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Una madrugada con el Cuatro

“1,2,3,4,5, probando” pronuncia Jaime Vilanova. uno de los narradores del mundial para canal 4. El operador de audio usa el altavoz y aprueba el ensayo de sonido. Faltan 10 minutos para aparecer “al aire” . Todos los detalles están casi listos.

Marcelo Betancourt
Deportes
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Jaime Vilanova y Eugenio Calderón se preparan para dar inicio a la narración del patido entre Argentina y Nigeria.
Foto: EDH/Glenda Girón.

Afuera, el parqueo está casi desierto. Las oficinas del canal sólo están pobladas por sombras fantasmales acompañadas del perenne ruido del aire acondicionado, casi imperceptible durante el día. Un par de pasillos hacia adentro, la historia es distinta. Los operadores de transmisión galopan de un lado para otro mientras que otros se dedican a observar más de 15 monitores a la vez, apretando un botón, cada cierto tiempo.

Las agujas están por tocar las once de la noche -la hora de inicio- y el ajetreo disminuye. En el escenario principal, construido especialmente para el mundial, los comentaristas reciben los ultimos retoques de maquillaje. La docena de luminarias, las cinco cámaras de video y los nueve monitores se preparan para trabajar sin tregua en una jornada de más de 6 horas de tansmisión. Aquella nace a las once de las once de la noche hasta las siete de la mañana del siguiente día.

Pero las incómodas horas no son tensionantes ni para conductores ni para operadores. Todos están conscientes del difícil trayecto y para digerir todo eso, lo mejor es un par de bromas. Eso contribuye con la motivación.

Cambio de hábito.


Pero los comentaristas deportivos que aparecen sin falta, cada madrugada, en canal 4, también son humanos y sufren de cansancio. Según los conductores, transmitir en vivo ha implicado un trastorno de horarios. De acuerdo con Hernán Carrasco, narrador del mundial : “se tiene que aprovechar el día para descansar, aunque al principio cuesta acostumbrarse... yo duermo de 3 de la tarde hasta las 7 de la noche.” El mismo horario promedio que todos los demás.

El comentarista de canal 4, Carlos Aranzamendi, agregó que hay que cuidar la garganta. “En mi caso trato de evitar tomar bebidas demasiados frías o demasiado calientes” explicó el conductor. Una enfermedad en la garganta podría acabar con el machete de los comentaristas: la voz

Jaime Vilanova observa su reloj preparandose para la narración del partido Argentina-Nigería. Foto: EDH/Glenda Girón.

Lo infaltable

Para Eugenio Calderón, conductor del mundial, algo que no le puede faltar en las manos a la hora de comentar los partidos son: “datos, necesito tener la ficha que yo realizo de cada partido, alineaciones e información histórica”. Carrasco agradece a la tecnología del internet. Según el comentarista, la red es el mejor amigo del narrador deportivo.

Carlos Aranzamendi afirmó que los conductores habían pasado dos meses empapándose con las reglas, jugadores y equipos del mundial para estar actualizados y listos para el mundial.
Todos los comentaristas aceptaron padecer de un poco de nervios al principio de cada partido. “Siempre se siente un poco de nervios. Eso es lo bonito de esto: siempre se siente ese gusanito que te hace preguntarte qué quiere el público y qué se puede aportar al mundial” admitió Eugenio Calderón.

La hora cero llega y el show comienza. La atmósfera ya es distinta. Las bromas terminan y el staff ya sólo conoce el lenguaje de señas. Los conductores inician la jornada que terminará en el amanecer del día siguiente, como si fueran las tres de la tarde. Los continuos sorbos de café no se interrumpirán hasta el cierre.

Es apenas el tercer día de todo un mes de competencia. La costumbre tendrá que ser el mejor aliado del Canal 4 para soportar trabajar en los horarios laborales del buho y del murcielago.




 

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