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ENTREVISTA EXCLUSIVA

Darwin Cerén, de Quezalte al mundo

Desde sus sueños de niño a este gran presente en la MLS. El capitán de la Selecta recibió a EDHdeportes en la canchita donde empezó a jugar del Caserío Milagro de la Roca. Y, fiel a su estilo, habló de frente de todos los temas.

Por Flores, Gustavo / @Gusflores21

Dic 06, 2017- 10:29

La vida de Darwin Cerén pasa por aquí. El pequeño caserío Milagro de la Roca, en el Cantón Primavera de Quezaltepeque es su lugar en el mundo. Aunque haya visitado cientos de lugares por el fútbol, aunque esté radicado en Estados Unidos hace 4 años jugando en el máximo nivel de ese país. Ese campito que está separado por un muro es el que Darwin y su hermano Oscar ayudaron a transformar en una cancha de fútbol. Allí atiende a EDHdeportes, el lugar perfecto para relajarse y hablar de todo.

Quezalte

-¿Qué se siente cada vez que viene acá a este campito?

-Acá empezaron los primeros pelotazos. Jugábamos en un equipo que estaba en una segunda división, en una liga semiprofesional y lo más gracioso y motivante es que el equipo lo manejaba mi mamá. Casi toda la familia jugaba, mis tíos, primos, mi hermano Oscar, yo. Era un equipo de familia pero compitiendo, mi mamá era la directora del equipo, hacía los cambios y todo.

-¿Entrenadora exigente?

-Si, no le importaba que fuera familia, si andaba mal te ibas para afuera, no había forma de estar peleando ahí, porque me saca, porque si no, te cae… (risas)

-Los mejores recuerdos, imagino…

Varios. Una vez me paré en el balón bien feo, pensé que me había fracturado una pierna, me sacaron del campo chineado. Quedamos cero a cero y pasé 10 minutos afuera. Y entré a tirar el penal y lo metí, ni caminar podía y pasamos a la final. Y jugamos en Lourdes y la ganamos. Así pasamos a Primera en las ADFAS. El equipo se llamaba El Jabalí y competíamos en la liga federada de la Libertad.

Rodeado de sus “mujeres”. Desde la izquierda,Paola, su hermana (jugadora de selección), Delmy de Cerén (mamá) y Delia de Cerén (su esposa).
Foto EDH Jorge Reyes

-Supongo que como todo jugador pequeño la gran ilusión era jugar en un equipo de Primera, en el exterior, en la Selección, ¿Hablaban de esto con Oscar?

-En ese momento nosotros veíamos mucho la Liga Mayor, siempre he sido fan del Águila y mi hermano también y jugamos desde pequeño en un equipo que se llamaba Águila. Era admirador del “Murciélago” Campos. Y me decía mi hermano, ‘mirá el Murciélago si que mete goles’. Y hablando con él siempre decíamos,’algún día quizás juguemos ahí’ o ‘que se sentirá jugar ahí’. Igual cuando veíamos partidos de Selección, en la mente siempre pasaba ‘que emocionante ha de ser estar ahí en ese estadio como jugador’. Esa era la ilusión siempre. Y mi mamá siempre nos apoyó en ese sueño. Cuando vino a jugar Marte a Quezaltepeque, nosotros ya estábamos en la Primera de esa liga aficionada y se movió la sede a Quezaltepeque, porque en esta cancha no se podía jugar. Nosotros jugábamos de preliminar del Marte, a las 12 del mediodía. El técnico Magaña nos invitó a entrenar y ahí empezamos con el Marte. Pero al final dijo que no, ‘que nos hacía falta un poco más’. Y como no llenamos las expectativas, no se dio esa oportunidad. Tenía 17 años…

-¿Y entonces llegó Juventud Independiente?

-Seguí jugando en la liga aficionado cuando en 2009 el Juventud estaba descendiendo de Primera División y me invitaron a jugar. Ahí fue que el Profe Ramón (Sánchez) me dijo que podía llegar a ser el jugador que el necesitaba para el equipo y la podía reventar en la liga. Me enseñó mucho el profe.

-O sea que te sumaste a un equipo profesional recién a los 18 años…

-A los 19 fui a Juventud. En ese momento estaba en una fábrica de bloque de ladrillos, era el jefe de control de calidad de esa empresa.

-¿Nada de trabajo de inferiores o escuela de fútbol?

