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Pregorexia, desorden alimenticio en el embarazo

El trastorno no solo afecta la nutrición del bebé, sino también su desarrollo y formación

La pregorexia es la anorexia en el embarazo, es un trastorno siquiátrico en el cual la mujer embarazada no está comiendo lo suficiente o, en el caso extremo, llega a tener regímenes de dieta y ejercicio excesivo, severo y extenuante para su cuerpo y no aumentar de peso, aseguran especialistas.

Aunque es un problema poco conocido está en aumento. Según un estudio realizado en Inglaterra, una de cada 14 mujeres tiene un trastorno de la alimentación en los primeros tres meses de embarazo.

El 2 % de las mujeres analizadas dijo ayunar, hacer ejercicio en exceso, haberse provocado vómitos o usado indebidamente laxantes y diuréticos para evitar aumentar de peso durante el embarazo.

La investigación sostiene que este tipo de desórdenes alimenticios no necesariamente obedece a conductas del pasado, pues hay mujeres que lo desarrollan por primera vez durante el embarazo.

Algunas señales de alerta son estar demasiado preocupada contando calorías, saltarse las comidas o entrenar en exceso, reveló el estudio.

Secuelas letales

Las mujeres pregoréxicas al no seguir una dieta equilibrada tienen una disminución de ácido fólico en sangre, por lo que aumentan el riesgo de que sus bebés sufran defectos del tubo neural como la espina bífida.

Las malformaciones asociadas con la malnutrición se ven aumentadas en estas pacientes. Las tasas de aborto espontáneo también aumentan.

Durante el segundo y tercer trimestre las mujeres pregoréxicas presentan un riesgo mayor de sufrir un parto prematuro y de concebir un feto con retraso de crecimiento, afirmó Ana Patricia Gómez, ginecóloga obstetra.

Los bebés, por lo tanto, tienen más posibilidades de sufrir retraso mental, parálisis cerebral, muerte fetal intrauterina, problemas cardiovasculares, digestivos y de formación ósea.

El trastorno alimenticio también puede afectar el buen desarrollo del parto, ya que una madre pregoréxica está más expuesta a sufrir hemorragias posparto e infecciones, añadió.

"Si la madre no se alimenta va a reducir la cantidad de liquido amniótico característico de los fetos con retardo de crecimiento intrauterino. Y no va a estar apta para producir leche", enfatizó Gómez.

En cuanto a la salud de las madres, estas pueden desarrollar anemia por falta de ingesta de hierro, descalcificación ósea por disminución de la ingesta de calcio y aumento de las necesidades maternas de calcio, baja producción de leche en el posparto, alteraciones hormonales y alteraciones dermatológicas: caída del cabello, piel seca y deshidratada.

Nutrición y embarazo

Si bien es cierto que durante la etapa de gestación la madre debe procurar alimentarse bien para suplir las necesidades de su bebé, esto no significa que las raciones de comida se deban duplicar o triplicar. Según especialistas en nutrición, la clave es saber cómo alimentarse.

"Se debe evitar caer en 'comer cada vez que se antoje y lo que se antoje'. Lo ideal es realizar tres tiempos formales de comida y dos o tres refrigerios. Además consumir comidas más pequeñas de forma frecuente, pero ordenada, ya que de esta forma la madre puede mantener su peso y proveerle los nutrientes necesarios al bebé", recomendó la nutricionista Nubia Guardado.

Lo ideal es consumir frutas, verduras lo más frescas posible, carnes blancas, panes con fibra, leguminosas (frijoles, lentejas), lácteos según tolerancia de la madre, y productos no ricos en sal y azúcares.

"Después del tercer mes de embarazo es necesario tener un aporte extra de calorías según las necesidades propias y el peso que deba aumentar. Así debemos definir qué tanto más de carbohidratos, proteínas y grasas necesitará consumir. Si no damos una alimentación balanceada la madre puede aumentar de peso, pero no su bebé", explicó Guardado.

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