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Lo cortés no quita lo valiente: 10 maneras de respetar a quien quieres

Al igual que los resfriados, las buenas acciones o conductas se contagian

Respeto y cortesía

Hay quienes consideran que el respeto se gana, aunque también hay quienes consideran que el respeto se impone.

El respeto debe nacer de uno mismo hacia los demás antes de exigir ser respetado, pues con esto no solo te engrandeces como persona, sino que generas cambios en las personas que te rodean.

Al igual que los resfriados, las buenas acciones o conductas se contagian, es decir, si todos nos preocupamos de ser un poquito menos individualistas generaremos un mundo mucho mejor para nuestros hijos.

Pero ¿cómo comenzar el cambio? Muy simple: respetando.

1. Di no a la violencia En el mundo de los niños no se golpea a las mujeres ni con un ramo de flores. No importa si eres hombre o mujer, la violencia es un problema que no sabe distinguir entre géneros, así que evítala sin importar lo que cueste. Cuenta hasta cien o hasta mil si es necesario, pero no permitas que los golpes sean tu forma de manifestarte.

2. No descalifiques Las palabras pueden llegar a lastimar más que los golpes, sobre todo cuando quien la persona que las pronuncia es a quien le hemos abierto nuestro corazón. No olvides hacer el experimento del plato: tira un plato al suelo con fuerza, discúlpate y espera a ver si se vuelve a pegar. Por más que te disculpes, el daño ya está hecho. Procura no olvidar esta historia y piensa dos veces lo que vas a decir antes de que sea demasiado tarde.

3. Escucha con atención Cuando alguien es importante, también lo son sus emociones, sus historias, sus miedos y en especial sus alegrías. Pon atención, no con la finalidad de repetir lo escuchado en un futuro cercano, sino de entender lo que va entre líneas, lo que se dice sin pronunciar palabra o como diría mi padre, lo realmente importante.

4. Cumple tus promesas Antiguamente el “dar la palabra” era tan importante como firmar un contrato, puesto que todos tenían claro que debían cumplir lo prometido, pero a medida que ha ido pasando el tiempo esta buena costumbre se está transformando en un mito. No caigas en el grupo de las personas “sin palabra” y preocúpate de que tus promesas sean un verdadero compromiso.

5. Sé consecuente Vale la pena pensar antes de hablar, pues luego debemos ser consecuentes entre nuestras palabras y nuestros actos para ser capaces de defender nuestra posición sin ser nuestros propios enemigos. Como dice el refrán: Eres dueño de lo que piensas, pero esclavo de lo que dices. No dejes que tus palabras te jueguen en contra, al ser consecuente no solo te respetas a ti mismo sino también a los que te rodean.

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6. Honestidad como primera opción Es cierto que en más de alguna oportunidad hemos recurrido a una mentirita “blanca” para no hacer sentir mal a alguien o para zafarnos de algún problema, pero cuando de verdad queremos demostrar nuestro respeto por la persona que tenemos en frente es primordial que le hablemos con total honestidad, aunque siempre seleccionando las palabras adecuadas para no lastimarle.

7. Lo cortés no quita lo valiente Hay quienes piensan que un hombre educado es menos “hombre”, pero la verdad es que mientras más educada sea una persona, mejores son las relaciones que genera. Con educada no me refiero al que más estudios tiene, sino a aquel que demuestra los valores que se le han entregado durante el transcurso de su vida. El saludar, dar las gracias, despedirse o permitir que otra persona pase antes que uno son señales de cortesía, educación y respeto.

8. Respétate Comienza por respetarte a ti mismo, a tu cuerpo, a tus ideales, así cuando quieras extender el respeto hacia otras personas te será mucho más fácil demostrarlo.

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9. Cuida su espacio personal Cuando se forma una relación entre dos personas también se establecen límites, restricciones que ninguno de los integrantes debe transgredir con el fin de mantener dicha relación. Esto incluye su espacio físico, sus tiempos y sus emociones.

10. No olvides la higiene Tu higiene personal afecta a todo tu círculo, pues no solo se refiere al mal aliento, sino también a la exposición a virus y bacterias que pueden generarse por causa de la falta de cuidado. Mantener los espacios limpios y ordenados demuestra respeto por ti y por quienes te rodean. Intenta aplicar al menos uno de estos simples consejos día a día y verás cómo tus relaciones van mejorando exponencialmente.

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