-Nosotros siempre jugamos de ocho años de ligas menores pero no es el trabajo de una escuela o academia que te lleva todo un proceso, sino que jugabas en el equipo que te veía. Solo jugábamos en el equipo que nos podía traer de vuelta a casa, porque mi papá era así, no nos dejaba irnos solos, éramos pequeños. Un señor de apellido Soriano era el que nos venía a traer en su camioneta. El equipo se llamaba ‘Águilas negras’. Hasta que dimos la edad de 15 años para debutar en esta liga de Quezalte (era de 18 a 32 años). A los 15 me vine a jugar aquí, a la par de casa. Oscar llegó al año siguiente.

-¿Oscar siempre seguía tus pasos?

-Cuando llegué a Juventud, el llegó a los tres meses. Fue bien gracioso porque estábamos en un entreno y el profe Ramón me dice, ‘¿y ese niño?’. Es mi hermano, ‘¿y no juega?’ Claro que sí, le respondí. Entonces voy a ir a hablar con él. Le dijo, ‘Niño, y tu juegas?’ Claro. ‘¿Y tus tacos?’ Usted no me ha dicho que traiga tacos, le respondió Oscar. Así que al día siguiente fue con los tacos y fue viendo lo desequilibrante que era . Entonces el profe dijo: ‘a este niño lo firmo ya, el va a ser el juvenil del equipo’. Y también Irvin Valdez que jugó con nosotros de pequeño aquí también.

-Un visionario Ramón.

-Sí, los tres siempre jugamos juntos desde pequeños hasta que yo me fui de Juventud a Orlando.

-Hoy llevas 4 temporadas en EE.UU. , ¿qué significa cada vez que venis a tu casa?

-Esta es mi casa, es mi lugar. No voy a estar en otro lugar que no sea aquí. Si me buscan, aquí me van a encontrar, me gusta estar en el ambiente familiar. Me gusta compartir con mis padres, con mis hermanos. Estoy lejos y pasa mucho tiempo que no puedo estar con ellos. Por eso cuando vengo es para estar aquí y con en la familia de mi esposa en Opico.

-¿Y te sumas a los mascones?

-Me pongo mis zapatos y me pongo a pelotear con algunos que jugábamos antes. Y los veo a todos panzones (risas) y me acuerdo que eran buenos, yo los veía cuando estábamos en la misma etapa. Cuando los veo, contentos. Un día había llovido y jugamos igual debajo de ese montón de agua. Me gusta hacerlo porque es parte de mi, es parte de Darwin Cerén todo esto. No lo puedo dejar a un lado, es algo que lo tengo pegado.

Darwin Cerén y su hija Darlin de 5 años.
Foto EDH Jorge Reyes

 

Estados Unidos

-¿Cómo es la vida de un salvadoreño en la MLS?

-Me siento bien adaptado a la liga. En algún momento se me criticó cuando me fui porque estaba en la Tercera división el Orlando y se me decía que yo tenía más nivel. Pero en ese momento yo firmé en Tercera porque ya estaba la franquicia para jugar en Primera (MLS), estaba garantizado mi contrato y era Kaká la estrella del equipo. ¿Y quién no iba a querer jugar con Kaká? Yo me fui con los ojos cerrados.

-¿Costó la adaptación?

-Me sirvió mucho el primer año porque aprendí el inglés, me adapté a la ciudad, al ambiente, a como se maneja el equipo. Todo eso me sirvió para llegar de mejor forma a la MLS el primer año. Y la rompí. Fui el latino del año, el MVP del equipo. Jugué todos los partidos, fui capitán.

-¿Y hoy?

-Ahora ya me siento como que no importa donde vaya a jugar que estoy adaptado. Ya se como se maneja la liga, los equipos. No se dificulta. Cuando me moví de Orlando a San José ya no fue como cuando llegué de El Salvador a EE.UU. que se hizo difícil por la estabilidad de los niños y la familia y eso es lo primero.

-¿Te sorprendió el cambio de equipo? Porque de referente y capitán de Orlando City de un día para el otro te informan que te vas a Terremotos de San José.

-Si, la verdad que me sorprendió. Todo se dio por el cambio de técnico también. Tuvimos alguna discusión en ese momento porque sentía que la gente me quería y era referente. Dejar tus amigos y moverte y empezar de cero en otra ciudad no es fácil. Me molestó porque el DT cuando llegó, había opciones de ir a otros equipos y el me dijo muy claro: “¿Sabes adónde vas a ir? A ningún lado porque tu eres muy importante aquí”. Y a las dos semanas como que me dio una puñalada en la espalda. Sentí una gran hipocresía.

-¿Pero luego también te adaptaste a San José?

