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Arte

Escultores de natividad

Cinco artistas de Apastepeque, San Vicente, inciaron la tradición de tallar nacimientos de gran tamaño. Las figuras, que alcanzan los 2.5 metros de alto, adornas parques municipales del oriente del país. 

Escultores de nacimientos en Apastepeque

De izquierda a derecha, los artistas Sabas Gómez, Jairo Hernández, Miguel Ángel Gómez, Carlos Cruz y Daniel Salazar.  | Foto por Huber Rosales

Al norte de San Vicente se ubica Apastepeque, un municipio con casi 20 mil habitantes conocido por la danza de los moros y cristianos y las moliendas, tradiciones que lo han llevado a obtener el primer lugar en el concurso: “Pueblos Vivos”. Pero en los últimos años esculturas de gran tamaño y de motivos navideños han tomado protagonismo.

La tradición de los nacimientos inició en 2012, luego de que el artista Carlos Cruz creara un trineo con renos -para adornar el parque municipal- que daba la ilusión de alcanzar el cielo. Pero Cruz se introdujo a la escultura gracias a Sabas Gómez, quien aprendió el arte del tallaje del maestro Erasmo Rosales. 

A partir de ese año, los artistas Miguel Ángel Gómez, Jairo Hernández y Daniel Salazar también cincelaron en diferentes oportunidades a María, José, el niño Jesús, los Reyes Magos, ángeles o los tradicionales animales del establo. Esas figuras que alcanzan los 2.5 metros de alto cautivaron a otros municipios, tanto que los parques de San Vicente, San Miguel y Puerto el Triunfo lucen estos gigantes nacimientos con sello apastepequense.   

Este minucioso trabajo necesita de otras manos debido a su complejidad. Los escultores deben apoyarse de un equipo de entre ocho a 12 personas. La técnica es mixta, de acuerdo a Miguel Gómez pero “métodos diferentes que llevan a un mismo resultado: escenificar el nacimiento de Jesús en un humilde establo”. 

A pesar de que el arte sea un atractivo para turistas nacionales y extranjeros, Gómez señaló un problema implícito: “lo que puede pasar es que nos enfoquemos solo en la navidad, entonces estamos perdidos porque solo vamos a sonar en un mes durante todo el año”. 

Sin embargo, para este grupo de artistas, la actual tradición es un motivo de orgullo. “Saber que personas de otro lugar deposite su confianza en nosotros es un orgullo. Ilobasco implementa la miniatura, nosotros hacemos lo contrario”, comentó entre risas Hernández.

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