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10 lecciones que puedes aprender de tu hijo para vivir una vida más feliz

Te sorprenderías de las cosas que tus niños pueden enseñarte sobre la vida. Definitivamente, tienes que practicar estas diez cosas que tus niños hacen

10 lecciones que puedes aprender de tu hijo

La niñez una de las etapas más dulces y que más se disfrutan. Es posible que recuerdes ese tiempo en tu vida con añoranza y dulzura, o puede que solo sonrías al recordar ciertas vivencias y travesuras que de niño o niña tenías. Todo parecía más simple y menos complicado. Viajemos con la mente a nuestra niñez, tratando de recordar qué nos hacía felices. Analicemos estas diez cosas que hacías entonces, y que deberías hacer de adulto ¡desde ya! 

1. Ama a mamá y a papá

Cuando crecemos, tendemos a dejar a un lado a estos personajes que lo han dado todo por nosotros: se desvelaban por cuidarte y hacían esfuerzos por mimarte y hacerte sentir bien. Así que abraza a tus padres y recuérdales cuánto le amas. Hazlo de la misma manera que lo hacías cuando eras pequeño y necesitabas más de ellos. 

2. Ve a mirar las estrellas 

Recuerdo que un día de estos, sentada en mi balcón, sumida en mis pensamientos y estresada por los quehaceres de la vida cotidiana, miré el estrellado cielo, que parecía brillar para mí. No pude recordar cuándo había sido la última vez que me dediqué a mirar las estrellas, ¡lo disfrutaba tanto cuando era niña! Esa simple acción relajó mi mente. Ahora cuando me siento un poco estresada o preocupada, me repito: "Vete a mirar las estrellas". 

3. Disfruta de la lluvia

¿Quién de pequeño no miraba la lluvia caer por la ventana? Yo sacaba un dedo para mojarme un poquito. Varias veces me le escapé a mi mamá para darme un chapuzón bajo la lluvia, ¡qué rica sensación agitar el cabellos mientras miles de gotitas caen sobre ti o mientras corres por los charcos! 

4. Di "Lo siento" 

Mis hijas, que me enseñan pequeñas lecciones cada día, cuando las regaño o me enojo con ellas por algo que han hecho, ¡qué prontas son para decir, con sus rostros afligidos, "Lo siento Mami"! En ese momento roban mi corazón, y se me olvida todo. Imagínense qué mundo sería éste, si todos dijéramos "lo siento" con más regularidad y con la sinceridad de un niño. 

5. Duerme tu siesta

Recuerdo que luego de comer y un rico baño, tenía que acostarme a dormir mi siesta. Luego nos despertábamos descansaditos, listos para nuevas travesuras. Y no hay cosa más placentera que, como decimos aquí, que "echar una pavita". Te sentirás renovado además de que tu organismo te lo agradecerá. 

6. Ir al parque 

También funciona muy bien ir al campo. Yo anhelaba cuando me llevaban al parque o a un campo, corría tras las mariposas, rodaba en la hierba, ¡qué días aquellos! Por ello, deja un momento lo electrónico, párate del sillón en tu hora de descanso y vete al parque. Disfruta de un rico helado mientras tratas de identificar qué pajarito es aquel que escuchas cantar desde ese árbol; siente la brisa que mueve tu pelo y, si llevas a los niños, corre con ellos. Te aseguro te sentirás vivo. 

7. Sonríe 

De niña me reía de todo, de que las nubes eran blancas y las flores bellas. ¿Por qué no río ahora? Las nubes siguen siendo blancas y las flores me siguen pareciendo bellas. Cuando crecemos dejamos de apreciar las cosas simples y bellas de la vida. Sonríe o ríete a carcajadas y disfruta de cada cosa que hagas. 

8. Hacer nuevos amigos 

Qué listos están los niños para siempre hablar o invitar a jugar a otros niños, ya sea con una tímida sonrisa o compartiendo un juguete. Practiquemos de vez en cuando saludar y sonreír a los que pasan a tu lado. 

9. Haz caras graciosas 

Les confieso que yo lo hago; es relajante y divierte a otros. Hazlo de vez en cuando, no tienes que convertirte en un payaso, a menos que quieras. 

10. Cree 

Los niños creen que todo puede ser mejor, tienen muchas esperanzas y sueños. Se creen capaces de lograr todo, usan su imaginación y sobretodo su alma. Haz el esfuerzo por parecerte a ellos: confía más, teme menos. Añoro los días de mi niñez y las cosas que me hacían feliz. Si buscamos bien, veremos que esas mismas cosas siguen ahí, solo ha cambiado la forma en que las vemos. No nos dejemos tragar por las cosas cotidianas de la vida: ama, vive y aprecia lo que te rodea; si lo haces como un niño, serás feliz.

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