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Esmoquin y corbatín, dueto de elegancia

El esmoquin, un arma de seducción para Nochevieja 

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El esmoquin, creado por el sastre británico Henry Poole para asistir a cenas en las que se permitía fumar, es un arma de seducción para hombres y mujeres y esta Nochevieja es la prenda estrella .

“Prenda masculina de etiqueta, de menos ceremonia que el frac, a modo de chaqueta sin faldones”, así define el esmoquin el Diccionario de la Real Academia Española.

Este traje de chaqueta creado por el sastre británico Henry Poole para ataviar a los caballeros del siglo XIX que asistían a cenas en las que se permitía fumar, hoy es todo un clásico que vive en constante apogeo.

La casa inglesa Henry Poole&Co fue la encargada de cortar un esmoquin para un jovencísimo Eduardo VII, príncipe de Gales, primera persona en lucirlo en público.

Este traje, generalmente negro para los días más fríos y blanco para las noches veraniegas, se compone de chaqueta con solapas de satén acabadas en pico y uno o dos botones para cerrarla, pantalón recto con cinta lateral de satén a juego con las solapas, camisa blanca, pajarita o corbata, chaleco y fajín.

En Nochevieja resulta perfecto para asistir recibir al año nuevo y bailar hasta el amanecer. “Aunque en los últimos tiempo, esta prenda se ha relajado bastante y ha perdido su rigidez de antaño, ahora se impone con pajarita”, según explica José Antonio Aparicio, Maestro Sastre de la sastrería masculina Antonaga.

El esmoquin sigue ganando adeptos entre el público masculino que ahora lo comienza a llevar en todo tipo de eventos, rompiendo incluso con las normas clásicas del protocolo al estar convirtiéndose en protagonista de las bodas religiosas y civiles.

El clásico color negro de esta prenda pierde protagonismo y aparecen los colores grises perla, azul marino y crudo, los brillos más discretos y los micro dibujos y cuadros, siempre con el clásico botón del traje de fiesta.

CORBATÍN Y FAJÍN A JUEGO

“El hombre apuesta por el esmoquin con solapa chal en raso, combinada con el corbatín y fajín, en colores sólidos, primando el negro liso por encima de los demás”, asegura Jose Antonio Aparicio.

Los más atrevidos prefieren arriesgar un poco y optan por un estilo más informal, “eligen la solapa en pico en raso o terciopelo, en combinación con corbatín y fajín opcional”, desvela Aparicio, quien cuenta que vuelven los colores grises, el azul marino y el crudo.

Las tendencias a la hora de elegir corbatín y fajín a juego son variadas, con un abanico de colores donde el rojo es el preferido y comienzan a desaparecer los colores estridentes.

En cuanto a los tejidos, se muestra más dispuesto a innovar y suele introducir terciopelos,y solapas en tejidos de fantasía con diferentes colores. En estas prendas de fiesta, como siempre una única abotonadura.

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