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El cero de la impotencia
Alianza y Municipal Limeño se manejaron con pocas ideas
ofensivas, y como consecuencia derivaron en un cero a cero tedioso.
Ahora los de Santa Rosa comparten la punta con FAS
Roberto Aguila
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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Elías Vladimir Montes del Alianza
salta ante la barrida del portero del Municipal Limeño
Fotos Digitales Borman Màrmol
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Los que no vieron el partido, de seguro van a pensar que el 0-0
con que Alianza y Municipal Limeño resolvieron su pleito
privado fue producto de la manera cerrada con que ambos lo encararon.
Nada más alejado de la verdad.
Porque tanto albos como cucheros no se tomaron tiempo alguno para
especular, sino que ofrecieron un partido abierto, de ida y vuelta
y con clara disposición ofensiva.
El problema del cero estuvo en que ninguno de los dos tuvo capacidad
para prosperar con claridad mucho más allá de los
tres cuartos de cancha.
Porque no se puede prosperar de ninguna manera cuando un equipo
se aferra al pelotazo como solución de ataque en circunstancias
no propicias, como es contar con un atacante que por físico
no va a ganar nunca, y quien necesita del espacio largo para prevalecer
con su velocidad.
Y ocurre que esa fue la imagen que nos brindó Municipal
Limeño, insistiendo con el pelotazo hacia Rudy Corrales para
perder siempre en el mano a mano.
Tampoco se puede prosperar con el diagramado albo: el rescate de
la pelota por cuenta de Oscar Navarro o de Juan Carlos Serrano,
más la participación de Adonay Martínez o Claudio
Sosa que siempre concluye en el toque lateral, para que Ramiro Carballo
suba cien veces a tirar el centro que, de tan repetido, ya no sorprende
a nadie
De manera que frente a esta muestra de impotencia ofensiva, los
arqueros y los defensores centrales de ambos equipos se dieron un
festín de aciertos y terminaron siendo los mejores protagonistas
del encuentro.
La propuesta alba
En el segundo tiempo, con el ingreso de Miguel Riquelmi para explotar
la banda izquierda un tanto mal cuidada por la ida sin regreso de
Alexis Hernández, Alianza tuvo una disposición en
ataque con aspecto muy serio. Porque no solamente se volcó
con decisión sobre el arco santarroseño, sino que
encontró espacios por donde asomarse con muy buenas posibilidades.
Fueron los mejores momentos del cuadro blanco, acaso la justificación
válida para decir que fue el equipo que mejor mostró
el deseo de ganar el partido. Pero lo suyo no tuvo la consistencia
necesaria para llegar con claridad al objetivo. Fue apenas la disposición,
el deseo por encontrar el gol que lo sacara de la vergüenza,
el mérito de buscar una y otra vez aunque la forma de hacerlo
no fuera la más apropiada.
Con todo, a lo largo del segundo tiempo Alianza propuso en ataque
con más intención que Limeño, pero se encontró
con la solidez de Efraín Gutiérrez y Alberto Pérez
en el fondo, y detrás de ellos con la magnífica tarde
del arquero Cristian Reyes, el gran valladar limeño.
Al final parece que el gran negocio lo hizo el cuadro santarroseño,
porque sacar un empate de visita es casi irse gritando un triunfo.
Además, con el empate Limeño sigue arriba de la tabla.
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