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Pese a todo, Milutinovic no tuvo un camino sencillo. En las cinco
ocasiones anteriores, China no logró clasificarse y sus entrenadores
cayeron en desgracia, por lo que la presión era enorme, e
incluso se planteó abiertamente la dimisión. "Brasil está clasificado de antemano, por lo que en el grupo C sólo queda un cupo, que deben disputarse a muerte Turquía, Costa Rica y China", advirtió el serbio, que se mostró feliz de no enfrentar a México. "Eso hubiera sido muy duro", dice de su actual hogar. "Enfrentar a Costa Rica es también algo que me trae recuerdos, pero no es lo mismo que si el rival fuera México", añadió en diálogo con la agencia dpa. Costa Rica es entrenada por Alexandre Guimaraes, al que Milutinovic dirigió como jugador en Italia 90. "Para avanzar a segunda ronda deberemos luchar mucho. Otra vez tengo a Brasil en el camino, que nos eliminó en Italia 90 y en Estados Unidos 94. No sé cuál es la fórmula, pero intentaremos dar vuelta la historia", asegura. Pero sus deseos no le impiden reconocer la realidad: Brasil es un gran candidato a salir campeón: "Brasil fue eliminado en los octavos de Italia 90 por esas casualidades de la vida, pero ganó Estados Unidos 94 y fue finalista en Francia 98, ¿cómo no va a ser el gran candidato?". "Es una falta de respeto no considerar favorito a Brasil. Todos hablan de Francia y Argentina, pero es Brasil el equipo con mejores resultados de los últimos torneos", agrega el serbio. Cuando se le pregunta por las características de su equipo se torna enigmático -"tenemos muchas más cosas positivas que negativas, pero de esas últimas no me gusta hablar"-, y prefiere difundir su optimismo: "No existe el fracaso para China. Nosotros ya somos campeones del mundo, porque ya estamos en el Mundial, y por primera vez. Fracaso es el de los equipos que no se clasificaron, nosotros ya ganamos nuestro Mundial". No sólo China "ganó". Corea del Sur también lo hizo al conseguir que los chinos jueguen allí sus tres partidos de la primera fase. Las entradas están ya agotadas y se estima que la masiva presencia de aficionados chinos -se esperan más de 100.000, entre ellos su presidente, Jiang Zemin- generará entre 500 y 1.000 millones de dólares para la economía surcoreana. Y aunque el mundo aún no los conozca, los chinos saben jugar al fútbol. Ya asustan desde su arco, donde defiende la valla el gigantesco Jiang Jin, de casi dos metros de altura. En la zaga se destaca Fan Zhiyi, que fue transferido en octubre del Crystal Palace al Dundee en cerca de medio millón de dólares. Fan es el jugador más popular entre la creciente afición china. Quizás sea en el mediocampo -bastante falto de creatividad- dónde los asiáticos ofrezcan más flancos débiles, aunque en el ataque el equipo ofrece variantes y habilidad. China ya "ganó" el Mundial, pero Bora y sus muchachos sueñan con ganar un partido y aspirar a los octavos de final. |
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