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Salud

Spice, la nueva droga sintética de EE.UU.

Vómitos, alucinaciones o episodios psicóticos, son algunos de sus efectos.

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Con olor a fresa o sandía y un aspecto similar a la marihuana, el “spice” se ha convertido en una de las nuevas drogas sintéticas más consumidas por los estadounidenses que subestiman la peligrosidad de la sustancia, anunciada como “incienso” o “popurrí” en coloridos paquetes. 
Con un precio de 25 dólares por tres gramos y medio, el consumo de “spice” se ha multiplicado en los últimos años y, con él, el número de personas que sufren vómitos, espasmos, alucinaciones o episodios psicóticos, indicó  uno de los portavoces de la Agencia Antidrogas de EE.UU. (DEA), Eduardo A. Chávez. 
“He hablado con adictos a la heroína que dicen que prefieren tomar heroína o cristal antes de aventurarse a ver qué puede hacer ‘spice’ a su cuerpo. Si un adicto a la heroína no quiere usar drogas sintéticas porque tiene miedo de cómo va a reaccionar (...), eso ya debe decir todo sobre la peligrosidad de esta droga”, destacó Chávez. 
Chávez, advierte de las peligrosas mutaciones químicas que ha sufrido la droga desde que apareció en EE.UU. hace cinco o seis años, cuando sus componentes eran similares al THC (tetrahidrocannabinol, el principio activo de la marihuana). 
Incidió además en que el consumo de la droga comienza en jóvenes de 14 o 16 años pero se extiende hasta ancianos y, además, no distingue entre zonas rurales o grandes centros urbanos, como Los Ángeles o Nueva York. 
A pesar de que no existe un perfil de consumidor, el mercado de “spice” (conocido en la calle como “K2”, “fuego de Yucatán”, “Genie” o “Bombay Blue”) mira hacia jóvenes a los que muestra la droga de una forma atractiva e inofensiva con diferentes sabores y llamativos paquetes de colores, similares a los de los dulces. 
“El problema es que, al ser una droga sintética, una persona no puede saber cómo va a afectar a su cuerpo. Uno puede tomarlo, estar un tiempo drogado y, de repente, sufrir efectos nefastos al cabo de unos minutos”, advirtió el agente de la DEA. 
Durante los primeros meses de 2015, los centros de control de intoxicación y envenenamiento de EE.UU. han recibido más de 5.700 llamadas para pedir información sobre cómo actuar ante una sobredosis de “spice”.

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