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Resistencia a los antibióticos, una amenaza global

Según la OMS, el uso indiscriminado de estos fármacos conduce a que enfermedades comunes y heridas menores tratables por décadas pueden empezar a matar de nuevo

Resistencia a los antibióticos, una amenaza global

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Resistencia a los antibióticos, una amenaza global

Infecciones que en las últimas décadas se volvieron curables gracias a los antibióticos podrían empezar a matar nuevamente por el aumento de las bacterias resistentes a estos fármacos, advirtió recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Una evaluación mundial —en la que 133 países aportaron datos— revela que esta problemática ya se ha convertido en una de las mayores amenazas para la salud global y que ignorarla sería "catastrófico".

La OMS confirma así que, sin medidas que lo eviten, el mundo se dirige a "una era postantibióticos", en la que "enfermedades comunes y heridas menores tratables por décadas pueden empezar nuevamente a matar", de acuerdo con el experto de la OMS Charles Penn.

Las patologías comunes a las que se refería van desde la neumonía hasta el sida, pasando por la tuberculosis.

Cada año, por ejemplo, se registran cientos de miles de nuevos casos de tuberculosis multirresistente que es imposible de tratar.

Asimismo, existe el peligro de que se pierdan los beneficios de los avances médicos conseguidos mediante la quimioterapia o las cirugías mayores, agregó Penn.

El uso durante largo tiempo de los antibióticos y otros antimicrobianos genera naturalmente un proceso de resistencia, pero éste se acelera cuando se utilizan de forma excesiva, inapropiada o cuando son de mala calidad.

Uno de los principales problemas hallados es que la venta de antibióticos y otras medicinas antimicrobianas sin prescripción médica es habitual en muchos países, a lo que se suma la disponibilidad de medicamentos por Internet. Esto último provoca que las personas puedan tener acceso a medicamentos que no podrían comprar en una farmacia sin receta médica, incluso en países donde existe una buena regulación al respecto.

"La venta de antibióticos sin prescripción es muy común en todo el mundo, lo que hace que el potencial de mala utilización sea muy alto", explicó el especialista de la OMS.

Según la evaluación de la Organización, más de la mitad de los Estados de América aportaron datos indicando que la venta de medicinas antimicrobianas se hace sin receta médica.

"La gente tiene más conciencia que antes (de los riesgos del mal uso de los antibióticos), pero en general todavía es baja. Hay personas que siguen pensando que los antibióticos funcionan para infecciones virales, lo que hace que los usen cuando no es necesario", señaló Penn.

A esta situación contribuye que muchos países carezcan de directivas de tratamiento, lo que aumenta no sólo la automedicación, sino el mal uso o elección del antibiótico por parte de los médicos.

Otro factor que incrementa la incidencia de la resistencia es el que el tratamiento no sea completado.

El tercer problema encontrado son las medicinas de poca calidad y que no contienen la cantidad apropiada del ingrediente activo, lo que resulta en una dosificación menor a la que se cree. Esta situación se agrava en el caso de los fármacos falsificados.

Cómo debemos actuar

De acuerdo con el médico salubrista Ricardo López, los antibióticos son sustancias químicas producidas a partir de derivados sintéticos o seres vivos. Su función es matar o impedir el crecimiento de ciertas clases de microorganismos sensibles, especialmente bacterias.

Para evitar el problema de la resistencia antimicrobiana, que ya ha comenzado a atacar en el mundo, es importante que este tipo de medicamentos sean prescritos exclusivamente por un médico y solo en casos de enfermedades infecciosas de tipo bacteriano. "En las enfermedades virales no se emplean. Un catarro, por ejemplo, no necesita antibióticos, lo que se hace es tratar la sintomatología, como el dolor de cabeza, la tos, etc. Es decir, la medicina no es para matar virus, explica López.

Como paciente debe saber que un tratamiento con antibióticos no es una cosa cualquiera, ya que se basa en muchos aspectos para que sea efectivo. Entre las consideraciones están la edad y peso del paciente, en las mujeres se verifica si está embarazada o lactando, pues muchos medicamentos pueden pasar a la leche materna y causar algún problema.

Igualmente es importante saber si la persona tiene algún problema como VIH, desnutrición, tuberculosis, si tiene daño renal o hepático o si es alérgico al componente.

Por otra parte, es necesario completar los tratamientos. Suele suceder que si se deja medicina para siete días y al tercero la persona ya se siente mejor dejan de tomarla, lo cual es un error.

Lo que ocurre entonces son las recaídas dado que la bacteria no se murió. Luego es posible que para curarse necesite un medicamento más fuerte, pues la bacteria puede volverse resistente al compuesto anterior.

"Lo mejor es tomarlo de la manera en que se lo han prescrito, por la vía y a la hora indicadas. Esto podría significar la interrupción de las horas de sueño nocturno para tomar la dosis, todo depende del tipo de medicamento y la cantidad del mismo que entra a la sangre", asegura López.

Y sugiere no ingerir antibióticos recomendados por vecinos o amigos, solo porque a ellos les funcionó, ya que muchas enfermedades requieren sustancias específicas.

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