Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Niños sin amor y control tienen el potencial de volverse criminales

¿Qué lleva a un niño a convertirse en un criminal? El amor de la familia es el mejor refugio para un niño y la mejor escuela para formar un hombre de bien.

Niños sin amor y control tienen el potencial de volverse criminales

Niños sin amor y control tienen el potencial de volverse criminales

Niños sin amor y control tienen el potencial de volverse criminales

El pasado 14 de mayo de 2015, una noticia originada en Chihuahua, México, conmocionó al mundo.

Cinco menores de edad le quitaron la vida a un niño de seis años, al parecer jugando a simular un secuestro.

Mientras me repongo de la noticia, me cuestiono acerca de por qué nuestros niños y adolescentes han llegado a este punto sin retorno.

Y es que no son pocas las noticias en el mundo de niños que hoy asesinan sin piedad.

En América Latina, las cifras de delincuencia juvenil son escalofriantes, centenares de niños son reclutados por guerrillas o por grupos al margen de la ley.

¿Qué lleva a un niño a ser delicuente? Cuando el agresor es un niño, la primera pregunta que nos hacemos es ¿dónde están los padres de ese niño? Un estudio publicado por la Universidad Autónoma del Estado de México, señala que entre los factores que determinan la conducta antisocial del niño, se encuentran la disfuncionalidad familiar, el entorno o el medio ambiente y las dificultades económicas, entre otros.

Si bien todos los aspectos juegan un papel importante, en mi concepto el factor determinante es una familia disfuncional.

Las familias disfuncionales se caracterizan por ser caóticas de cierta forma; no hay orden, no hay reglas.

Algunos de sus miembros pueden tener alguna adicción a las drogas o al alcohol, incluso puede haber maltrato físico entre los miembros y, casi siempre, hay padres ausentes o divorciados.

Pero no necesariamente tienen que coexistir todas esas características: con la existencia de un factor es suficiente para influenciar negativamente la crianza de los niños.

Pero no solo eso, si no que adicionalmente estas condiciones pueden afectar psicológicamente al niño, al punto de crearle un patología antisocial.

Si te estás preguntando qué puedes hacer para influenciar positivamente la vida de tus hijos, al tiempo que puedes evitar que sean víctimas de la malicia de otros, lee los consejos a continuación: Tratarlos con respeto y con amor Creo que este es uno de los aspectos en los que más insistimos en Familias.com.

Sin embargo, debe dejar de ser un simple discurso para todos y adquirir el verdadero valor que tiene.

Solo con amor y comprensión podemos hacer más grata la vida de nuestros hijos en casa, de manera que nada de lo que les ofrezcan negativamente fuera de ella, pueda ser mal interpretado por ellos como amor, amistad o comprensión.

Invertir tiempo en ellos Dedicar tiempo a nuestros hijos no es simplemente estar en casa con ellos, es más que nada darles nuestra atención.

Interesarnos en conocer el contenido de los programas de televisión que ven y las páginas de internet que visitan. Controlar las horas que están al frente de la computadora. Cenar con ellos, hablarles, preguntarles por sus asuntos, preocuparse por sus necesidades y atenderlas.

Evitarles el libre acceso a la tecnología En mi concepto, un niño menor de 12 años no debería tener un iPod, una tableta y ni si quiera un celular con acceso a internet.

Jean Piaget, reconocido psicólogo y biólogo suizo quién aportó importantes teorías sobre la infancia y el desarrollo de la inteligencia, destaca en su teoría del aprendizaje que el niño entre los 2 y 7 años de edad se encuentra en la etapa pre operacional, la cual se caracteriza por un aprendizaje por imitación. En esta etapa, el niño es incapaz de hacer comparaciones, de establecer diferencias.

Si tomamos esto en cuenta, es fácil llegar a la conclusión de que un niño a los 7 años carece de muchos recursos para tomar decisiones.

Para Piaget, entre los 7 y 12 años el niño se encuentra en la etapa de las operaciones concretas.

Según este autor, a esta edad su pensamiento se va volviendo más lógico, pero sigue siendo fantasioso. Finalmente, no es sino hasta la edad de las operaciones formales, es decir entre los 12 y los 18 años, que el ser humano se vuelve más analítico y racional, razona sobre lo real y lo posible.

No permitir ni propiciar el acceso a juguetes bélicos Los juguetes y los juegos bélicos son el camino más fácil para mostrarle al niño la permisividad con la violencia, la agresividad, incluso con el crimen y la maldad.

No son tiempos sencillos y sabemos que los niños pueden ser fácilmente engañados si desde casa permitimos que se identifiquen con armas de juguete y que simulen roles de criminales; aunque parezcan juegos inofensivos, ¡no lo son! Lo que está sucediendo es que se está formando un niño con una personalidad antisocial, capaz de agredir e incluso matar en el futuro, un futuro tal vez no muy lejano.

Hablar de los tiempos que vivimos y cómo protegerse No podemos esconder la realidad y, por el contrario, debemos socializarla con nuestros hijos.

Hablarles de los extraños y de los mecanismos que utilizan para engañarlos en ambos sentidos, es decir, para involucrarlos o para convertirlos en víctimas.

El amor de la familia es el mejor refugio para un niño y la mejor escuela para formar un hombre de bien.

Nunca olvides sembrar en el corazón de tus hijos el amor a Dios, sin duda las personas espirituales son un bálsamo que hoy necesita la humanidad.

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación