Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Unámonos en la lucha contra el cáncer infantil

Hoy se conmemora el  Día Internacional del Cáncer Infantil, cuyo objetivo es sensibilizar y concientizar sobre la importancia de los desafíos a los que se enfrentan los niños que lo sufren y sus familias. Aquí algunas de las dudas más f

ctv-m5o-file-1aee759d-cae1-6f55-de7c-e1d786c10fa8

¿Qué incidencia tiene el cáncer infantil?
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, OMS, el término ‘cáncer infantil’  se utiliza para designar distintos tipos de cáncer que pueden aparecer en niños menores de 15 años. El cáncer infantil es poco frecuente, pues representa entre un 0,5% y un 4,6% de la carga total de morbilidad por esta causa. Las tasas mundiales de incidencia oscilan entre 50 y 200 por cada millón de niños en las distintas partes del planeta.


¿Reflejan las tasas de incidencia variaciones geográficas?
No todos los países de ingresos bajos y medianos cuentan con registros oncológicos que permitan deducir las tasas de incidencia, por lo que es difícil tener una idea general de la importancia del cáncer infantil en las distintas partes del mundo. 
Según se desprende de la información disponible, parece haber grandes variaciones en la incidencia de algunos cánceres infantiles como la leucemia o los tumores del sistema nervioso central.  Sí es importante destacar que en los países subdesarrollados se localiza el 80% de los niños diagnosticados en el mundo.


¿Cuáles son los factores de riesgo?
No se sabe mucho acerca de la etiología del cáncer en los niños, pero sí pueden mencionarse algunos factores que han sido asociados a la aparición de algunos tipos de displasias. 
Uno de ellos es la exposición a rayos X durante el embarazo. A esto se le suma  el uso de sustancias químicas y medicamentos, algunos de los cuales. aunque no se ha demostrado de forma concluyente, podrían tener efectos carcinogénicos en los niños cuando son administrados a la madre durante el embarazo. 
También puede deberse a factores biológicos, como la existencia de algún virus, así como a factores genéticos y familiares. La edad también es importante, ya que hay algunos tipos que aparecen con más frecuencia en lactantes, por ejemplo.


¿Es posible la detección precoz del cáncer pediátrico?
El cáncer pediátrico no es prevenible, pero se puede detectar de forma temprana, lo que aumenta la oportunidad de curación. La mayoría de los cánceres infantiles al inicio presentan signos y síntomas inespecíficos, lo que puede hacer que se detecten en fases ya avanzadas. Por eso es importante estar alertas ante las señales. 
En los últimos años se han registrado avances muy importantes en el tratamiento, pero además hay nuevos protocolos clínicos controlados y pautas más adecuadas para cada neoplasia y para cada paciente. 


¿Cuáles son los más frecuentes? ¿Hay posibilidad de cura?
En general, la leucemia representa alrededor de una tercera parte de todos los cánceres infantiles. Los otros tumores malignos más comunes son los linfomas y los tumores del sistema nervioso central. Lo bueno es que en la actualidad alrededor del 70% de los pacientes logran una cura a través de los diferentes métodos de tratamiento. 
Algunos tipos de cáncer incluso tienen una tasa de curación superior al 90% aunque, desafortunadamente, los tipos más agresivos (que no dejan de ser minoritarios) siguen causando un índice de mortandad del 20%. 

Reconoce los síntomas

  • Pérdida de peso continua y sin causa aparente.
  • Dolor en los huesos y las articulaciones luego de haber tenido actividad física, o haber jugado.
  • Dolores de cabeza acompañados de vómitos, que se presentan casi siempre por la mañana.
  • Hinchazones que no desaparecen, sobre todo en el cuello, las axilas, la ingle y el abdomen.
  • El aumento del volumen del vientre.
  • Pequeñas manchas de color rojo vivo que aparecen en la piel a causa de una hemorragia subcutánea.
  • Moretones o hematomas que aparecen sin que haya habido golpes previos.
  • Un resplandor blanquecino en los ojos cuando la retina se expone a la luz, como si fueran destellos.
  • Cansancio y palidez constante.
  • Anemia.
  • Fiebre persistente de origen indeterminado o desconocido.
  • Infecciones frecuentes: baja inmunidad a las enfermedades.
  • Si identificas en tu niño o adolescente alguno o varios de los síntomas anteriores, busca atención médica de inmediato. 
  • Si el problema persiste después de la consulta y el tratamiento, regresa al médico e insiste en un diagnóstico más cuidadoso, o bien, consulta una segunda opinión.
Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación