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8 razones que tienen anclado al fracaso al fútbol salvadoreño

Este sábado habrá congreso del balompié salvadoreño... pero no se esperan cambios. Analizamos por qué nuestras leyes futboleras no nos permiten avanzar

Por Carlos López Vides | Twitter: @Celvides

Dic 14, 2017- 07:51

Cuando una selección fracasa hacia un Mundial, cuando la Playera no clasifica, cuando golean a una selección femenina, etc., los dedos acusadores de la afición y el periodismo apuntan, normalmente, hacia tres culpables: jugadores, técnicos o dirigentes; estos últimos personificados en el Comité Ejecutivo de la Federación Salvadoreña de Fútbol.

Sólo recuerde cuánto palo ha recibido últimamente el presidente actual, Jorge Rajo. Todos tienen su parte de responsabilidad, por supuesto. Pero hay otros actores. Son 40, para ser exactos, cuyas decisiones (o falta de acción) también tienen a nuestro fútbol en uno de sus peores momentos históricos: son los 40 delegados del fútbol salvadoreño, quienes tienen voz y voto para participar en el congreso anual que hace la Fesfut, y que podrían empujar cambios, pedir modificaciones, ajustar el rumbo… pero no lo hacen.

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Estos delegados son nombrados por sus propios sectores, de acuerdo a sus reglamentos internos, y tienen esa condición durante dos años. Así, la Primera División tiene a 15 delegados (uno por equipo -12- y se rifan tres cupos extra; Segunda División cuenta con seis; Tercera División tiene cuatro; y por las Asociaciones Departamentales de Fútbol Aficionado (Adfas) hay 15 delegados. Son 40 en total.

En teoría, y de acuerdo con los Estatutos de la Fesfut (vigentes desde 2010), en cada congreso deberían participar seis miembros más, pero en la práctica no han tenido representación: Asociación de Árbitros, Asociación de Jugadores, Asociación de Fútbol Femenino, Asociación de Fútbol Sala y Asociación de Fútbol Playa. Lo anterior es negativo, porque estos sectores son parte de la familia del fútbol, pero no pueden aportar sus ideas o críticas al hacer de la Fesfut.

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Esos 40 delegados que sí participan en el congreso, entonces, se reúnen una vez al año y componen “la autoridad máxima legislativa de la Fesfut”, según el artículo 20 de los Estatutos federativos. Son ellos quienes autorizan las líneas gruesas de trabajo del Comité Ejecutivo, esas siete personas que están en sus cargos porque los 40 delegados los eligieron. Este formato de elecciones se viene ocupando en nuestro fútbol desde finales de los 90 e inicios de siglo, cuando el deporte rey pasó hasta por dos comisiones normalizadoras de FIFA en nuestro terruño.

Y el resultado ha sido el mismo: escaso éxito deportivo, poco avance en infraestructura y desarrollo, lentitud a comparación de cómo van creciendo otros países en Concacaf. Vale la pena revisar qué artículos tienen estos Estatutos que no nos permiten avanzar, y cómo estos 40 delegados podrían hacer mucho más que sólo reunirse a votar una vez al año en el congreso.

En el Congreso ordinario (como el de este sábado) sí se puede hacer cambios (o enmiendas) a los Estatutos, de acuerdo al literal K del Art. 28 de los mismos. Cualquier miembro (llámese liga o equipo) podría haberlo pedido, a través de un envío por escrito al secretario general de la Fesfut; pero tenía que hacerlo 45 días antes de la fecha del Congreso. Es decir, en octubre. Además, la propuesta de un miembro sólo es válida si es secundada por escrito por otro miembro. Pero nadie lo hizo, por lo que estos cambios no están en agenda.

Sin embargo… aunque no esté en agenda, el literal P) del Artículo 28 establece que en el Congreso “se permite alterar el orden del día (de la agenda) si tres cuartas partes de los miembros presentes en el Congreso con derecho a voto acuerdan esa moción”. En todo caso, para que una propuesta de enmienda de Estatutos sea aprobada, debe contar con el aval “de tres cuartas partes de los delegados que componen el congreso”, dice el numeral 3. del Artículo 31.

