si bien muchos hinchas se muestran generalmente optimistas, hay muchos factores que pueden impedirle a Sudáfrica pasar de ronda. Un gran interrogante es la fortaleza actual del equipo. A pesar de que varios de sus futbolistas juegan en Europa, muy pocos de ellos pertenecen a clubes de primer nivel, y la mayoría no juega un fútbol competitivo en forma regular. Un ejemplo es el del mediocampista Quinton Fortune, que pertence al Manchester United pero rara vez integra el equipo. McCarthy fue transferido desde España a Portugal en busca de continuidad en su juego, mientras que el defensor Bradley Carnell pasa la mayoría del tiempo sentado en el banco de suplentes del Stuttgart alemán. En tanto, Lucas Radebe, considerado el mejor futbolista sudafricano, está lesionado hace varios meses y no parece probable su recuperación a tiempo para jugar la Copa del Mundo. |
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