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Zahi Hawass:

“El tráfico de objetos faraónicos es real y fuerte”

El exsecretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto brindó una entrevista a El Diario de Hoy

Zahi Hawass, tráfico de objetos faraónicos

El Dr. Zahi Hawass es de esos personajes, que pase lo que pase, no pueden pasar desapercibidos.
Además de ser egiptólogo,  tiene una trayectoria que parece ser un espejo de la historia contemporánea de Egipto. Nació en 1947, cuando todavía Egipto era un reinado, con su último rey Farouk. 

La Revolución de oficiales nacionalistas en julio de 1952, encabezada por Mohamed Neguib y Gamal Abdel Nasser, hizo entrar Egipto la verdadera era de la Independencia. A partir de la llegada al poder de Nasser, en 1954, se tomó una vía nacionalista, apoyando a nivel internacional el Movimiento de los países no alineados y teniendo una visión del panorama. 

Nasser murió en 1970 y Anouar El Sadate  le sucedió al poder hasta su asesinato en octubre de 1981. Desde luego, fue Hosni Mubarak que le sucedió, adoptando una política internacional más occidental, y alejándose en la década de los 80 de la ex-URSS, que era un aliado del Egipto de Sadate, que hizo la paz con Israel con los acuerdos de Campo David, en 1978.  

Hawass fue testigo de estas evoluciones y convulsiones. Su pasión: El Egipto faraónico. 

Se graduó en los 50 y 60 en Egipto y Estados Unidos, y comenzó su carrera como Inspector de las Antigüedades en Edfu, Abydos, Mynia (sitio de la Ciudad Antigua de Tel el Amarna, de los reyes Akhenaton y Nefertiti), Abu simbel. 

Fue director general al final de los 70 del sitio de Gizeh (donde están las pirámides de Cheops, Kephren y Mykerinos), y de Saqqarah ( sitio del pyramide de Djoser). Llegó a ser el secretario general del Consejo Supremo de las Antigüedades entre la década de los 80 y 90.

Dicha posición fue estratégica, pues él era quien proponía los ejes estratégicos de la política egipcia en materia de las antigüedades, es decir la influencia en materia de turismo en un país cuyos ingresos más importantes provenían de ese rubro, antes de la Revolución de 2011.

Cuando Hawass decidió cuidar el sitio de Gizeh, descubrió la momia de la famosa de la  reina-faraón Hatchepsut, cuando abrió la tumba de Tutankhamon. Y puso la momia del mítico Rey en el exterior de su sarcófago, en busca de volver más grande la fama de Egipto. Por cierto, está convencido de que la información de los medios de comunicación es esencial para esta labor de promoción. 

Durante años hizo reportajes para la National Geographic Society y CNN, entre otros, volviéndose figura pública y contando con la confianza de las autoridades como el expresidente Hosni Mubarak (1981-2011). 

Cuando la Revolución del principio de 2011 provocó la caída del régimen de Hosni Mubarak, y mientras era Ministro de la Cultura, fue asimilado por sus adversarios al  “exrégimen”. 

La llegada de Mohamed Morsi, miembro de Los hermanos Musulmanos, a la cabeza del Estado egipcio en 2012 ( Presidente del 30 de junio de 2012 hasta el 3 de Julio de 2013) aceleró la desgracia de Hawass, quien se vio, desde hace poco, nuevamente autorizado en viajar y dar conferencias en el extranjero. 

Por otra parte, las decisiones de Hawass en reclamar, dentro de otros, el busto de Nefertiti que está expuesto de manera permanente en Berlín y la adopción de una ley (en 2010) acabando con la posibilidad de que las misiones extranjeras conservaran 10 % de sus descubrimientos arqueológicos alimentaron sin duda una tensión alrededor de él. 

Su permanente denuncia de los pillajes, desde 2011, (como en el museo del Cairo), el orgullo de ser egipcio, la pasión y su fuerza lo vuelve testigo muy importante de la historia faraónica y de los riesgos que corre hoy en día en un Medio Oriente tumultuoso. 
Es este personaje que acordó una entrevista a El Diario de Hoy, hablando sin máscara y prudencia de la realidad arqueológica de su país. 

