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Papa Francisco: "La Síndone recuerda a cada persona que sufre"

El Sumo Pontífice comenzó ayer su visita a Turín con un encuentro con el mundo laboral y llamó a decir "no" a fenómenos como la idolatría del dinero, la mafia o la corrupción.

El Papa Francisco tocó ayer el Santo Sudario, expuesto dentro de una cápsula de vidrio.

El Papa Francisco tocó ayer el Santo Sudario, expuesto dentro de una cápsula de vidrio.

El Papa Francisco tocó ayer el Santo Sudario, expuesto dentro de una cápsula de vidrio.

El Papa Francisco veneró ayer la Sábana Santa, a la que se refirió como un "icono del amor" de la Virgen por su hijo Jesús y que, a su juicio, refleja "el rostro de cada persona que sufre y que es injustamente perseguida".

"Nuestro pensamiento va a la Virgen María, madre amorosa y atenta a todos sus hijos, que Jesús le ha encomendado desde la cruz, mientras sufría.

Él mismo con el gesto de amor más grande", dijo el Papa antes del rezo del Ángelus en la plaza Vittorio de Turín, que sucedió a una multitudinaria misa dominical.

Y añadió: "Icono de este amor es la Síndone, que ha atraído a muchas personas aquí a Turín. La Sábana Santa atrae hacia el rostro y el cuerpo martirizado de Jesús y, a la vez, nos empuja hacia el rostro de cada persona que sufre y que es injustamente perseguida".

Francisco señaló que "nos impulsa en la misma dirección que el regalo de amor de Jesús".

Por otro lado, el pontífice alabó "el ardor apostólico" de muchos sacerdotes y santos de Turín y del Piamonte, tierra de la que se siente "nieto" debido a que sus antepasados viajaron a Argentina desde esta región de la Italia septentrional.

En este sentido recordó a san Juan Bosco, fundador de los salesianos, cuando se cumple el segundo centenario de su nacimiento.

Durante su homilía de la misa Francisco abogó por que "la Iglesia en general y los cristianos deben permanecer cerca de las personas en dificultad".

"Las familias tienen la necesidad de sentir la caricia materna de la Iglesia para proseguir en la vida conyugal, en la educación de los hijos, en el cuidado de los ancianos y también en la transmisión de la fe a las generaciones jóvenes", dijo.

La "Síndone" (del griego "sindon", mortaja) es una de las piezas más discutidas y que mayor interés despierta en la Cristiandad y uno de los debates es si debe ser considerada una reliquia o un icono.

Las autoridades religiosas se cuidan mucho de hablar de ella como una reliquia, al no tener certeza de que dicho objeto haya estado en contacto con el cuerpo de Jesús.

En su visita, el pontífice se sentó durante varios minutos frente al llamado en Santo Sudario, expuesto dentro de una cápsula de vidrio. Agachó su cabeza en aparente señal de reflexión y observó ocasionalmente la túnica. Después colocó su mano sobre la cápsula y se retiró sin hablar.

Más tarde, después de oficiar la misa en una plaza de Turín, Francisco dio su impresión sobre el sudario al hablar sobre el amor que manifestó Jesús por la humanidad al ser crucificado.

"Icono de este amor es el Sudario que, aún hoy, atrae a tanta gente a Turín", afirmó el pontífice.

El Sudario se exhibe desde el 19 de abril hasta el 24 de junio.

Otros papas han hecho el viaje a la ciudad norteña durante exhibiciones anteriores del Sudario. Cuando el Papa Juan Pablo II lo vio en 1998, dijo que el misterio en torno de la túnica mortuoria planteaba interrogantes sobre la fe y la ciencia y si realmente cubrió el cuerpo de Jesús. Instó a continuar los estudios científicos. Benedicto XVI lo describió como un ícono "escrito con la sangre" de un hombre crucificado.

Turín, la sede de la industria automovilística italiana, es considerada la capital de los trabajadores de saco y corbata y durante su visita de dos días a la ciudad, Francisco denunció la explotación de los trabajadores, en especial las mujeres, los jóvenes y los inmigrantes. "La inmigración aumenta la competencia, pero los migrantes no deben ser culpados debido a que son víctimas de la injusticia, de esta economía del descarte y de las guerras", dijo el Papa.

La historia del manto

Extendida para evitar que los pliegues puedan dañar la imagen, se conoce su existencia desde el 1353, cuando fue descubierta en la localidad francesa de Lirey (norte de Francia).

Un siglo después pasó a manos de los duques de Saboya, que la custodiaron en Chambery (este) y en 1694, tras sufrir un incendio, fue trasladada a la capilla de la catedral -duomo- de Turín.

Según la tradición, esta tela de lino de 4,39 metros de larga y 1,15 de ancha fue empleada para envolver el cadáver de Cristo tras su muerte en la cruz, si bien esta creencia ha sido discutida.

En 1989 fue sometida a la prueba del carbono-14 en tres laboratorios de Suiza, Estados Unidos y el Reino Unido, que la dataron entre los años 1260 y 1390.

En abril de 1997 un incendió arrasó la capilla Guarini, donde se conservaba el lienzo en la catedral piamontesa, pero la reliquia fue rescatada sin que sufriera daños.

Meses más tardes fue colocada, extendida y no enrollada como hasta entonces, en una urna a prueba de incendios y atentados.

La Iglesia siempre ha considerado irrelevante el debate sobre su antigüedad ya que, a su juicio, la Síndone no es una prueba sino una invitación a rezar.

En 2013, con motivo de la conclusión del "Año de la Fe", fue mostrada al mundo mediante una ostensión televisiva extraordinaria.

En 2010 fue expuesta durante 44 días y, en ese tiempo, recibió la visita del por entonces Papa Benedicto XVI y, además, atrajo la llegada de más de dos millones y medio de peregrinos provenientes de todo el mundo. Hoy el Papa almorzará en Turín con algunos de sus antepasados que viven en Piamonte. —EFE/AP

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