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Whatsappitis, una patología física emergente

El uso excesivo de la aplicación y de los teléfonos móviles inflaman el tendón del pulgar y la membrana sinovial

WhatsApp Web ya está disponible para iOS

Si pasa demasiado tiempo con el móvil y siente molestias en dedos o muñecas, tenga cuidado, puede que tenga "whatsappitis". Así es como denominan los expertos a esta patología física emergente provocada por el uso excesivo de las nuevas tecnologías.

Se trata de un término utilizado por la doctora Inés Fernández-Guerrero, quien explica en la revista científica "The Lancet" su experiencia en la detección de esta patología derivada del uso excesivo del WhatsApp y que consiste en una tenosinovitis, inflamación del tendón y de la membrana sinovial que lo recubre.

Lo normal no es relacionar este dolor con el uso del teléfono móvil, pues hasta el momento era una molestia como consecuencia de esfuerzos realizados en el ámbito profesional o deportivo.

La doctora Rosa Mª Llorca, especialista en medicina física y rehabilitación, explica que en los primeros pacientes era complicado identificar la causa del problema. La voz de alarma se activó cuando los afectados "no habían hecho ningún esfuerzo extra los días anteriores y algunos manifestaban que el dolor se intensificaba con el uso del móvil".

Las consecuencias son patologías en dedos, muñecas y cuello porque, aunque el dolor inicial es en la raíz del dedo pulgar, puede extenderse a otras regiones. También se generan sobrecargas en otras estructuras como hombros, cuello y espalda "al quedar rígidos en un gesto de concentración mientras se mueven rápidamente los dedos", explica la especialista.

Llorca insiste en que si no se hace caso a estas señales, "la tendinitis podría hacerse crónica, igual que pasa en otras partes del cuerpo". Casos en los que, si no se previene, puede llegar a ser necesaria la rehabilitación o incluso una operación para liberar el tendón.

¿Existe la adicción a los teléfonos móviles?

El psicólogo Elisardo Becoña detalla que la adicción a las nuevas tecnologías "no está reconocida como tal" y advierte del peligro de "convertir usos normales en una patología".

Sí existe un "uso abusivo" que, según Becoña, puede compararse con otros momentos históricos, como la aparición del cine, el coche o la televisión.

La tecnología no formatea a las personas, sino que, en función de cómo es el individuo lo que hace es "amplificar las características que tiene", por lo que "una persona obsesiva o con rasgos obsesivos va a estar mucho más tiempo conectada", aclara.

El problema en relación a las nuevas tecnologías reside, según el psicólogo, en la población vulnerable, la infancia y la adolescencia, ya que muchas veces no saben "cómo manejarlas y pueden sufrir más engaños".

Aquí es donde se hace necesario educar y enseñar a establecer límites para evitar problemas que influyan en la forma relacionarse o en los estudios.

El proceso inverso al uso abusivo de las nuevas tecnologías es el tecnoestrés, apunta el especialista, quien indica que a algunas personas les supone "un estrés importante el uso de las nuevas tecnologías".

Además, explica que el perfil clásico afectado son personas de 40, 50 o 60 años que se han visto obligados a usar las nuevas tecnologías, por ejemplo en el trabajo, algo que puede llegar a producir "malestar, ansiedad y estrés".

El experto en adicciones expone que, para evitar posibles problemas y patologías derivadas del uso de las nuevas tecnologías, el "equilibrio entre el uso de la tecnología y el desarrollo del individuo" es fundamental, teniendo un papel protagonista "el sistema educativo, los padres y el sistema social". —EFE

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