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“Verse bien ayuda a sentirse bien con uno mismo”

Jackeline Matus  se encuentra hoy fuera de peligro. Para ella, como para todas las mujeres que han padecido cáncer de mama, el tratamiento estético tiene gran importancia, pues está relacionado con el estado emocional y la autoestima.

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Tras haber pasado la dura prueba de esta enfermedad, hoy Jackeline Matus puede hablar con serenidad, aunque todavía con emociones, sobre su historia. Ella es una de las pocas mujeres de este país que tuvo la oportunidad de recibir el apoyo de una organización para realizarce una cirugía estética reconstructiva después de finalizar todos los tratamientos médicos contra el cáncer. Y compartió con El Diario de Hoy su testimonio. 

¿Cómo se dio cuenta de que padecía cáncer?
 —Yo ya me había sentido un abultamiento en el pecho. Me realicé una mamografía y en ese momento la doctora me dijo que tenía un 95 por ciento de probabilidades de tenerlo. Luego me pasaron a la ultrasonografía y luego me hicieron una biopsia. Eso lo confirmó. Me encontraron un carcinoma canalicular grado 3. Fue bien duro, porque yo no lo quise compartir con mi familia. Me lo quise quedar para mí solita hasta tener la certeza de que eso era para no preocuparlos. Caminé por ese proceso yo sola. Pero llegó el momento en que tuve que compartirlo porque necesitaba apoyo. 

¿Cuánto tiempo lo mantuvo en secreto?
—Fue alrededor de un mes. Justo una semana antes de que me dieran la quimioterapia le dije a mi familia. El médico habló con mis hijos y mis papás para explicar todo el proceso por el cual iba a pasar (...) Todos los seres humanos necesitamos estar acompañados y el apoyo de la familia y de los amigos es muy importante. Por ejemplo, mis amigos se unieron para comprarme una peluca, una prótesis y hasta un traje de baño especial, me regalaban flores (...) Todo esto me daba ánimos para luchar contra la enfermedad. 

¿En qué etapa se encuentra actualmente?
—Estoy en el cuarto año de remisión (estado de ausencia de síntomas de una enfermedad. En cáncer son cinco años de remisión), sigo tomando medicamentos pero ya pasó la etapa de máximo peligro. 

¿Durante el tratamiento, qué fue lo más duro?
—Fue que tuve que dejar de trabajar. Soy odontóloga y mi ambiente de trabajo es bien contaminado, al padecer cáncer el riesgo era muy alto porque tenía las defensas bien bajas. Fue difícil tener que estar inactiva casi un año. 

¿Cómo se siente ahora al ver todo lo que ha pasado?
—Me siento bendecida. En 2013 recibí una llamada para ver si estaba interesada en hacerme una cirugía reconstructiva. Nunca me imaginé que fuera tan pronto. Anímicamente eso me da más esperanza y alegría (...) Sinceramente, nunca me sentí súper deprimida cuando me quitaron el pecho. Me veía en el espejo y siento que lo asimilé bien. Realmente el interior de las personas es el que importa. Pero una vez reconstruida yo me sentí diferente, agradecida y súper bien. 

Para una mujer es muy importante, además de su estado de salud, su aspecto físico después de pasar por esta  prueba...
—Sí, uno como mujer siempre tiene cierta vanidad. No creo que exista una mujer en el mundo que no la tenga. Verse bien le ayuda a uno a sentirse bien con uno mismo. Es bien importante para la salud mental de las mujeres.

¿Qué le diría a otras mujeres que están pasando por una etapa de tratamiento?
—Que tengan fe y esperanza. Esta es una enfermedad curable si es diagnosticada a tiempo. Las incentivo para que se hagan los exámenes y se autoexaminen. Tenemos que conocer muy bien nuestro cuerpo para descubrir si tenemos algo.  Debemos de estar muy atentas.  

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