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Encíclica papal pide revolución cultural para salvar el planeta

Martin Frick, de la FAO, opina que el documento es un hito porque nunca un Papa habló tan directamente sobre el medioambiente

La presentación fue ayer en la sala del Sínodo, en Ciudad del Vaticano. Foto EDH/ efe

La presentación fue ayer en la sala del Sínodo, en Ciudad del Vaticano. Foto EDH/ efe

La presentación fue ayer en la sala del Sínodo, en Ciudad del Vaticano. Foto EDH/ efe

El Papa Francisco, publicó ayer su carta, conocida también como "encíclica verde" ya que está dedicada al medio ambiente. Se llama "Laudato si" (Alabado seas) por ser la frase inicial del Cántico de las Criaturas de san Francisco de Asís, nombre que eligió Bergoglio al ser elegido pontífice en 2013, un santo vinculado por los católicos a la paz, la pobreza y la protección de la Creación.

En la misma afirma que hay una necesidad urgente de conversión política y espiritual para que los líderes mundiales y ciudadanos trabajen en combatir el cambio climático y poner fin a políticas y costumbres personales que destruyen la creación.

En el importante documento de 190 páginas, el Papa Francisco da a conocer su argumento teológico sobre el imperativo de proteger el medio ambiente. El Pontífice describe el daño que los hombres están causando a la naturaleza como "una pequeña señal de la crisis ética, cultural y espiritual de la modernidad".

La solución, apunta, requerirá sacrificio personal y una "audaz revolución cultural" en todo el mundo.

Contenido y reacciones

En un amplio manifiesto que espera tenga efecto en las negociaciones climáticas de la ONU, la política nacional y la vida cotidiana, Francisco explicó aspectos de la ciencia sobre el calentamiento global, un fenómeno que atribuyó a un modelo industrial injusto y basado en los combustibles fósiles que daña sobre todo a los pobres.

En su documento citó las escrituras, a pontífices pasados y textos de obispos, y pidió a la gente de distinta confesión o aconfesional que experimente un despertar para salvar la creación divina para las futuras generaciones.

El texto critica a las grandes empresas y a los escépticos del cambio climático.

"No basta con equilibrar, a medio plazo, la protección de la naturaleza con las ganancias financieras o la conservación del medio ambiente con el progreso", escribió. "Las medidas a medias simplemente retrasan el desastre inevitable. Simplificando, es una cuestión de redefinir nuestro concepto de progreso".

Los científicos expertos en medio ambiente creen que el documento, la primera encíclica sobre el medio ambiente, podría tener un efecto drástico en el debate sobre el clima, al sumar la autoridad moral del muy popular Francisco a un asunto que durante años se ha debatido solo en términos científicos, económicos y políticos.

La encíclica podría "cambiar la forma en la que la gente piensa en esto", indicó Veerabhadran Ramanathan, científico en la Institución Scripps de Oceanografía.

Por su parte, la industria energética no tardó en criticar la encíclica y su mensaje contrario a los combustibles fósiles. "La simple realidad es que la energía es el ingrediente esencial del mundo moderno", afirmó Thomas Pyle, del Instituto de Investigación de Energía, un grupo que defiende el libre mercado.

Francisco dijo esperar que su documento inspire un cambio drástico en el corazón y la mente de la gente corriente en su vida cotidiana y en los que toman decisiones en la cumbre climática de Naciones Unidas de este año. Ahora debe escucharse "tanto el llanto de la Tierra como el llanto del pobre", afirmó.

"Esta visión de la 'ley del más fuerte' ha engendrado una inmensa desigualdad, injusticia y actos de violencia contra la mayoría de la humanidad, dado que los recursos terminan en las manos del primero en llegar o el más poderoso: el ganador se lo lleva todo", indicó Francisco en el texto.

El Papa argumenta que en realidad no hay distinción entre los seres humanos, su fe y el medio ambiente.

"Todo está relacionado, y nosotros los seres humanos estamos unidos como hermanos y hermanas en un maravilloso peregrinaje, entrelazados con el amor de Dios por cada una de sus criaturas y que también nos une en cariñoso afecto con el hermano Sol, la hermana Luna, el hermano río y la madre Tierra", escribe.

Francisco, químico de formación, asume como un hecho que el mundo se está calentando y la actividad humana es la principal responsable.

"La Tierra, nuestro hogar, empieza a verse más y más como un inmenso montón de porquería", escribió. —Agencias

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