– Dije por algo voy para allá y voy a jugar en este equipo como en cualquier otro que vaya. Y esa mentalidad de ser fuerte, me sirvió. Si había llegado a Orlando y lo hice bien, ¿por qué no lo voy a hacer bien?. Me encontré con buenos compañeros como los panameños Aníbal Godoy y Cumming, Marcos Ureña de Costa Rica, Bernárdez de Honduras. Hay una amistad sana, buena y familiar, hacemos actividades en las casas y eso te ayuda también en el campo de juego, peleas por tus compañeros. Logré hacer cosas importantes con el equipo, llegamos a los play offs después de 5 años.

Darwin Cerén en acción con Terremotos de San José.

-¿Qué te dejó jugar dos años con Kaká a la par?

-Es una persona increíble que siempre he admirado. Desde que estaba en el Real Madrid y ganó el Balón de Oro fui un admirador de él y se lo decía: ‘Yo soy tu fan 1 y estoy jugando contigo’. Te ayudaba mucho en el campo, como tenías que moverte o en que momento ir a tal lugar; manejar los tiempos del partido. ‘No es necesario que te llegue la pelota y ya la quieras pasar, tranquilo, dale pausa’, me decía. Y la calidad de persona que es. Tiene todo y se maneja con un perfil sencillo, te da consejos, te ayuda. No como aquí…

-¿Cómo?

-Ahora pasa mucho en los equipos de nuestra liga que ves un jugador de reserva, tercera, segunda división y camina hasta diferente porque está ahí. Imaginate esa gente que ha ganado todo y son súper tranquilos, eso te enseña.

-¿Lo invitaste a El Salvador?

Si lo invité porque FESA quería hacer un partido como cuando vino Raúl con el Cosmos. Hablé con él pero al final creo que no mandaron la solicitud al equipo y no se dio. Pero hicimos una gran amistad. El nos tiene mucho cariño, a mi y a mi familia. Cuando veía a mis hijas, les decía, ‘ven dame un beso’. Y mi hija de le decía que no. ‘Dale dame un besito, ¿sabes cuantas mujeres quieren darle un besito a Kaká?’, le decía (risas). Y mi hija no le daba el beso…

El brasileño Kaká y Darwin, cuando jugaron en el Orlando City. Foto cortesía OC

-En los últimos años, los salvadoreños no se pueden mantener ni en la MLS ni en ligas del exterior. ¿Por qué se da esto?

-He escuchado comentarios que a veces ha llegado algún jugador y se acomoda, como que ya llegó al equipo y está cómodo y no es esa la mentalidad. Nunca se tiene que perder ese deseo de querer siempre ser mejor. Algo que yo tengo es que siempre me entreno como si fuera la última práctica de mi vida. Todo el mundo en la cancha se contagia. Hasta el mismo entrenador me dice, ‘no, si andas así contagias a los demás’. Como que me motiva eso, saber que siempre puedo dar el máximo, no importa que sea un entreno, y saber que los compañeros se fijan en eso y puedan agarrar la misma motivación. No lo voy a dejar de hacer, es algo natural para mi. Lo que sea, no me gusta ni perder ni al 5 para 5. Eso les llama la atención.

-Sacrificio y fuerza de voluntad… ¿Esa es tu clave para mantenerte en la MLS?

-Exacto. Llegas con la mentalidad como que es la primera vez que vas. A pesar de que estás ahí, sos titular y capitán pero no me relajé, seguí y seguí. Algo que me motivó mucho fue ver que otros compañeros salían antes que yo como Lester, el Ruso en Dinamarca, Jaime en Noruega. Pero veía muchos que salían y regresaban a los 6 meses, al año. Y me quedaba esa espina, ¿cómo es que regresan si son buenísimos? Yo los conozco de Selección. Por eso me prometí que si salía (a jugar al exterior) no iba a regresar. ‘Que sea hasta que Dios quiera pero yo voy a darlo todo y estar afuera lo más que se pueda’, me decía. Gracias a Dios lo he logrado. Y esas palabras a cada rato las revivo. Muchos aquí me ven y me preguntan, ‘¿cuándo vuelve a jugar aquí, al Alianza, a tal equipo?’ Y yo digo, en algún momento lo haré, pero hoy estoy estable y no pasa por mi mente regresar.

-San José te ha confirmado hace pocos días para la próxima temporada.

