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Una razón más para no publicar tu vida en redes sociales, conócela

Compartimos la historia de una pareja que le hará pensar dos veces antes de compartir algo en las redes sociales. 

Una razón más para no publicar tu vida en redes sociales

Podría parecer hasta una campaña en contra, pero no lo es; sin embargo, quiero hablarles nuevamente de los peligros a los que nos exponemos de no utilizar de forma adecuada las redes sociales.

Navegar por internet y tener presencia en redes sociales no significa únicamente subir fotografías o compartir actualizaciones, la cuestión va más allá; es necesario entender cómo funcionan y estar del todo consciente de que la persona de quien menos lo esperamos, puede ver nuestra información.

Por supuesto, se tiene la opción de ajustar los controles de privacidad y otras posibilidades, pero hay que recordar la premisa más importante: “Si verdaderamente es privado, no lo compartas”.

Así pues, hay que tomar en cuenta el (mal) ejemplo de Becky Szenk y su novio Mark Higgins, una pareja por completo emocionada por el nuevo paso que darían en sus vidas: el trabajo les estaba significado buenos ingresos económicos y entonces se les presentó la posibilidad de comprar una casa.

Becky hizo algo semejante a un diario personal, en el que posteó de forma constante los objetos que iba guardando en cajas, anotó la fecha e incluso la hora exacta de cuándo se mudarían. Resultó entonces que, sin saber, con seguridad por algún contacto del contacto del contacto del contacto del amigo, el mensaje llegó a ojos equivocados.

El día de la mudanza se presentó un camión, los “trabajadores” entraron a la casa y comenzaron a cargar con todo, incluso Becky y Mark los ayudaron: subieron al vehículo televisiones, el refrigerador, la estufa, la sala, las computadoras, todo se fue en el transporte, al que vieron partir con alegría.

Cuando la casa estaba vacía, Mark y Becky empezaron a limpiar para entregarle el inmueble al dueño; sin embargo, su sorpresa fue mayúscula cuando en esos momentos ¡llegó el camión de mudanza! ¿El mismo? ¡No, era el verdadero camión de mudanza que habían contratado!

Los novios no sabían qué había pasado hasta que, minutos después, entendieron la situación: los habían robado, y ¡ellos mismos habían ayudado en el atraco!

A modo de aprendizaje y para tratar de que nadie más haga algo similar, Becky y Mark compartieron en Facebook las fotografías de su casa robada. ¿Qué podemos aprender de esta situación?:

- No compartas tus actividades importantes o en las que expongas tu seguridad.
- No des señas o referencias de los lugares en los que te encuentres.
- Siempre fíjate a quién le compartes tus mensajes; Facebook, por ejemplo, te permite editar el alcance de la publicación y limitar los contactos.
- Organiza bien los grandes eventos, es increíble que Mark y Becky no hayan sido sorprendidos por la hora en la que llegó la mudanza falsa.

El ejemplo de esta pareja debe de servirnos para entender, de una vez por todas, que las personas sin escrúpulos se esconden en cualquier parte.
 

La posibilidad del anonimato en Internet les jugó una mala pasada y por ello fueron ellos mismos quienes les facilitaron el trabajo a los ladrones. Crear grupos específicos con miembros de entera confianza puede ser una opción al momento de querer informar sobre una situación personal. Porque más vale tomar todo tipo de precauciones que terminar igual, o peor, que Mark y Becky.

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