EDH: ¿Cuál es la situación arqueológica de Egipto, cuatro años después de la Revolución de 2011? 
Quisiera empezar por hablar sobre este movimiento general que llevó a la salida del poder del presidente Mubarak el 11 de febrero de 2011 con el recuerdo de una terrible noche, la del 28 de enero de 2011 cuando los disturbios y unos combates se dieron en el Museo del Cairo. Era el Ministro de las antigüedades. Sabía que personas habían entrado en el museo y se llevaron unas piezas. Fue la peor noche de toda mi vida. 

En la mañana del 29 de enero, cuando llegué al museo me di cuenta que 54 piezas habían sido robadas. Al final, faltaron 17 piezas, porque pudimos buscar a los que cometieron este ataque. Los ladrones buscaban oro, pero no pudieron tocar las piezas maestras como las del tesoro de Tutankhamon. La verdad es que pensaron en una leyenda faraónica que afirma que el oro trae protección, poder, fuerza de curar. Este contexto de creencias ha alimentado la voluntad de robar, fue ayudado por el hecho de que el museo estaba a oscuras, sin luz. 

No había al principio de los eventos a partir del 25 de enero de 2011, una protección particular a la entrada del museo. Y esto permitió estos terribles ataques. Tuve que renunciar de mi responsabilidad de ministro de las antigüedades el 3 de marzo de 2011, aunque fui nuevamente nombrado, renunciando una segunda vez el 17 de julio de 2011. Desde entonces, veo las tomas ilegales de las piezas arqueológicas. 

Usted debe saber que el Egipto moderno está construido sobre el antiguo Egipto. Usted puede excavar por cualquier lado. Incluso en su jardín, encontrará piezas arqueológicas. Tengo fotos de satélites que muestran Egipto antes y después de la Revolución y se pueden ver hoyos por cualquier parte. La gente busca oro y se ven las excavaciones. Es increíble y me duele mucho.  

Después de que el ejército salvó Egipto de los Hermanos musulmanes (julio 2013), nos dimos cuenta que más de 1,050 piezas faltaban en los museos de Egipto. Carecemos en Egipto, de proyectos que toquen a “Egyptologia”, protección de los monumentos y piezas arqueológicas. Solo se mantiene cuando más que nunca debemos proyectarnos en un futuro incierto y arriesgado.

Lo único que pasa en esto es la realización de los proyectos que había definido para restaurar o entretener monumentos del periodo faraónico, islámicos, coptos o judíos. Tenía el proyecto nacional de construir 22 museos dentro del cual el gran museo de Gizeh que queríamos abrir en 2015. Yo digo que nunca lo será, desgraciadamente, porque no se sabe hoy en día cómo hacer. Hoy, sufrimos de una carencia de calificaciones para un plan tan ambicioso. 

Arqueología no es solamente el hecho de buscar, sobre elementos científicos e históricos, pero también entretener, restaurar, conservar las piezas. Eso exige calificación, formación y visión para los que deben definir ejes de investigación científica en un plan nacional de conservación de antigüedades. 

¿Cuál es la situación del tráfico ilegal? ¿De qué se trata? ¿Quiénes son los clientes? 
El tráfico de objetos faraónicos hoy en día es real y fuerte. Es a través de Dubái y otros países del Golfo las piezas salen de Egipto. Se pueden ver sobre el mercado, muchos objetos sin fuentes. Es una tragedia. 

Creo que el Golfo se ha vuelto la región por la cual las piezas pasan y se van en el mundo: Asia, Américas. Pero deben saber que el contexto regional de inseguridad e incertidumbre favorece este mercado. Mire lo que pasa con Daech / Isis  en Syria y otras partes del Medio Oriente. Es una tragedia. 

Estoy aterrado de saber que Palmyra está hoy en día totalmente amenazada de destrucción. Es una de las ciudades de la antigüedad de las más importantes en el mundo. Los museos en Mosul, por ejemplo, han sido destruidos. Recuérdense en Afganistán, de los Budhas de Bamiyan destruidos en marzo de 2001 por los talibanes. Se trata de destruir elementos claves de la memoria e historia de nuestros pueblos. ¿Y que hace la comunidad internacional? ¿Qué hace la Liga árabe para luchar contra estas tragedias? ¡Nada! 

¿Cómo podemos movilizar la comunidad internacional? 
Movilizando a los intelectuales. Llegar a sensibilizar a los gobiernos y autoridades políticas para que entiendan que se trata de nuestro bien común. Lo que queda en la historia y a raíz de los siglos, son estos testigos (monumentos, piezas arqueológicas) que ofrecen a nuestro mundo, la mirada del pasado. 

