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Cómo prevenir la pérdida auditiva

Afecta a uno o ambos oídos y entraña dificultades para oír una conversación o sonidos fuertes

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La pérdida auditiva se define como la disminución del sentido de la audición o la capacidad para percibir los sonidos. Es un trastorno que puede deberse a varias causas y tener, por tanto, diversas consecuencias, que van desde leves molestias en el oído hasta la sordera total.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) más del 5 % de la población mundial (360 millones de personas) padece pérdida de audición.

Se dice que alguien sufre pérdida de audición cuando no es capaz de oír tan bien como una persona cuyo sentido del oído es normal, es decir, cuyo umbral de audición en ambos oídos es igual o superior a 25 dB.

La pérdida de audición puede ser leve, moderada, grave o profunda. Afecta a uno o ambos oídos y entraña dificultades para oír una conversación o sonidos fuertes.

El doctor Juan Carlos Carías, otorrinolaringólogo, del Hospital de Diagnóstico, explica que la pérdida de la audición se produce como resultado de daños o disfunciones en una o más partes del oído.

"La discapacidad auditiva se refiere a la falta o disminución para oír, esto debido al daño del aparato auditivo, que puede ser desde lo más superficial hasta lo más profundo", menciona.

Esta pérdida puede ocurrir a cualquier edad y por diferentes razones. No obstante, la causa general y más común es la edad, pues afecta a personas mayores de 65 años.

Pero también pueden estar relacionada con enfermedades, infecciones, inflamaciones e irritaciones, con exposición a sonidos de volúmenes altos, por obstrucción del conducto auditivo producida por cerumen o cuerpos extraños.

En los niños, la otitis media crónica es la principal causa de pérdida de audición.

Otras causas

La mayoría de los casos de pérdida de audición se desarrollan de forma gradual; así pues, normalmente pasa mucho tiempo hasta que descubre el problema y decide ir al médico.

Cuanto más tarde se diagnostica, mayor es la pérdida auditiva, e incluso más difícil resulta tratarla y adaptarse después a los tratamientos.

De acuerdo con Carías, existen diferentes tipos de pérdida auditiva: conductiva o de transmisión, neurosensorial y hereditarias genéticas.

La de transmisión es causada por enfermedades u obstrucciones en el oído exterior o medio (las vías de conducción a través de las cuales el sonido llega al oído interior), las pérdidas auditivas conductivas normalmente afectan a todas las frecuencias del oído de manera uniforme, aunque no resulten pérdidas severas.

Una persona con una pérdida de la capacidad auditiva conductiva bien puede usar un aparato especial o intervenciones quirúrgicas.

Mientras que la neurosensorial es causada en los casos en los que las células ciliadas del oído interno, o los nervios que lo abastecen, se encuentran dañados.

Estas también pueden ser pérdidas leves a profundas. A menudo afectan a la habilidad de la persona para escuchar ciertas frecuencias más que otras, de manera que escucha de forma distorsionada el sonido, aunque utilice un audífono amplificador.

Las personas con este tipo suelen quejarse de dificultades auditivas y de comprensión del habla.

Consecuencias

Según estimaciones de la OMS, una de las principales consecuencias de la pérdida de la audición es la limitación de la capacidad de la persona para comunicarse con los demás.

En los niños con sordera el desarrollo del habla se suele retrasar.

La pérdida de audición y las enfermedades del oído, entre ellas la otitis media, pueden tener efectos muy perjudiciales en el rendimiento escolar de los niños.

Sin embargo, cuando se ofrece a las personas con pérdida de audición la oportunidad de comunicarse, estas pueden interactuar con los demás en igualdad de condiciones.

La comunicación puede tener lugar por medio del lenguaje oral o escrito, o el lenguaje de signos.

También existen consecuencias sociales y emocionales.

Los problemas de comunicación y el acceso limitado a los servicios pueden tener efectos importantes en la vida cotidiana y generar sensación de soledad, aislamiento y frustración, sobre todo en las personas mayores que padecen pérdida de audición.

Una persona con sordera congénita que no haya tenido la oportunidad de aprender en la infancia el lenguaje de signos, podría sentirse muy excluida de la vida social.

Hoy en día existen muchas opciones de tratamientos auditivos que van desde el uso de audífonos hasta cirugías.

Tratamientos y prevención

"Depende el tipo de pérdida auditiva, así será el tratamiento a tratar, que va desde el quirúrgico a rehabilitación auditiva con auxiliares", menciona el médico.

Aunque sostiene que estos tratamientos no corrigen al 100 por ciento la pérdida de la audición, pero si rehabilitan al paciente al 100 por ciento.

Por otra parte Carías recomienda algunas medidas de prevención para disminuir problemas para escuchar: no tocar los oídos más allá de lo necesario, limpiarlos con agua y jabón, no usar hisopos, no exponerse a sonido de volumen altos, ni introducir objetos extraños, y usar protectores de los oídos cuando se trabaje con ruidos elevados.

Recuerde no automedicarse, el oído es uno de los sentidos más delicados. Ante una duda consulte un médico.

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