-Ejercieron la opción, solo está hacer un nuevo contrato. Al principio cuando llegué hablamos de ese tema porque te hacen el cambio de Orlando a San José pero vas con el mismo contrato. La dificultad es que la ciudad es demasiado cara. En Orlando por una casa se paga tres veces menos que en San José. Ya el contrato no encajaba y se los hice saber que no estaba contento con ese contrato, todo es más caro, hasta los boletos para venir a El Salvador. Dijeron que estaban de acuerdo.

-¿Y tenés la aspiración o el sueño de dar el salto a Europa?

-A todo jugador le pasa eso. Ahora que llegué ahí, quiero probar otro nivel más que es llegar a Europa. Hay dos opciones, equipos que están interesados de Turquía y Portugal, y si se da es algo por lo que he estado peleando este tiempo. En la MLS también había equipos interesados, Atlanta donde le hablaron al Tata Martino de mi, Minesotta. Creo que es por el trabajo.

La Selecta

-Como referente y capitán de la Selección ¿Qué se hizo mal en el camino a Rusia 2018 que no se debería repetir en el camino a Qatar 2022?

-Aquí se han hecho muchas cosas mal. Lo que pasa es que a nosotros los salvadoreños nos dicen que hacemos algo mal y no nos gusta. Ese es el problema. Por ejemplo, cuando nos castigaron a los legionarios y se fue a México con jugadores que nunca habían estado en Selección. Y todo porque exigimos mejores condiciones, un mejor bus, mejor alimentación, un mejor hotel para la concentración. Son partes básicas para tener un jugador de alto rendimiento. Y decían que lo exigíamos porque nosotros lo teníamos en nuestro equipo. Pero veníamos a que se nos atendiera como profesionales, estar tranquilos, descansar, tener hidratación. Había casos que ni hidratación había.

Clint Dempsey de los Estados Unidos pelea el esférico contra Darwin Cerén, jugador de El Salvador. Foto/AFP

 

-¿Por ejemplo?

-Una vez el profe Roca mandó a comprar hielo para que nos metiéramos aunque sea un poco de hielo. Uno no se imagina que puedan pasar cosas así en una Selección. Pero cuando uno exige esas cosas, lo que siempre atacan es que el jugador es un rebelde, que viene por el dinero. Y es mentira, en la Selección no pagan, son viáticos o premios si avanzas de ronda, pero no hay un pago. Muchos te atacan por ese lado, dicen que solo vienen por el dinero. Y nunca hay dinero.

-Y los procesos se cortan constantemente…

-Con Maradiaga fue con el entrenador que menos hemos hecho en la Selección. Fue con el entrenador que menos trabajamos, era más hablar y hablar que trabajo. Y eso creo que nos estancó. Y nos dio la espalda. Con Roca veníamos de un nivel en la selección que apuntaba para hacer un buen trabajo si se daba continuidad pero la palabra continuidad creo que no va a existir nunca aquí. Aquí siempre se cortan los procesos. Porque cuando ya empiezan a exigir condiciones diferentes, ahí nadie le gusta. Todo el mundo avanza porque está invirtiendo en su selección, pero si nosotros no invertimos, no vamos a avanzar. Las canchas de todos lados son totalmente diferentes a lo que tenemos. Todo eso hace que no demos esos pasos hacia adelante. Igual, si no se respetan los procesos, si no se le dan las condiciones. Hay que trabajar y dar las armas necesarias. Pero si no nos unimos todos y los mandamos a la guerra sin armas, es por gusto.

-Lara dijo que no podía creer como con este equipo no se había clasificado a la hexagonal.

-El error fue habernos castigado a todos. Y no digo que si estuvo bien o mal. A lo mejor lo hubieran hecho después de las eliminatorias. Lara nos dijo ‘No entiendo que Panamá si va, que Honduras estuvo en la hexagonal y este grupo con tanta calidad, no”. Canadá no te puede sacar un empate aquí. Y luego vamos a Honduras a inventar. Ahí fue donde nosotros perdimos ese espacio. Teníamos ventaja antes de jugar con México pero no se dio. Maradiaga nos abandonó cuando el sabía que si cambiábamos de hotel, íbamos a parar. Nos dio la espalda. En cambio, Lara está con nosotros. ‘Cambiéme esta comida, esto no para jugador profesional’, dice. Es de carácter exigente porque quiere tener bien a su equipos.

-En 2018 termina su contrato, como el de los directivos de Fesfut ¿Debería continuar Lara?

