Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Estrenan en Nueva York poemas musicalizados de Claudia Meyer

El pianista salvadoreño radicado en Nueva York, Juan Carlos Guerra, musicalizó tres poemas del libro “Estación del frío”, publicado este año por la reconocida poeta y catedrática Claudia Meyer

Estrenan en Nueva York poemas musicalizados de Claudia Meyer

El pianista y compositor salvadoreño radicado en Nueva York, Juan Carlos Guerra, musicalizó tres poemas de la reconocida poeta y catedrática Claudia Meyer. El ciclo completo para Tenor...

El pianista y compositor salvadoreño radicado en Nueva York, Juan Carlos Guerra, musicalizó tres poemas de la reconocida poeta y catedrática Claudia Meyer.

El ciclo completo para Tenor y piano incluye los poemas “Estación del frío”, título del libro publicado este año por Índole Editores y parte de la colección Onda Expansiva; además “Yo te amé como nunca” y “Concebir el laberinto”.

El estreno de las obras se realizó el 16 de agosto con un recital que formó parte del programa de una gala a beneficio de la Fundación Renal Salvadoreña -donde Guerra se desempeña como coordinador de programas- en la sede el Centro Baha'i de Manhattan. La interpretación estuvo a cargo de Guerra y del tenor Oswaldo Iraheta, quien radica en Nueva York y realiza frecuentes giras dentro de Estados Unidos y Europa.

Este fue el estreno mundial de “Concebir el laberinto” y también la primera presentación en Estados Unidos de  “Yo te amé como nunca”. “Estación del frío” vio la luz en El Salvador durante la presentación del libro, el 9 de junio, en el Centro Cultural de España.

Trayectoria y creación

Guerra comenzó a estudiar piano a los cuatro años y luego fue alumno de los maestros Joseph Doestch y German Cáceres. Fue pianista y asistente del Coro Nacional de El Salvador (2002-2009), director del coro del programa de adultos mayores del Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada (IPSFA) y miembro del coro de la Universidad Dr. José Matías Delgado.

Entre sus composiciones figuran Santo (1995), Ave María (arreglo basado en un tema de Caccini), Misa Brevis (1995-2000), Dos no luchan si uno no quiere (2009), Las Rutas Rotas (2000), “Tres canciones de Alfredo Espino” (2010), Pacem in Terris (2011), Ave María (2012), Mass for Children and STAB Choir (2012), La Magia de la Música (2013), Pieza al estilo de Satie (2013) y Pater Noster (2014).

Vive en Brooklyn, Nueva York, desde 2009 y desde 2013 comenzó a estudiar con la compositora de origen cubano Ivette Herryman. Es miembro de la American Society of Composers, Authors and Publishers (ASCAP) y sus composiciones pueden encontrarse aquí

Después de la exitosa presentación del 16 de agosto, Guerra explicó el proceso para crear el ciclo completo con los poemas de Meyer.

“Siempre ando a la búsqueda de poemas o textos que hagan 'clic' conmigo; cuando eso pasa entonces la música fluye”, indicó. Conocía a Claudia Meyer desde la adolescencia y siempre estuvieron en contacto. Un amigo en común dedicado a la música le recomendó que ella podría estar interesada en compartir su arte.

Meyer accedió a la propuesta y le mandó el manuscrito de su libro, que estaba a pocas semanas de ser publicado. El tema central de la obra es la revalorización de los mitos griegos, en particular las historias de Dédalo, Ícaro, el Minotauro y Minos, según explicó en su oportunidad.

“Me dijo que podía ocupar cualquier poema que yo quisiera. Así, comencé a leerlo buscando los poemas más cortos, ya que solamente disponía de tres semanas para completar el trabajo”, recordó. Primero encontró “Yo te amé como nunca”, luego, “Estación del Frío”, y conversó con la autora acerca de la inspiración y las ideas sobre ese texto. Con eso en mente, fue su turno para componer la música.

La creación duró apenas cuatro horas, un récord personal en cuanto a la música clásica. Tiene secciones parecidas a “Yo te amé como nunca” y desarrolla la idea de estar en un lugar desconocido donde uno no quiere estar. “Para mí, es uno de los momentos más dramáticos en todo el ciclo de la composición”, detalló.

“La música refleja el poder de la poesía, con un fluir de emociones. Las tres piezas están interconectadas. En nuestras vidas tenemos momentos de soledad, reflexión, felicidad, tristeza… La música es la esperanza de que algo diferente viene en camino. Uno no sabe exactamente qué podrá ser, pero uno siempre debería tener esperanza de algo mejor”, opina el compositor.

