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6 señales que indican que tus hijos necesitan que busques otro empleo

¿Por qué esta de mal humor? ¿A qué hora llega? ¿Por qué nosotros nunca vamos de vacaciones? Este tipo de preguntas demuestra que los niños se dan cuenta de cómo su trabajo está afectando su rol como padre

Cómo la cultura de trabajar sin parar está afectando a los padres en EE.UU.

Cómo la cultura de trabajar sin parar está afectando a los padres en EE.UU.

Cómo la cultura de trabajar sin parar está afectando a los padres en EE.UU.

¿Por qué papá está de mal humor? ¿A qué hora llega mamá? ¿Por qué nosotros nunca nos vamos de vacaciones? Este tipo de preguntas demuestra que los niños se dan cuenta de cómo su trabajo está afectando su rol como padre.

El problema es que, como padres que trabajan fuera de casa, no somos conscientes de estas advertencias por parte de nuestros hijos, lo que puede influir el resto de sus vidas. Estas seis señales indican que debe buscar otro trabajo o al menos trabajar menos horas por día. 

1. Ellos te avisan 

Puede parecer obvio pero nuestros chicos tienen la capacidad de ser honestos y cariñosos a la vez, aun en situaciones difíciles. Los chicos perciben cuando uno de sus padres no está conforme en su trabajo. Esos sentimientos se manifiestan de varios modos y pueden desencadenar comentarios como “Búscate otro trabajo si no eres feliz” o “¿Por qué trabajas tanto y sin embargo no nos alcanza el dinero?” Aunque sean difíciles de digerir, esos comentarios hechos con todo el amor que solo los niños sienten pueden abrir las puertas a un futuro mejor. 

2. Caos y conflicto 

Cuando uno de los padres está insatisfecho con su empleo, suele ser menos paciente y comprensivo. La sensación de frustración hace que estalle en cólera y tome decisiones ilógicas. Esto trae aparejado caos y conflictos en el hogar. El resultado es devastador porque el hogar, el lugar que debería ofrecer tranquilidad, consuelo y seguridad, se convierte en una atmosfera negativa de disputas e ira. Estos sentimientos pueden causar hostilidad hacia padres cariñosos que quieren apoyar a sus seres queridos. 

3. Quejas constantes 

Cuando el trabajo lleva a enfocarse en los aspectos negativos de la actividad, comienza una letanía de quejas. ¿Cuántas veces se ha quejado al llegar a casa de que el jefe es malo, el compañero es holgazán, que no gana lo suficiente o que quisiera tener un trabajo mejor? Es importante recordar que damos el ejemplo como padres y que nuestros hijos se preocuparan por nuestras quejas constantes. No se sorprenda si ellos también comienzan a quejarse de su tarea, sus maestros o sus amigos. 

4. Se pierden de vista las prioridades 

Es difícil tener un trabajo que no deja tiempo para los hijos o la familia. Se pierde de compartir partidos, recitales, fiestas de cumpleaños y momentos especiales en la vida de los hijos por culpa del trabajo. Sin duda, los chicos van a recordarlo. Si nota que sus prioridades no están alineadas con sus hijos y, a su vez, tiene relaciones distantes, entonces algo tiene que cambiar. 

5. El dinero reemplaza a los sentimientos 

Puede sonar a locura, pero tener mucho dinero puede tener un impacto tan negativo como no tener suficiente. Uno corre el riesgo de ocuparse únicamente de que sus hijos tengan lo mejor de lo mejor – un auto nuevo a los 16 años o cualquier cosa que esté de última moda. Está más preocupado por el costado material de la vida que por las necesidades emocionales de sus hijos. La relación entre padres e hijos no tiene precio. Si su trabajo le lleva a comprar el amor de sus hijos, lo más posible es que los resultados sean negativos. 

6. Montaña rusa emocional 

Nuestros hijos se fijan en el ejemplo que les damos. Si no podemos controlar nuestras emociones con respecto a nuestro trabajo, tendremos que examinar lo que estamos haciendo. A los chicos les crea confusión y frustración que los padres lleguen a casa un día muy entusiasmados con su trabajo y lo bien que está marchando y otro día, deprimidos porque su trabajo es espantoso.

Esta montaña rusa emocional es agotadora para los chicos. Si se siente identificado con alguna de estas señales, lo bueno es que puede cambiar las cosas para mejor. No es cuestión de renunciar a su trabajo mañana, sino de crear una atmósfera de confianza y comunicación de manera que pueda expresar sus sentimientos a sus hijos con amor.

Los cambios de trabajo nunca son fáciles pero deben constituir una decisión de la familia, o al menos, ser parte de una conversación familiar. Sus hijos se merecen tener la mejor madre o madre. Su trabajo nunca debe interponerse en el cumplimiento de su responsabilidad más importante: ser un padre afectuoso.

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