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Guatemala quema al diablo para limpiar sus purezas

Este año, la leyenda del diablo iba dedicada a la nueva alcaldesa Susana Asencio, quien tomará posesión de la municipalidad el próximo año

QUEMAN EL DIABLO EN LA ANTIGUA GUATEMALA

Un diablo hecho de papel maché es incendiado en la tradicional "Quema del Diablo" en Guatemala. | Foto por EFE/Esteban Biba

Un diablo hecho de papel maché es incendiado en la tradicional \"Quema del Diablo\" en Guatemala.

Decenas de antigueños se aglutinaron hoy a la salida de la ciudad colonial de La Antigua, en Guatemala, para ver arder al atardecer a un demonio de dos metros hecho con papel maché. 

Este dantesco personaje es incendiado cada año en la tradicional "Quema del Diablo", que se realiza cada 7 de diciembre en Guatemala y en donde los guatemaltecos incendian figuras de demonios a las seis de la tarde para quemar las impurezas y traer suerte el resto del año. 

Este celebración mágica y religiosa se realiza en el día de la virgen de la Concepción. 

Este 2015 fue el año número 24 consecutivo en el que se hace la quema, y cada año un artista de la ciudad elabora la figura con distintos rasgos. 

Bajo la figura demoníaca, decenas de fuegos artificiales y cohetes esperan su oportunidad para ser quemados. 

Al ocultarse el sol, tres personajes con máscaras de diablo utilizan un escenario para dar lectura al testamento y a las leyendas del demonio, donde con jocosidad hablan de los problemas del país y la ciudad que les da cobijo, La Antigua. 

Este año, la leyenda del diablo iba dedicada a la nueva alcaldesa Susana Asencio, quien tomará posesión de la municipalidad el próximo año. 
A ella le pedían que no se rodee de la "suciedad" de la corrupción durante su gestión, pero por si acaso sucumbe a esos pecados, le advirtieron que los "paisanos" de La Antigua la estarán observando. 

Turistas nacionales y extranjeros esperaban cerca de la figura para ver las llamas, sin embargo segundos después de que encendieron los cohetes a sus pies los visitantes corrieron en cuanto explotaron, con una mezcla de miedo y excitación. 

Los bomberos municipales y los voluntarios se mantuvieron cerca de los observadores para socorrerlos en caso de que las llamas alcanzaran a uno, aunque este año no hubo que lamentar incidentes. 

Después de un par de minutos que tardó en consumirse la figura del diablo, con bombas hidráulicas los bomberos apagaron lo que quedó de las llamas, mientras el público aplaudía por el espectáculo. 

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