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¿Deseas hijos más felices? Edúcalos sin estereotipos

Existen estereotipos perjudiciales sobre cómo deben comportarse hombres y mujeres. Como madre debes estar alerta para identificar si estás reforzando esos estereotipos dañinos en la crianza de tus hijos

¿Deseas hijos más felices? Edúcalos sin estereotipos masculinos o femeninos

La palabra equidad nos remite básicamente a dos cosas: por una parte, la cualidad de dar a cada uno lo que merece, en función de sus méritos y condiciones. Por otra parte, el no favorecer en el trato a una persona perjudicando a otra.

Uno de los principales enemigos de la equidad son los estereotipos. Un estereotipo es una imagen estructurada y aceptada por mucha gente como algo que representa a un conjunto de personas. El problema con éstos es que nos impiden ver las cosas como en verdad son, pues limitan nuestra visión a solo percibir aquello que la mayoría cree que es, o debe ser.

Existen estereotipos sumamente perjudiciales sobre cómo deben comportarse hombres y mujeres, por ejemplo. Como madre debes estar alerta para identificar si estás reforzando esos estereotipos dañinos en la crianza de tus hijos.

Por ejemplo, frases como: “Las niñas lindas no se enojan” o “Los niños no lloran”, son parte de esos estereotipos. Hemos crecido con ellos y por eso los incorporamos a la educación de nuestros niños. Pero ten cuidado: éstos pueden perjudicar la forma en que tus hijos se ven a sí mismos y cómo conciben la relación con otros. 

La importancia de la familia en la equidad entre géneros Con frases, actitudes y conceptos enseñamos a los niños los roles de género e introducimos a su mente los moldes sociales que los acompañarán en su vida.

Ciertamente, hombres y mujeres somos biológicamente distintos y nos comunicamos, amamos, pensamos y nos relacionamos de manera diferente. Sentimos necesidades distintas, mismas que resolvemos por vías diferentes y esto nos lleva a apreciar la vida en formas que no siempre son iguales.

Pero mucho de todo esto —salvo la diferencia anatómica—, es así por la manera en que somos educados. Por tanto, desde la conciencia de esta diferencia tenemos el deber de luchar para educar a nuestros niños en la equidad, de modo que mañana puedan erradicar formas injustas de convivencia.

Tú puedes contribuir desde tu hogar revisando la forma en que educas a tus hijos. Aquí comparto contigo algunas ideas de cómo puedes hacerlo. 

1. Un trato equitativo es un trato justo 
Procura siempre un trato justo a niños y niñas. Esto no significa que los trates exactamente igual en todo, sino que reconociendo sus diferencias, aptitudes y virtudes, les hagas ver que ninguna de éstas vale más que otra.

Nunca menosprecies las cualidades de uno frente a las de otro y vigila que niños y niñas tengan siempre las mismas oportunidades. 

2. Vigílate a ti misma 
Es a través de los padres que el bebé tiene el primer contacto con el mundo. Desde que llega a su habitación, todo en torno a él tiene un significado que irá comprendiendo e incorporando como aquello que simboliza lo que se espera de su género: el color, la decoración, los juguetes.

No digo que no regales muñecas a tus niñas y autos a tus niños pero, ¿te has preguntado qué pasaría si educáramos también a los niños en el cuidado amoroso de los “bebés de juguete” y a las niñas en las destrezas para reparar modelos de auto en miniatura? 

3. Revisa tus expectativas 
La familia transmite los roles de género de distintas maneras. Una de ellas es a través de las expectativas que tenemos respecto al comportamiento de los hijos. Esto será determinante en la forma en que ellos entiendan lo masculino y lo femenino.

¿Esperas de tus varoncitos velocidad, fuerza y rudeza? ¿Anhelas en tus niñas delicadeza y expresiones de ternura a toda hora? Revisa reflexivamente tus expectativas y cómo éstas podrían estar coartando el desarrollo integral de ese ser complejo y maravilloso que trajiste al mundo. 

4. Cuida tu lenguaje 
El lenguaje es vital en la equidad de género: no solo las palabras que usas, sino el tono en que las dices. Si la forma de hablar con hombres y mujeres no es equitativa, sutil y poderosamente enseñas a tus hijos que las diferencias entre ellos implican un trato desigual. 

5. Analiza tus relaciones 
Las relaciones que estableces con tu pareja, padres, hermanos y la gente más allegada a tu familia, son el primer modelo que tus hijos aprenderán sobre cómo “deben” relacionarse hombres y mujeres.

De manera natural imitarán esos patrones, actividades y conductas. Por tanto, si al analizar tus propias relaciones ubicas cosas que no deseas que vivan tus hijos, ¡cambia ya! Haz los ajustes necesarios de modo que tus hijos aprendan modelos más justos y felices.

Cuando conviven juntos y en equidad, niños y niñas aprenden desde muy pequeños cosas maravillosas unos de otros. Te invito a que no les niegues esa experiencia formativa invaluable siguiendo irreflexivamente estereotipos de género que no tienen sentido y lastiman todo lo que tocan.

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