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El síndrome de Edipo: La razón de los celos infantiles

“Mamá es mía” o “Papá es mío” no son frases de pelea solo entre hermanos, también son síntomas de celos infantiles. ¿Cuántas veces has escuchado a tus hijos diciéndolas?

El síndrome de Edipo: La razón de los celos infantiles

Alicia tiene 3 años, es hija única y le encanta pasar todo el tiempo que puede con sus padres. Ella adora a su papá, pero no le gusta que bese a mamá ni que le tome la mano, siempre reclama diciendo que es “su papá” y que no lo quiere compartir.

Magda, su madre, ya no sabe cómo hacerle entender que el amor entre ella y su esposo es natural, hermoso y algo bueno, por lo que deben esconderse para saludarse, tomarse de las manos e incluso para estar abrazados.

Las cosas en la casa se han vuelto un poco tensas pues Alicia parece detective y arma berrinche cada vez que los ve juntos. Seguramente, a más de alguno nos tocó leer en el colegio sobre la tragedia griega Edipo Rey, escrita por Sófocles, en la que el protagonista intenta escapar de su destino y termina casándose con su propia madre.

Si bien puede sonar exagerado para la época actual, muchos psicólogos la han utilizado como ejemplo para representar el enamoramiento que sienten los niños y niñas hacia sus padres, y la importancia de trabajar en el control de los celos.

Es fundamental dejar en claro que los celos son la forma en la que se manifiesta la frustración por no sentirse correspondido sentimentalmente. Así que, si buscas una forma adecuada para que tus hijos acepten el amor entre sus padres, entonces aplica estos consejos: 

1. Tu amor no se divide, se multiplica 
Muchas veces los celos comienzan porque nuestros hijos sienten que al amar a papá o mamá, tenemos menos amor para ellos. Por lo que el primer paso es explicarles que el amor solo se multiplica, en ningún caso se divide. Lo mismo sucede cuando llega un nuevo bebé a la familia y el hermano mayor se siente desplazado o ignorado. 

2. Eres mamá, pero primero esposa 
Cuando los hijos se enamoran de uno de sus padres, sienten que la otra persona está de sobra, así que manifiestan su desaprobación a través de berrinches o reclamos cada vez que ambos padres están juntos.

Para hacerles entender que esta situación es natural entre papá y mamá, que expresa el amor que se tienen, es imprescindible no alejarse uno del otro, sino decirles que luego de besarse o abrazarse, también le besarán o abrazarán a ellos. 

3. No cedas ante el chantaje emocional 
Existen niños que se aprovechan de la situación y buscan “chantajear” a sus padres a través de un llanto desconsolado que justifican por sentirse solos, ignorados o tristes. Por esto, es importante diferenciar cuándo le está afectando alguna situación y cuándo lo está utilizando para conseguir beneficios personales, como por ejemplo una salida al cine o un regalo.

Así que tómate un par de minutos para analizar con él o ella la situación y buscar una solución viable para todos y que no involucre ceder a sus exigencias. 

4. Reconoce las conductas positivas 
Generalmente nos concentramos en criticar el lado negativo de las cosas dando por sentado que lo positivo “debe” ser así, por lo que no lo reconocemos ni actuamos diferente frente a esto. En este sentido, cuando existen problemas de celos y la mayor parte del tiempo hay un conflicto entre los involucrados, es fundamental que se le diga al niño o niña todo lo bueno que hace en vez de las cosas que está haciendo mal.

Por ejemplo, si los padres se están abrazando y la hija empuja a mamá para que la abracen a ella, en vez de recriminar el empujón hay que explicarle que no necesita hacer eso para llamar la atención, que basta con que exprese lo que necesita. El remedio El mejor remedio contra todo mal es el amor, y en los celos no es la excepción.

Mantén la calma sin importar que tan fuerte grite tu hijo, una vez que se haya calmado escucha lo que tiene que decir y luego abrácenle con fuerza, que sienta que a pesar de lo que pase siempre le van a querer. Demuéstrale que el amor es un sentimiento hermoso que merece ser compartido no solamente entre hijos y padres, sino también entre padres y madres y entre hermanos.

Como imaginarás, la solución a la historia que te conté al inicio no fue sencilla ni rápida. Pasaron meses antes de que Alicia aceptara por completo el amor entre sus padres, pero la tensión entre ellos disminuyó desde el instante en que cambiaron de actitud. Hoy es común ver a Magda tomada de la mano con Carlos sin la mirada de desaprobación de Alicia, muy por el contrario, ahora ella les sonríe.

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