Pero proteger sitios arqueológicos hoy en día significa uso de armas, guerra. ¿Cree que estamos listos para morir para Palmyria o otros sitios históricos? 
La comunidad internacional debe actuar. No puede estar esperando. No se trata solamente de muertes de humanos, sino de destrucción de nuestras raíces. 

Yo creo en la movilización de los intelectuales. Son ellos que pueden despertar la conciencia y entonces los gobiernos. Quiero creer en el levantamiento del presidente de los Estados unidos, de los gobernantes europeos porque se trata, una vez más, de nuestras raíces y de la huella en la historia.

¿Qué quedará de nosotros y de nuestros mundos en 500 o 1,000 años? Nada si tampoco somos capaces de proteger lo que nos dejaron nuestros ancestros que vivieron como los faraones, desde hace mas de 3,000 años. En América Latina las civilizaciones precolombinas son parte de la identidad de todos los países de este continente. 


Cuando usted está hablando de degradación, ¿cuál ejemplo emblemático se puede tomar para que entendamos bien la situación? 
¡La máscara de Oro de Tutankhamón! Es la mejor prueba de la estupidez que puede llevar a la degradación de una pieza mayor y emblemática, alimentado este ambiente general de retroceso. 

¿Cuál es el problema? Es político cuando se habla solamente de protección de nuestra historia. Después de la revolución, los que como yo, trabajamos, tienen una cierta fama y han tenido responsabilidades que han sido asociados al régimen de Mubarak.

Pero ¿qué significa «régimen de Mubarak»? ¡Todos hemos sido del régimen de Mubarak! yo he sido ministro de las antigüedades, porque he puesto mi vida en es el tema arqueológico, adquiriendo a raíz de los años una experiencia que pudo ser útil a mi país. Y somos muchos así.

Pero siendo asociados al «régimen de Mubarak» fuimos apartados de un día al otro, sin reemplazo de experiencia equivalente. Y entonces, vamos día tras día, a una degradación porque por supuesto, la llegada en su tiempo de los Hermanos musulmanes, aceleró este proceso. 

La máscara de Tutankhamon revela esta situación absurda finalmente: la barba de la máscara es el símbolo del poder faraónico. Alguien la dañó y la repusieron en su posición con un producto, un superpegante, llamado «époxy». Y por supuesto se dañó la máscara tal como lo pueden ver hoy en día en el museo.

Se tenía que usar un pedacito de madera que hay en un hoyo entre la barba y la máscara en sí. Pero no lo sabían y usaron un superpegante artificial para hacerlo sobre una pieza de 3,000 años. Es un escándalo de estupidez y dan ganas de llorar y de gritar a la vez. ¿Dónde estaremos en un año a este ritmo? 

Usted se ha vuelto famoso también por su pedida constante de restitución a Egipto de piezas mayores como el busto de Nefertiti. ¿Sigue en este combate? 
Sí. No dejaré nunca este combate. Que sean el Busto de Nefertiti que esta en el Neues Museum de Berlín,  el zodiaco de Denderah en el Museo del Louvre, en París, o el busto del príncipe Ankhhaf en el museo de Fine Arts de Boston, todas son piezas que se fueron de manera ilegal de Egipto. Yo pido a los museos que devuelven estas piezas excepcionales y que vuelvan hacia su tierra. Es un combate fuerte, duro que libro desde hace años. 

Cree que la ley de 2010 que promulgó y su combate para impedir que piezas grandes de arqueología que lleva desde años, contribuyeron a su salida del poderdesde la Revolución de 2011? 
Sin duda. ¡Cuántas personas dijeron cosas falsas y malas contra mí desde 2011! Pero lo que he hecho, lo he hecho de manera recta y correcta. Soy transparente y soy finalmente, feliz en tener esta gente como enemigos porque todo lo que he hecho, lo he hecho por mi país y por lo que creo bueno para su identidad y unidad. 

Durante la Revolución, he sido atacado cada día. Y diariamente, he ido a mi despacho para trabajar sin prestar atención a esto. Es cierto, tengo una personalidad, unos dirán fuerte, pero lo que hago, lo hago con mi corazón. Publico libros, mi último es sobre Tutankhamon y las momias reales. Y así seguiré hasta que tenga las fuerzas físicas para hacerlo. A pesar de lo triste que vivimos ahora con un monto importante de excavaciones ilegales sobre las cuales no se oye nada, seguiré luchando y creyendo en mi país, Egipto.

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