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Una pit bull policí­a luchará contra el crímen

La nueva recluta de una comisarí­a de Nueva York combatirá los estereotipos sobre su raza, además de servir en las fuerzas de seguridad de Estados Unidos

Una pit bull policí­a luchará contra el crímen

Cuando Kiah la pit bull se gradúe el viernes de la academia K9, se convertirá en una de las pocas pit Bulls que sirve en las fuerzas de seguridad de Estados Unidos. Es un trabajo que no suele asignarse a razas con la reputación ”merecida o no” de los pit bull de ser animales salvajes sólo adecuados para acompañar a delincuentes.

"La raza no es importante", comentó Brad Croft, que entrena perros para las fuerzas de seguridad y el ejército y encontró a Kiah en un refugio de Texas después de que su dueño anterior fuera detenido por crueldad contra los animales. "Lo importante es lo que hay en el interior del perro".

Los pastores alemanes y belgas son los más utilizados por el ejército y la policí­a. Se los entrena para perseguir y detener sospechosos o para encontrar drogas, cadáveres y a personas desaparecidas. También se emplea a beagles, collies, retrievers y sabuesos. Los pit bull policí­a son casi inexistentes.

Kiah trabajará en la policí­a de Poughkeepsie para detectar drogas y seguir el rastro de personas desaparecidas con su olfato. También es embajadora de buena voluntad, de su raza y de la policí­a.

"Quiere trabajar", comentó el agente encargado de la perra, el agente Justin Bruzgul. "Tiene mucha energí­a. Es cariñosa. No podrí­a pedir un compañero mejor".

Croft suele visitar refugios de animales buscando perros abandonados que cree podrí­an ser buenos policí­as. Seleccionó a Kiah después de que un trabajador del refugio reconociera algo especial en la perra.

Kiah se entregó a la comisarí­a sin coste gracias a un acuerdo entre la empresa Croft en San Antonio, Universal K9, un refugio de animales en Austin y la Animal Farm Foundation, una organización sin ánimo de lucro con sede en el condado neoyorquino de Dutchess y que trabaja para asegurar la "igualdad de trato y oportunidades" para los pit bull.

Por lo general, un perro entrenado de las razas tradicionales cuesta hasta 15.000 dólares.

Pese a las historias que puedan inspirar miedo ”una niña de 9 años murió este mes tras ser atacada por un pit bull en Long Islandâ” los defensores de esta raza dicen que su reputación de violencia es inmerecida, y resultado del empleo de estos animales en peleas de perros o como sí­mbolo de estatus entre lí­deres mafiosos.

El mismo término "pit bull" resulta engañoso, indicó Bernice Clifford, directora de entrenamiento de Animal Farm, porque suele aplicarse a cualquier perro musculoso y con cabeza de forma cuadrada. Por tanto, señaló, muchos se ven condenados a refugios y son sacrificados sólo porque se los etiquetó como pit bulls.

No hay pruebas de que las leyes que prohí­ben algunas razas reduzcan los ataques de perros, según la American Society for the Prevention of Cruelty to Animals. Un informe de 2014 del Animals and Society Instituto analizó datos de varios años sobre ataques mortales de perros y no encontró ninguna relación entre ataques y razas.

También hay escasa relación entre la raza de un animal y su aptitud para el trabajo policial, señaló George Carlson, subjefe de policí­a en el condado de Ulster y que entrenó a Kiah en Stone Ridge, Nueva York. La iniciativa, energí­a y ganas de complacer a los amos son factores más importantes.

Kiah es el único pit bull policí­a del que ha tenido noticia en la costa este, comentó Carlson, que la describe como "un amor" y espera que haga un excelente trabajo.

"Los perros son individuos", dijo. "Tienen sus propias personalidades, igual que la gente. Y yo preferirí­a entrenar perros que personas".

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