En la asamblea del sábado, los 40 delegados deben, según Estatuto, “aprobar o desaprobar el presupuesto anual y plan de trabajo de la Fesfut”, así como “aprobar el informe de actividades del Comité Ejecutivo”. En salvadoreño: si no están de acuerdo con la forma en que el Comité está administrando el pisto, o si no ven una planificación sólida, lo pueden frenar. Porque si aprueban una gestión que no está funcionando, son cómplices de la continuación del fallo, y no de una solución.

 

El mismo Estatuto establece que el congreso y sus 40 delegados pueden “revocar el mandato de uno o un número de miembros de un órgano de la Fesfut”, como es el caso del Comité Ejecutivo y cualquiera de sus siete miembros. En los últimos días ha habido lluvia de críticas contra el presidente Jorge Rajo y sus compañeros de comité, sobre todo de parte de la Primera División: ¿pedirán que se revise sus cargos en el congreso? Respuesta: no, porque nadie lo incluyó como punto de agenda, y no está previsto que se discuta el tema.

Si en el Congreso ordinario de este sábado no se puede impulsar ningún cambio profundo para este fútbol, sea a nivel de estatutos o cargos, existe una salida: llamar a Congreso Extraordinario. Este puede ser convocado directamente y en cualquier momento por el Comité Ejecutivo, o con por lo menos la cuarta parte de los miembros, que deben hacer una petición por escrito (en la solicitud se especificarán los asuntos que se pretenden incluir en la agenda). Por ejemplo, un miembro (equipo o liga) puede cabildear el apoyo necesario y pedir un Congreso Extraordinario para modificar algunos artículos del Estatuto… pero nadie lo hace.

Si una persona que no ha estado en el fútbol salvadoreño quiere ser delegado, y participar activamente en el congreso… no puede. El Estatuto le exige “haber pertenecido  a cualquiera de las  estructuras  del fútbol salvadoreño  al menos  tres años consecutivos y anteriores a su elección”.

Y si esta persona cumple con lo anterior, pero quiere entrar entre los siete del Comité Ejecutivo, hay otro candado. Es el siguiente: “en caso de proceder de la estructura de las divisiones profesionales o de las asociaciones departamentales de fútbol aficionado, deben haber pertenecido al mismo club o equipo durante al menos los últimos dos años anteriores a la elección del Comité Ejecutivo”.

Esto provoca que personas con ideas frescas o distintas, que quieran aportar u ofrecer su capacidad al servicio del fútbol salvadoreño, no pueden hacerlo si no cumplen estos requisitos. De tal forma que, en la práctica, se mantienen en el cargo las mismas personas de los mismos sectores de siempre… con resultados ya conocidos.

Los Estatutos obligan a que cada Comité Ejecutivo de la Fesfut esté formado por siete personas que, al venir de sectores distintos, tienen visiones diferentes. Aunque hay un presidente, el equipo de trabajo no camina bajo un solo plan o dirección. El Estatuto establece que “el Comité Ejecutivo estará conformado al menos por tres representantes del sector profesional, de los cuales, uno procederá de la Primera División, uno de la Segunda y uno de la Tercera; y al menos por tres representantes de los demás miembros de la Fesfut, de los cuales dos procederán de las Adfas”.

Cada cuatro años, los 40 delegados no votan por una planilla (por un plan o equipo de trabajo), sino que los miembros (de todos los sectores, profesional, aficionado o especial) proponen candidatos individuales desde su área. Primera tiene a los suyos, las Adfas a los de ellas, y así. Lo anterior abre la puerta para componendas, compra de voluntades y acuerdos bajo la mesa.

Si el Congreso considera que la Fesfut debe disolverse, y que la federación necesita prácticamente ser refundada desde sus bases, puede hacerlo. El Artículo 73 establece el camino para disolver a la Fesfut. “Toda decisión relacionada con la disolución de la Fesfut requiere de tres cuartas partes de todos los delegados al congreso de la Fesfut, el cual se celebrará durante un Congreso especialmente convocado a tal efecto”, reza el mismo Estatuto.

Hay delegados que han sido expulsados o suspendidos por la Fesfut, o que entraron como delegados de instituciones deportivas que ya no son miembros de la federación (caso del desaparecido C.D. UES y el C.D. Chalatenango, que cambió a A.D.). Esto desnaturaliza los votos de los delegados en algunos casos. Pasó en Primera, donde hubo personas que “representaban” a un equipo, pero en realidad sólo ocupaban alguno de los 15 cupos dados a la liga.

Tags Deportes El Salvador Fesfut LMF

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