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Rocío Aranda: "Encontré obra de muy buena calidad"

La curadora del Museo del Barrio de Nueva York visita El Salvador. Compartió detalles de su trabajo e impresiones de la esfera artística nacional

La curadora de arte, Rocío Aranda, explica que en El Salvador los artistas proponen obras de alto nivel y tienen mucho conocimiento. foto edh/huber rosales

La curadora de arte, Rocío Aranda, explica que en El Salvador los artistas proponen obras de alto nivel y tienen mucho conocimiento. foto edh/huber rosales

La curadora de arte, Rocío Aranda, explica que en El Salvador los artistas proponen obras de alto nivel y tienen mucho conocimiento. foto edh/huber rosales

Rocío Aranda Alvarado, curadora del Museo del Barrio de Nueva York, brindó una entrevista para hablar sobre la escena contemporánea en El Salvador. La experta en arte visita el país con el propósito de buscar el talento de los artistas locales.

¿Cómo surgió la invitación para visitar El Salvador?

—Esta fue una invitación de Marte Contemporáneo, de Mario Cader Frech y de Claire Breukel, curadora de Marte Contemporáneo. Yo había conocido a Claire en una feria de arte en Nueva York hace dos años, cuando había puesto una instalación de Simón Vega en el Museo Witney. Esa fue la primera vez que yo hablaba con ella personalmente, ya que antes charlábamos por correo.

Entonces me habló recientemente y me dijo: sabes estamos haciendo un proyecto en donde queremos invitar críticos y curadores para que vengan a conocer la escena artística en El Salvador, me pareció muy buena idea porque para mí la función del Museo del Barrio es generar enlaces con el resto de Latinoamérica.

¿Cómo se fundó el Museo del Barrio?

—El Museo fue fundado en 1969 por Raphael Montañez Ortiz, un artista puertorriqueño nacido en Brooklyn, él era muy de vanguardia, tanto que empezó estudiando Arquitectura y luego empezó a pintar. A finales de los años 50 empezó a hacer gestos muy radicales con el arte visual; por ejemplo iba a una tienda y llevaba su equipo filmográfico y compraba películas antiguas, las cortaba, las metía en una bolsa y las agitaba hasta sacar los mismos pedazos en un orden distinto, rompiendo la narrativa totalmente.

Montañez siguió esa línea y también la narrativa y se hizo más famoso. Una vez vino gente del Departamento de Educación y le dijeron de los chicos nuestros, los niños puertorriqueños que no tenían la oportunidad de estudiar sobre su propia historia, entonces dijo hagamos un museo y se fue a Puerto Rico, estudió mucho, se juntó con mucha gente allá, arqueólogos, historiadores, museólogos, artistas, y formó el Museo del Barrio.

Desde sus comienzos se fundó como un espacio para artistas puertorriqueños, pero en 1973 el siguiente director rector Jack Agüeros, también poeta, decía que para nosotros es importante hacer una conexión con otros artistas latinoamericanos. Para ese entonces la comunidad ya estaba cambiando y haciéndose más grande; y estaba llegando gente de Sudamérica y México, entonces Agüeros veía la necesidad que para hacer un museo con mucho más sentido era importante esa conexión.

Actualmente, seguimos muy comprometidos con la idea de apoyar a artistas puertorriqueños, pero también dando apoyo a los artistas latinos y caribeños.

¿Qué tipo de arte se encuentra en el Museo del Barrio?

—Tenemos una colección de arte Taína, la obra prehispana del Caribe, y también tenemos un par de pinturas del siglo XIX. Lo que tenemos es arte moderno y contemporáneo, empezando por los años 50, en donde tenemos mucha obra de los representantes de la época. La verdad es que el museo tiene una colección muy joven, obras muy importantes de los años 60, 70 y 80. Hoy en día seguimos coleccionando obra de artistas jóvenes.

¿Qué opina del arte contemporáneo salvadoreño?

—Yo, la verdad, encontré la escena entera sumamente interesante, obra de muy alta calidad, los artistas se expresan muy bien, tienen muy claro cual es el mensaje que ellos están desarrollando, sobre todo, los artistas un poco mayores ya tienen mucho conocimiento sobre la historia del arte global y local. Creo, entonces, que están supereducados en el arte contemporáneo y cómo este encaja con las obras de ellos.

Los artistas jóvenes tienen muchísimas ideas, y muy buenas. Realmente encontré algo bueno.

Lo más importante y lo más lindo es que entre ellos mismos se apoyan, porque tuve la oportunidad de conocer a los artistas de In Situ, ahí pude conocer a Jaime Izaguirre, él me explicó su obra y también la de Mauricio Esquivel, y aunque Esquivel estaba de viaje, Izaguirre tuvo el buen gesto y fue muy noble al explicarla, eso me pareció impresionante, ese apoyo que se dan acá.

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