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Cáncer de mama

Siete factores de riesgo asociados al cáncer de seno

La obesidad, el sendentarismo, el hábito de fumar y el exceso de bebidas alcohólicas suben el riesgo entre las mujeres de padecer esta enfermedad, según advierten los médicos. 

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1. Control de la natalidad

El uso de anticonceptivos orales (pastillas anticonceptivas) parece aumentar levemente el riesgo de desarrollar cáncer de mama pero solo durante un período limitado. Las mujeres que hayan dejado de utilizar anticonceptivos orales por más de 10 años no parecen presentar un riesgo mayor de desarrollar cáncer de mama.

Al considerar el uso de anticonceptivos orales, las mujeres deben examinar sus otros factores de riesgo con un médico especialista. 
Mujeres que usan el DMPA (inyección  que se administra cada 3 meses como método anticonceptivo) parecen tener un aumento en el riesgo, pero el riesgo no parece aumentado si este medicamento se usó hace más de 5 años.

2. Terapia hormonal después de la menopausia

La terapia de estrógeno y progestina está vinculada a un mayor riesgo de padecer cáncer de seno. Cuanto más tiempo se reciba la terapia de estrógeno y progestina, más aumentará el riesgo. Después de tres años de haber dejado de recibir las hormonas, el riesgo vuelve a igualarse al riesgo de las mujeres que nunca recibieron la terapia de estrógeno y progestina (el riesgo normal). 

Los cánceres de seno en las mujeres que reciben la terapia de estrógeno y progestina tienen más probabilidades de ser descubiertos cuando son más grandes y se han extendido fuera del seno.

La terapia de estrógeno y progestina también está vinculada a un aumento en la densidad de los senos. Un aumento en la densidad de los senos puede hacer que sea más difícil detectar el cáncer de seno en un mamograma.

3. Consumo de alcohol y tabaco 

Investigaciones revelan sistemáticamente que las bebidas alcohólicas, como la cerveza, el vino y el licor, aumentan el riesgo de las mujeres de sufrir cáncer de mama positivo para receptores de hormonas. El alcohol puede incrementar los niveles de estrógeno y otras hormonas asociadas con el cáncer de mama positivo para receptores de hormonas. El alcohol también puede aumentar el riesgo de cáncer de mama al dañar el ADN de las células.

En comparación con las mujeres que no beben, las mujeres que consumen tres bebidas alcohólicas por semana tienen un riesgo un 15 % más alto de padecer cáncer de mama. Los expertos estiman que el riesgo de la enfermedad aumenta otro 10 % por cada trago adicional que las mujeres toman de forma regular cada día.

Además las mujeres que fuman o han fumado alrededor de un paquete de tabaco al día durante 10 años o más tienen un riesgo mayor de desarrollar el tipo más común de cáncer de mama. 

Los investigadores determinaron que las mujeres jóvenes que eran fumadores actuales o recientes y habían fumado un paquete de tabaco al día durante al menos 10 años tenían un riesgo agravado del 60% de verse afectadas por el cáncer de mama más común.

4. Sobrepeso y obesidad

El sobrepeso supone un riesgo elevado de cáncer de mama, en especial para mujeres postmenopáusicas. El tejido graso es la principal fuente de estrógeno que posee el cuerpo tras la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir la hormona. Una mayor cantidad de tejido graso implica un mayor nivel de estrógeno, lo que puede aumentar el riesgo de cáncer de mama.

Además, las mujeres que tienen sobrepeso tienden a presentar niveles de insulina en la sangre más elevados. Los niveles de insulina más elevados también están asociados a algunos tipos de cánceres, incluyendo el de seno.

5. Embarazo y lactancia

El embarazo y la lactancia reducen la cantidad total de ciclos menstruales en la vida de una mujer, y esto parece reducir el riesgo de cáncer de mama en el futuro.

Las mujeres que nunca han tenido un embarazo a término o que han tenido su primer embarazo a término después de los 30 años tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. 

En el caso de las mujeres que tienen hijos, la lactancia puede reducir levemente el riesgo de cáncer, especialmente si continúan amamantando durante un año y medio a dos años. 

No obstante, ésta ha sido un área muy difícil de estudiar, especialmente en países como Estados Unidos, donde la lactancia por un periodo tan prolongado como éste no es común.

6. Estrés y ansiedad

No hay pruebas claras que indiquen que el estrés y la ansiedad puedan aumentar el riesgo de cáncer de mama. No obstante, todo lo que haga para reducir el estrés y mejorar su bienestar, su estado de ánimo y su grado de satisfacción puede afectar notablemente su calidad de vida.

Los llamados “ejercicios de la conciencia” (como la meditación, el yoga, los ejercicios de visualización y las oraciones) pueden aportar mucho a su rutina diaria o semanal. Algunos investigadores consideran que estas prácticas fortalecen el sistema inmunitario.

7. Exposición a la luz de noche

Los resultados de varios estudios sugieren que las mujeres que trabajan de noche (obreras, médicas, enfermeras y policías, por ejemplo) tienen un mayor riesgo de contraer cáncer de mama en comparación con las mujeres que trabajan durante el día. Otras investigaciones sugieren que las mujeres que viven en zonas con altos niveles de luz externa en la noche (luces de la calle, por ejemplo) tienen un mayor riesgo de contraerlo.

Los investigadores consideran que este aumento en el riesgo está vinculado a los niveles de melatonina. La melatonina es una hormona que tiene un rol en la regulación del ciclo del sueño del cuerpo. Su producción llega a su pico a la noche y es más baja durante el día cuando sus ojos registran exposición a la luz.

Cuando las mujeres trabajan de noche o están expuestas a la luz externa de noche, sus niveles de melatonina tienden a mantenerse bajos.

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