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Compatriotas dan brillo a la Basílica de la Inmaculada Concepción

Diez salvadoreños preparan el templo en Washington para recibir mañana al Papa Francisco

La majestuosa Inmaculada Concepción en Washington

La Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción recrea, en una monumental estructura, la historia del catolicismo en Estados Unidos. Es, además, el templo más grande de...

Mantener impecable un templo como El Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en  Washington D.C. es una tarea encomendada a un equipo de compatriotas que trabajan en la basílica durante los siete días de la semana en turnos rotativos de ocho horas.

En total son 12 los trabajadores de mantenimiento que conforman el equipo, 10 de ellos son salvadoreños más un guatemalteco y un nicaragüense, como explica Elmer Argueta, originario de San Fernando, Morazán. Él trabaja en esta basílica desde hace 28 años y dirige  el equipo.

Este templo, regentado por la Universidad Católica, necesita cuidados permanentes para mantener impecables las baldosas de mármol que cubren pisos y paredes, las cuales exigen cuidados especiales por los materiales de sus piezas escultóricas y mosaicos. 

“Yo me siento muy orgulloso de trabajar en este santuario, donde vienen cada año un aproximado de un millón de visitantes que llegan de todo Estados Unidos y de otros países, por lo que necesitamos tener un equipo bien coordinado de trabajo en todas las áreas, y el mantenimiento es el que está a mi cargo”, dice Argueta.

Un templo de las dimensiones de la Inmaculada Concepción con un tráfico constante de feligreses que asisten a los servicios religiosos, más los turistas que llegan como parte de los puntos de interés de la capital nacional de Estados Unidos, exige un nivel alto de coordinación para que todo permanezca pulcro en interiores y exteriores.

Y no se diga cuando un Papa está a punto de llegar. En días previos, el equipo de compatriotas estuvo subido en los andamios para dar una limpieza adicional a los mosaicos de las capillas.

El joven trabajador Manuel Berríos, de Chirilagua, San Miguel, trabaja desde hace siete años en la basílica, y apunta que las jornadas al interior transcurren en un estado acogedor. “Aquí siempre estamos en este ambiente de paz y tranquilidad”, dice.

Para su jefe, Argueta, esta es la segunda vez que tiene que estar a cargo del equipo para preparar el templo ante la visita de un pontífice. En 2008 cumplieron a la perfección su rol para la llegada de Benedicto XVI. En aquella oportunidad recuerda que hubo más trabajo porque debieron decorar el templo mayor y la cripta para las celebraciones.

En esta visita Francisco oficiará la misa de canonización de Fray  Junípero Serra en el exterior de la basílica, en la puerta lateral que da al campus de la universidad.

Juan Pablo II también estuvo en este emblemático santuario dedicado a la Virgen María cuando visitó la ciudad de Washington en 1979.  

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