-Es un entrenador que puede dar mucho para la Selección, hay que dejarlo trabajar. Es tiempo de que probemos un proceso a largo plazo. Hemos vivido muchas experiencias y no nos ha ido bien cambiando entrenador a cara rato. Comenzamos bien, despegamos, llegamos a una etapa donde el equipo se tiene que mantener y llega el cambio. Entonces, el equipo empieza a decaer. Y luego se repite lo mismo. Si nos damos cuenta creo que somos la selección que mas procesos hemos tenido.

Darwin Ceren

Darwin controla una pelota durante una práctica en el Cuscatlán. Foto Archivo

-¿Hablas de estos temas de la selección con tus compañeros Ureña (C. Rica) o Godoy (Panamá) que ellos estarán en el Mundial y El Salvador quedó tan lejos?

-Si, salen las pláticas en una esquina donde están todos los latinos en el camerino y todo el mundo dice ‘hey, no entiendo como El Salvador no está clasificado a la hexagonal. Son pequeños pero como meten, no dejan jugar al rival, te presionan, corren, corren, ¿cómo es que no han llegado a otro Mundial’, me preguntan. Pero luego ellos mismo dicen, ‘claro, si cambian entrenador a cada rato’. Pero también ellos le tienen fe al profe Lara, ‘ese es bueno, sacó jugadores en Colombia’, me dicen.

 

Casamiento, familia, la LMF

-¿Es cierto que estás a punto de “dar el sí” en la iglesia?

-Es tiempo, ya después de 10 años con mi esposa… Nos casamos en 2012 por civil y vamos a hacer la ceremonia de la iglesia. Será en El Salvador, toda la familia está aquí. Mis amigos de infancia, todos viven aquí. Es compartir esa alegría con ellos que me han visto crecer. Los que me conocen de donde soy, de donde salí. La familia tiene mucho valor, estuvieron ahí cuando no eras nadie y hoy siguen siempre a nuestro lado. Viajan a verme.


Darwin Adelso Cerén Delgado en su canchita de Quezaltepeque
Foto EDH Jorge Reyes

-Y es recíproco, se te vio en el Cusca viendo los partidos de Oscar en el Alianza.

No es común que todo el mundo juegue en la familia. No es normal. Apoyar a mi hermano que tantos años jugamos juntos y yo veo la calidad de jugador que es. Antes nos divertíamos más jugando juntos, hacíamos destrozos en el Juventud. Eso no se olvida y era díficil que nos ganaran en casa.

Darwin, a los 13 años, una joya del archivo de EDH.

-¿Seguís la liga de El Salvador?

-Si, Alianza ha agarrado una estabilidad buena y es el equipo que más pasan en la TV de allá. Siempre estoy pendiente viéndolo jugar.

-¿Y como ves hoy la Liga Mayor?

-Siento que era más competitiva cuando yo jugaba, los equipos eran más parejos. Ahora hay mucha inestabilidad, siento que el jugador ya no rinde igual porque a algunos ya ni les pagan, solo está Alianza que es un equipo que está al día, ahí el jugador está contento y rinde. Los otros equipos no se dan cuenta. Imaginate Firpo, Chalate, todos están así, entonces no hay mucha competitividad.

¿O sea que hubo un retroceso en los últimos cinco años?

Si, hay mucha diferencia, prácticamente sólo Alianza, Santa Tecla, Metapán. Imaginate FAS que era uno de los grandes, que todo el mundo respetaba, ahora es un equipo que ya casi nadie lo sigue. Pero es por lo mismo, el factor económico.

-¿Y algún día jugarás en tu querido Águila?

-Me gustaría jugar ahí, es una espina que me quedó. Mi hermano ya la cumplió. Jugábamos en un equipo que se llamaba Águila, con el uniforme como el del Águila. Siempre fuimos fanáticos. Y siempre decíamos, algún día vamos a jugar ahí. Hasta mi mamá decía “los voy a ver en el Águila”. Me gustaría, en algún momento de mi vida, poder hacerlo.

Cae la tarde en la casa de los Cerén. Curiosamente, no hay pelotas para la producción de fotos. Y eso que hay cuatro seleccionados nacionales, nada menos, en ese hogar: dos hombres y dos mujeres. Dicen que las “prestaron” todas a los vecinos, que todos los días viene un nuevo pedido. Por suerte, se acercan dos chicos que tienen una de plástico y entonces vuelve la tecniqueada. No es difícil imaginarlo a Darwin como esos niños, allí, en el campito a la par de la casa donde empezó toda esta historia de ilusiones futbolísticas, a la que aún le restan capítulos por escribirse.

 

En la entrevista con EDHdeportes en la canchita donde se inició.

 

Tags Darwin Ceren El Salvador Fútbol MLS Terremotos San José

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