Respecto a “Concebir el Laberinto” y las figuras poéticas que conlleva, a Guerra le tomó un tiempo decidir la musicalización debido a la extensión. “Sin embargo, mi amor por el texto me llevó a los primeros compases de la obra recordando y transformando algunas ideas de los trabajos anteriores. Fue terminado en un par de semanas. A veces nuestra vida es como un laberinto, siempre estamos tratando de salir, pero es difícil encontrar la salida, y nos podríamos llevar a un nuevo lugar desconocido, así que tenemos que empezar de nuevo ... ", reflexionó.

Si bien las tres piezas fueron pensadas originalmente para el tenor Oswaldo Iraheta -quien también colabora con la Fundación-, una vez terminadas, Guerra hizo la versión para Mezzosoprano.

“En la Fundación hemos tenido la fortuna de contar con Oswaldo y su gran talento. Es un orgullo para nosotros como Fundación y para mi como músico trabajar con alguien tan profesional como él”, destacó.

No obstante, Iraheta también dedica palabras de respeto para el trabajo de Juan Carlos Guerra, quien, a su juicio, “escribió música bella que es de gran importancia. Yo he tenido la oportunidad de cantar sus otras canciones y tengo que decir de que éste nuevo set es mi favorito. En este set de tres canciones pienso que Juan Carlos hizo un buen trabajo de darle más vida a la letra de la poeta. Los tres poemas son distintos pero a la vez tienen en común la idea de la esperanza que los une. Y es enfatizado por la música que Juan Carlos ha compuesto. Estuve realmente impresionado con la música y muy feliz”..

Asimismo, explicó que para interpretar las canciones, primero escuchó cuidadosamente y varias veces la música para ver que tipos de sensaciones, emociones e ideas surgían. “Después repasé la letra de la poeta Meyer. En ese instante me di cuenta de que sí, había una buena combinación y coordinación, la música con la letra. Puse atención a lo que Juan Carlos escribió en la música con respeto a las partes donde debería de haber énfasis, según sus ideas cuando empezó a componer las canciones. Hubo más detalle durante nuestros ensayos. Es ahí donde discutimos nuestras ideas y sentimientos por cada canción. Eso ayudó a informar mi interpretación. Por supuesto la energía que está presente durante el concierto inspira y termina de concluir la interpretación. Tal fue el caso conmigo”.

“Varias veces el concierto final no es lo más importante para el artista sino que la fase de aprendizaje, porque es ahí donde uno crece y se de cuenta de muchas cosas incluyendo de sí mismo. Estamos al servicio de la música. El arte de música es un milagro”, apuntó.

Después del concierto para la Fundación Renal, Iraheta participará el 30 de agosto en el concierto “Una celebración de la música española”, en Beethoven Pianos, Manhattan. En octubre interpretará el papel de Remendado en la ópera “Carmen”, de Bizet, conducida por Mark Sforzini, en St. Petersburg, Florida.

El impacto

Mirna Velásquez, quien organizó la gala a nombre de la Fundación Renal Salvadoreña, explicó que la misión de la entidad es proveer conocimiento y educación preventiva de la enfermedad renal.  

“La FRS necesita llevar un mensaje de conciencia a la comunidad inmigrantes en los Estados Unidos. La población salvadoreña es una de las que tienen el más alto índice de esta enfermedad a nivel global, sin embargo no es la única afectada. Es importante enfatizar que nuestro servicio no está limitado a nuestra gente. La Fundación no es solamente una institución médica, dijo: “es una organización embajadora de El Salvador el cual tiene como fin transmitir una imagen positiva de nuestra gente en vista de los acontecimientos socio-políticos difundidos por los medios de comunicación los cuales nos etiquetan como una sociedad conflictiva e ignorante.”

El Fundación fue creada por el médico nefrólogo Mario Henríquez, y la integran profesionales altruistas con diferentes especialidades como medicina, política hasta música. “Estos componentes son los que contribuyen a promover personalidades como el compositor y pianista Juan Carlos Guerra y el tenor Oswaldo Iraheta quienes son salvadoreños talentosos cuya experiencia y trayectoria contribuyen a que nuestras presentaciones sean de total agrado de nuestra audiencia que no está familiarizada con nuestro país, El Salvador.”, concluyó.

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación