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4 soluciones prácticas y no prácticas para los berrinches de tus hijos

¿Tu hijo se ha convertido en todo un maestro del berrinche? Aquí tienes cuatro sugerencias para sobrellevar esa temida etapa en los niños.

4 soluciones prácticas y no prácticas para los berrinches de tus hijos

Los berrinches de los hijos es uno de esos temas tabú que los papás casi no platican. Generalmente, se destacan los logros de los hijos: que si ya habló, que si su primer colmillo es más filoso que el de un tigre siberiano, que si en la escuela sacó 11 en una escala del 1 al 10. 

Pero hablar de que los muchachos son máquinas de hacer dramas, no, eso jamás. Hace unos días, exactamente a la mitad de un berrinche de mi amiguito de 8 meses, tuve una revelación.

En el momento en que el berrinche amenazaba con derribar los cimientos del edificio y cuando su hermano, un par de años más grande que él, se le unió al acto de rebeldía, me di cuenta que tenía dos opciones: enloquecer o canalizar el momento. Como podrás imaginar, existen muchas listas que presentan consejos disfrazados de regaños para combatir los berrinches.

Casi siempre se maneja a los papás como los únicos culpables, cosa que puede ser normal para quien no tiene niños y se ha dado cuenta que en instantes de crisis, no hay filosofía educadora que sirva más que aquella que sale de la improvisación paternal.
 

Es por eso que hoy quiero compartir contigo una serie de consejos prácticos —y no prácticos— para aplicar en los momentos de berrinches: 

Consejo 1: No alimentes el berrinche

Práctico: Déjalo que llore, no le va a pasar nada. Si respondes de inmediato a cumplirle el capricho, el gritoneo será peor la próxima vez.

No práctico: Gritarles y amenasarlos hasta que paren el berrinche. 

Consejo 2: Enséñale resiliencia

Práctico: Intenta tranquilizarlo, habla con él y explícale que los gritos no lo llevarán a obtener lo que quiere.

No práctico: Haz berrinche tú: revuélcate, patalea y grita más fuerte. El que se canse primero o baje el volumen, pierde. 

Consejo 3: Condicionamiento operante

Práctico: Entabla una negociación disfrazada de orden. Negocia que si se calma y hace lo que ordenaste, entonces estarías dispuesto a escucharlo y revisar lo que quiere. Ojo, no le estás diciendo que lo harás.

No práctico:Cuando más abra la boca, en pleno escándalo, tómale una foto. Edítala con algún programa de Internet y realiza algo parecido a la pintura de "El Grito", de Edvard Munch. Después presúmela como tu ópera prima y colócala en una subasta para esos sujetos que compran cualquier cosa que les digas que es arte. 

Consejo 4: No caigas en su juego

Práctico: Voltéate y que entienda que no tendrá tu atención cuando haga berrinche. Esta manifestación es como los anuncios publicitarios: si no tiene audiencia cautiva, no sirve de nada.

No práctico: Perder la calma durante la situación y dejar de esta manera que el niño se convierta en el "adulto" en control de la situación.

Al fin y al cabo, ser padre es una experiencia única, así que hay que encontrar diversos caminos para siempre ofrecer la mejor versión de uno mismo.

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