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Entre dos tierras

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Corren los días finales de mayo de 1522. Hace ya dos décadas que la concepción del mundo plano fue destruida. La cosmografía hace ya buen rato que documenta los nuevos territorios encontrados por los europeos más allá de la Mar Océana y los que registran las exploraciones que mediante naos y carabelas surcan la recién descubierta Mar del Sur.

En medio de guerras y epidemias, las costas y territorios van siendo explorados y sujetos a los afanes del imperio español que maneja Carlos I de España y V de Alemania. Minerales, semillas, animales, personas, mercaderías vagan de un lado al otro del mundo que se expande. Pero con esos frutos de la tierra también transitan las ambiciones. Los conquistadores europeos van en busca de fortuna y fama, pero también de lograr la perpetuidad de sus hazañas para beneficio de sus descendientes.

Enviada desde Panamá sin la anuencia del gobernador Pedrarias Dávila, una expedición marítima comandada por Gil González Dávila y el piloto mayor Andrés Niño arriba a una bahía desconocida, donde encuentra islotes e islas. Más allá hay una costa repleta de esteros, radas, ríos de agua dulce y espacios propios para embarcar y desembarcar. Nicaragua queda unas leguas al sur, pero su ruta de exploración va hacia el norte. Así es como arriban los primeros barcos a la bahía de Conchagua, a la que bautizan como golfo de Fonseca. Sus afanes los llevarán hasta el istmo de Tehuantepec, en las cercanías de los territorios que ahora controlan Hernán Cortés, sus tropas españolas y sus aliados tlaxcaltecas, acolhuas y mexicas, los nuevos amos de la imperial Tenochtitlan.

¿Cuántas personas y cuántos pueblos indígenas habitan en aquel territorio nahua y lenca de Cuzcatán-Nequepio? ¿Cuáles eran las localidades más importantes? ¿Eran comunidades que residían en centros ceremoniales (Tazumal, San Andrés, Cihuatán, Quelepa) o eran concentraciones de ranchos pajizos y núcleos poblacionales más bien pequeños, como Joya de Cerén? ¿Tuvieron contacto personal y militar con los barcos españoles en esas jornadas de mayo de 1522? Como ocurre con buena parte del siglo XVI salvadoreño, los silencios son casi tan grandes como las preguntas que existen acerca de aquellas sociedades pipiles, lencas y de los demás grupos étnicos que hayan existido durante aquella “era de los descubrimientos”.

Dos años después de esa primera exploración, fue Hernán Cortés quien tomó la iniciativa de enviar a algunos de sus lugartenientes desde Tenochtitlan hacia el sur, en busca de las tierras que estaban bajo el mando de Pedrarias Dávila o de Diego López de Salcedo, gobernante de Hibueras-Honduras. Así fue como Pedro de Alvarado y otros de sus parientes originarios de Extremadura se pusieron en marcha, junto con unos 250 militares armados de arcabuces, culebrinas, bombardas, caballos y armaduras, así como miles de tropas indígenas auxiliares.

La guerra abierta y las alianzas con enemigos de pueblos más grandes fue la estrategia global que siguieron en su tránsito por el sur de México, la parte central de Guatemala y la costa de lo que hoy es El Salvador. Algunas batallas cruentas (como la de Acaxual o Acajutla, donde resultó herido el propio de Alvarado) quedaron registradas de manera gráfica en lienzos indígenas como el de Tlaxcala (guardado en Glasgow, Escocia) o el de Quauhquechollan (conservado en Puebla, México), así como en las cartas que redactara y remitiera el jefe de la expedición. De esos dibujos y palabras saltan, hasta el siglo XXI, detalles de la topografía, orografía, fauna, flora, topónimos y muchos detalles más de cómo era la tierra salvadoreña hace casi medio milenio. Incluso, de aquellos trazos emergen varios esclavos africanos.

¿Dónde fue fundada la primera villa de San Salvador en Cuzcatán, de la que fue primer alcalde Diego de Holguín? ¿Fue un asentamiento real o solo un trámite administrativo hecho por Pedro de Alvarado para justificar ante Hernán Cortés y la corona española su dominio de aquella tierra fronteriza con la Nicaragua-Panamá de Pedrarias? (Continuará)

PARA SABER MÁS: 

-Escalante Arce, Pedro Antonio. “Crónicas de Cuzcatlán-Nequepio y la Mar del Sur” (2013).

-Portuondo, María M. “Ciencia secreta. La cosmografía española y el Nuevo Mundo” (2013).

-Thomas, Hugh. “La conquista de México” (2001).

-Thomas, Hugh. “Quién es quién de los conquistadores. Diccionario” (2001).

-Vallejo García-Hevia, José María. “Juicio a un conquistador. Pedro de Alvarado” (2008, dos tomos).

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