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¿Dónde ir?

Antiguo Cuscatlán, un edén urbano

En este municipio podrás conocer un jardín exuberante en el centro de un cráter, una de las joyas arquitectónicas religiosas de la ciudad y un centro de aventura para toda la familia

Antiguo Cuscatlán

 

Si pudiéramos viajar al pasado y ver Antiguo Cuscatlán desde los ojos de Pedro de Alvarado, descubriríamos la capital de los Nahuatl-Pipil, el señorío de Cuscatlán, donde se establecía su centro ceremonial y militar.

El asentamiento indígena era vigilado día y noche por el volcán Quetzaltepeque, o volcán de San Salvador, y abastecido por una laguna que descansaba en un cráter inactivo.   

Cientos de años después, en 2016, la zona es un próspero municipio lleno de actividad y dinamismo.  

El significado de Cuscatlán en lengua castellana es “Lugar de joyas y preseas”, y aunque pertenece al departamento de La Libertad, se le considera parte del área metropolitana de San Salvador.

Entre sus carreteras y arquitectura moderna, Antiguo, como se le conoce popularmente, posee interesantes destinos por descubrir. Mi travesía inicia en la zona industrial y, para mi sorpresa, encuentro en el centro del Plan de la Laguna uno de los mayores pulmones de la ciudad: el jardín botánico La Laguna. Este atractivo natural es único en su especie por estar ubicado en el cráter de un volcán, que en algún momento fue una laguna hasta que  un terremoto la drenó en 1873.

Actualmente es el hogar de 3,500 especies de plantas que pueden admirarse en territorio nacional y en otras partes del mundo. También alberga una gran cantidad de aves.   

Además, el visitante disfruta de estanques y puentes, con coloridas especies de peces, y hasta un pozo de los deseos, donde se puede pedir amor a cambio de tirar una  moneda con los ojos cerrados.

Recomiendo este lugar para escapar de la ciudad, sin salir de la ciudad.

A menos de tres kilómetros de este oasis, al frente del redondel Roberto D’Aubuisson, se levanta imponente una joya de la arquitectura salvadoreña: el templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o Templo Mormón.

Revestido de granito “Bianco Sienna” de Brasil, con un  diseño inspirado en la arquitectura española colonial de El Salvador, se destaca por sus arcos y caracolas. En el diseño de su decoración resalta la Flor de Izote, que  se puede apreciar particularmente en los vitrales y el granito exterior.

El templo  es utilizado solo para fines sagrados, pero es posible entrar a sus alrededores para realizar tours familiares o individuales gratuitos, guiados  por toda la manzana del templo.

El recorrido incluye visitas por algunos edificios y un recorrido por el Centro de Historia Familiar, que se abre para todos los interesados en la genealogía. Si estás interesado en el tour, lo mejor es  hacer una cita telefónica al 2524-4800.

Cambiando drásticamente, me traslado a un destino obligatorio para los amantes de la adrenalina. Les invito a descubrir una  colmena llena de atracciones llamada “Dreamland”, uno de los “Arcades” más grandes de América Latina.

Con un concepto innovador, se ubica frente a la Embajada Americana. Sus tres amplios niveles  ofrecen a los visitantes restaurantes, máquinas electrónicas, juegos digitales, “laser tags”, paredes para escalar, canopies, neones, sports bar, pantallas, etc.

Tal como su nombre lo indica, es una tierra de los sueños, donde cualquiera, sin importar la edad, volverá a ser un niño. La entrada es gratuita, pero  para hacer uso de los juegos es necesario que adquieras una tarjeta electrónica que podrás recargar con la cantidad monetaria que desees.

Antiguo Cuscatlán también es conocido como un destino obligatorio para degustar las pupusas. Pero “Dreamland”  ofrece una variedad muy particular.  En “Mucha pupusa”, son pioneros en la elaboración de ¡pupusas de colores!

No importa la tonalidad, hay en todos los sabores tradicionales de queso, revueltas, chicharrón, frijol con queso, etc. 

La atmósfera de juegos, las luces artificiales y los tonos divertidos de las pupusas, hacen que la experiencia en este lugar sea única.

Tras recorrer estos tres lugares de Antiguo Cuscatlán, he constatado que aquellos que nombraron este territorio como "lugar de joyas y preseas" no estaban equivocados. Vale la pena disfrutarlo. 

 

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