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6 señales de que tu hijo anda en malos pasos

Cuesta creer que nuestros pequeños sean capaces de hacer cosas reprobables, pero lo cierto es que lo son

6 señales de que tu hijo anda en malos pasos

“No hay peor ciego que el que no quiere ver”, dice el dicho y en el caso específico de los padres de familia, siempre queda la opción última de darle al hijo el beneficio de la duda.

Volver la mirada hacia otro lado o culpar al resto del mundo de tales comportamientos no soluciona nada, al contrario, evita que se pueda retomar el camino abandonado. 

Recuerda que actuar a tiempo siempre será más efectivo que esperar a que el daño ya esté hecho.

Señales inequívocas de malos pasos: 

1. Tienen dinero cuando no les hemos dado 
Existen dos maneras en que los jóvenes obtienen dinero: por empleos muy mal pagados o vía mesada de sus padres. En ambos casos, los recursos son limitados, de modo que si de pronto tu hijo aumenta su nivel de vida, ¡por favor, toma cartas en el asunto!

2. Se muestran distantes y salen misteriosamente 
Que los hijos oculten información a sus padres es una actitud que puede volverse cotidiana. Pero cuando no tenemos idea sobre qué está pasando en la vida de nuestros hijos, llegó entonces el momento de activar el GPS y ver en qué anda nuestra criatura. 

3. Aparecen objetos nuevos 
Su respuesta típica es que se trata de un regalo, que tal artículo estaba en remate o que lo cambiaron por quién sabe qué cosa. Pero, papá, mamá, ¿de verdad creen que ropa nueva o artículos electrónicos que cuestan cientos o incluso miles de pesos, los pueden obtener con tanta facilidad? 

4. Son violentos y desafiantes 
En la adolescencia son naturales los gestos de rebeldía, pero si tu hijo actúa sin consideración alguna hacia su familia, lo más seguro es que esa soberbia le venga de que siente que no la necesita. En ese caso, es mejor que actúes de inmediato.

5. Mienten sobre dónde y con quién han estado 
Lo mejor para no permitir que te engañen es que confirmes la información, y de preferencia que lo hagas por medio de un adulto, pues es común que los chicos se cubran unos a otros. Si lo recurrente es que te mienten sobre lo que hacen, es porque lo que están haciendo es incorrecto.

6. Desaparecen dinero y objetos de valor 
La casa es su primera escena del crimen; por ello, si de pronto es continuo que se pierdan cosas o que te digan que se rompieron, no lo tomes a la ligera. Quizá sea cierto, pero si no lo es y te desentiendes, tu hijo y tú podrían arrepentirse toda la vida porque puede haber otra razón de fondo.

Los primeros sitios donde los chicos inician sus fechorías son aquellos que les son familiares: la casa, por supuesto, es ese lugar por excelencia, y ya que toman confianza comienza la escalada para convertirse en un delincuente juvenil. Llegados a este punto, se trata de un camino sin retorno.

Mi consejo es: ¡Ojo, mucho ojo sobre cada uno de sus pasos!

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