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El temperamental coach debió romper la etiqueta japonesa más de una vez para hacerles llegar a sus jugadores un mensaje claro y directo. Dentro del grupo que también integran Rusia, Bélgica y Túnez, los dueños de casa tienen todos los elementos para pensar que el pase a los octavos de final del Mundial 2002 es una posibilidad a su alcance. "No tiene sentido evaluar las debilidades y fortalezas de nuestros oponentes. Nosotros sabemos lo que tenemos que hacer", sostuvo Troussier. La Copa Confederaciones le dio la oportunidad de ver a sus jugadores
actuar dentro de un torneo con equipos no asiáticos. Y tuvo
mucho de qué sentirse satisfecho. Si Japón continúa
mejorando, será un rival difícil de superar en sus
propias tierras. Los ganadores de la Copa de Asia buscarán inspirarse en las figuras japonesas que se desempeñan en clubes europeos. Hidetoshi Nakata, quien contribuyó para que el Roma ganara el título italiano antes de mudarse al Parma, continúa siendo la figura clave en el mediocampo. Shinji Ono, militante del Feyenoord holandés, también es una fuerza motora del equipo, mientras que Junichi Inamoto, quien aún debe ganarse su lugar dentro del Arsenal inglés, es una pieza importante en el mediocampo defensivo. No obstante, los japoneses todavía deben demostrar que tienen
fuerza suficiente para romper potentes defensas internacionales
si se ven forzados a tomar la iniciativa. El equipo sin dudas ha experimentado un gran progreso desde este debut mundial, en el cual sufrió ajustadas derrotas en tres partidos, contra Argentina, Croacia y Jamaica. El muy viajado Troussier, quien llevó a Nigeria al Mundial 98 para luego dirigir a Sudáfrica en el propio torneo, es calificado algunas veces dentro de Japón como el "hechicero blanco". Desde que se hizo cargo de Japón, luego de la última
Copa del Mundo, ha recibido un aluvión de críticas
por las tácticas de su equipo y la selección de sus
jugadores. Un lugar entre los mejores 16 no está fuera de su alcance, pero cualquier logro más allá sería un "bonus". Y cualquier cosa menos que el pase a octavos le valdría al francés una nueva lluvia de críticas y el final de sus días en Japón, sobre todo si a los vecinos coreanos les va mejor. |
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