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Alertas al bullying desde el inicio de clases

Con el inicio del año escolar tanto padres y madres de familia como los directivos de las mismas instituciones educativas deben evaluar sus acciones para tener ambientes libres de bullying, y fortalecer el rendimiento.

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En los últimos años el anglicismo bullying ha ganado popularidad para referirse al acoso, maltrato, hostigamiento o abuso escolar; sin embargo la variedad de nombres desembocan en una misma acción: cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. 

Lorena Mixco Estrada, psicóloga y pedagoga, hace hincapié en este último aspecto, muchas veces los padres se confunden y creen que por un altercado en la escuela sus hijos ya son víctimas de acoso. “Lo que va diferenciar el bullying de un conflicto no resuelto, es el período de tiempo y que sea reincidente, constante y frecuente”, dice.

Con el inicio de clases es preciso que los padres de familia y la comunidad educativa pongan mucha atención a las señales de los niños y adolescentes; además de motivar a una cultura de rechazo ante estas prácticas con la promoción de la sana convivencia, en ambientes libres de bullying.

Para el manejo oportuno del acoso escolar en las escuelas es preciso conocer el perfil de la víctima y el victimario, pues al identificarlos se pueden armar redes de apoyo entre padres de familia y la institución escolar con el apoyo del responsable de psicología para tomar las medidas más adecuadas y frenar el hostigamiento escolar.

Según Mixco Estrada el perfil del agresor tiene ciertas características: “la mayoría son niños o adolescentes que sufren de violencia intrafamiliar o son ignorados por sus padres; tienen baja autoestima, son inseguros y ante esta inseguridad agreden a los demás para llamar la atención y que vean que están ahí y que son poderosos. Porque el objetivo principal del bullying es tener el control para sentirse seguro; por eso suele acompañarse de un grupo donde ejerce liderazgo negativo y con quienes atacan”.

También explica sobre el perfil de la víctima, quienes generalmente son aquellos niños o adolescentes tímidos, pacíficos, que tiene alguna discapacidad; quizás con creencias religiosas distintas, diferentes características físicas, con baja autoestima, retraídos. “El victimario busca este tipo de perfil porque son los más fáciles de atemorizar, no se van a defender”, explica la especialista en psicología. 

Difícilmente alguien que se sienta solo va buscar ayuda o saldrá del silencio para enfrentar esta situación debido a que son intimidados por medio de amenazas hacia sus familiares, golpizas o ser objeto de humillaciones. 
Sin olvidar que con el avance de la tecnología también han evolucionado los ataques y ahora se da el “cyberbullying” por medio de correos masivos o en redes sociales. Es necesario demostrar apoyo y acompañamiento de la familia, los amigos y la institución educativa a quien es víctima de bullying, porque ese aislamiento y depresión muchas veces puede orillarlos a pensamientos suicidas.

Ambiente libre de bullying
Para la psicóloga Mixco Estrada la primera escuela es la familia y la institución educativa es un refuerzo de la educación familiar, “lo que aprenden los niños en la familia lo vienen a replicar a la escuela; hay que trabajar los valores, saber enseñarles desde pequeños como resolver problemas, manejar el enojo y la ira; una vez sepan manejar esas emociones sabrán convivir de mejor manera con tolerancia y respeto”.

Otras alternativas para promover espacios libres de bullying en las instituciones educativas es armar comisiones de profesores que sean responsables de supervisar en las horas no clases a los estudiantes. Organizar espacios donde se den charlas del tema, campañas de educación sobre el acoso y cómo enfrentarlo.

Dado que la familia es el primer lugar de aprendizaje, se debe empezar a trabajar en el ambiente familiar, saber qué es comunicación asertiva para evitar la comunicación disfuncional. Motivar a niños y jóvenes que se conecten con la realidad y necesidades de otras personas. Así como desarrollar la inteligencia emocional para saber resolver conflictos y relacionarse con los demás, el clima de violencia y los antivalores no deben primar. 

“No puedo trabajar el respeto en la escuela si en la casa no hay respeto, trabajar la educación si cuando el joven llega a la casa se burlan de él por cómo actúa. Cómo se va enseñar una educación paralela para la vida si en su entorno la educación es tan inconsciente, lo que imita es lo de la casa. Hay que hacer la diferencia desde el origen y la base de la sociedad que es la familia”, concluyó.

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