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El Papa pide perdón a evangélicos por persecución católica

Francisco condenó las atrocidades cometidas por los cristianos en nombre de la fe

El Papa Francisco da la mano al pastor Eugenio Bernardini, de la iglesia evangélica Valdense. Foto EDH

El Papa Francisco da la mano al pastor Eugenio Bernardini, de la iglesia evangélica Valdense. Foto EDH

El Papa Francisco da la mano al pastor Eugenio Bernardini, de la iglesia evangélica Valdense. Foto EDH

El Papa Francisco pidió ayer perdón en nombre de la Iglesia Católica por las persecuciones que sufrieron durante siglos los miembros de la Iglesia Evangélica valdense, una rama protestante con una presencia de casi un milenio en Italia, durante su viaje a Turín (norte).

"En nombre de la Iglesia Católica, les pido perdón por las actitudes y comportamientos no cristianos, ni siquiera humanos, que en la historia hemos practicado contra ustedes. En nombre del Señor Jesucristo, perdonadnos", pidió Jorge Bergoglio.

Francisco hizo referencia así a las duras persecuciones a las que fueron sometidos durante siglos los valdenses, que sobrevivieron desde el siglo XVI, en el caso de Italia, sobre todo en los valles del Piamonte.

Pedro Valdo, un adinerado comerciante de Lyon, Francia, fundó la iglesia valdense en el siglo XII. Valdo renunció a sus posesiones para predicar un credo de sencillez y pobreza que condenaba los excesos papales. Fue excomulgado y sus seguidores fueron perseguidos por Roma.

Hoy en día, los valdenses están unidos a la iglesia metodista y dicen tener unos 45.000 seguidores, la mayoría en Italia, Argentina y Uruguay.

Bergoglio pronunció estas palabras durante un discurso en un templo de la Iglesia evangélica valdense de Turín, ciudad a la que llegó el domingo, cuando rezó ante la Sábana Santa.

El acto de este lunes de Francisco ha sido de suma importancia, pues se trata de la primera vez que un pontífice visita un templo valdense, un gesto que sigue la línea del diálogo ecuménico de Bergoglio con otras comunidades cristianas.

En su alocución, el Papa argentino abogó por la unidad y el respeto "entre hermanos", y matizó que la unidad no implica que todos sean idénticos.

"La unidad, que es fruto del Espíritu Santo, no significa uniformidad. Los hermanos, de hecho, están unidos por un origen común, pero no son idénticos entre sí", apuntó.

En este sentido, lamentó aquellas situaciones en las que "los hermanos no aceptan sus diferencias y terminan luchando unos contra otros".

"Reflexionando sobre la historia de nuestras relaciones, no podemos hacer otra cosa que entristecernos por los conflictos y la violencia cometida en nombre de la fe, y pedir al Señor que nos dé la gracia de reconocer a todos los pecadores y saber perdonarnos los unos a otros", aseveró.

El Papa concluyó su discurso reconociendo que las relaciones entre valdenses y católicos se basan actualmente "en el mutuo respeto y en la caridad fraterna" e invitó a ambos a trabajar "unidos al servicio de la humanidad que sufre, de los pobres, de los enfermos, de los inmigrantes".

"Que las diferencias sobre importantes cuestiones antropológicas y éticas, que aún existen entre católicos y valdenses, no nos impidan encontrar la forma de colaborar en estos y otros ámbitos", incidió.

El discurso de Francisco, recibido con un cálido aplauso, recordó, aunque en pequeña escala, a las disculpas que ofreció san Juan Pablo II durante el jubileo de 2000. En varios actos ese año, Juan Pablo II pidió perdón por las Cruzadas y por los malos actos cometidos por católicos contra judíos y otros grupos.

Francisco, un jesuita argentino, ha mantenido la sólida amistad con líderes protestantes y evangélicos que desarrolló como arzobispo de Buenos Aires.

Más tarde, el pontífice almorzó con unos 30 miembros de su familia, que proceden de la región del Piamonte y celebró la misa para ellos. El Vaticano especificó que la reunión incluyó a seis primos del pontífice y sus familias. —AGENCIAS

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