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Come sano y contribuirás a preservar el planeta

Este es uno de los objetivos del proyecto europeo “LiveWell for Life”, que la organización ecologista WWF ha desarrollado en España. 

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El proyecto “LiveWell for Life” propone varios principios para consumir un menú sostenible para el medio ambiente y que contribuya también a mantener los recursos en un mundo cada vez más hambriento.

1. Come más vegetales, hortalizas y frutas. “Con un mayor consumo de alimentos de origen vegetal se reduce el riesgo de enfermedades crónicas graves. Si comemos 600 gramos de fruta y verdura al día (3 raciones de fruta y 2 de verdura y hortalizas) reducimos en un 31% el riesgo de padecer enfermedad coronaria isquémica o un 20% el cáncer de esófago”, explica la nutricionista.

2.- Come diverso: alégrate la vida con un plato variado y colorido. La variedad permite frenar la merma de cultivos y razas locales. “Se pierden variedades de legumbres, de hortalizas, y se sustituyen por el mismo tipo de tomate que come todo el mundo y, por tanto, se produce una pérdida de biodiversidad que debemos afrontar”, considera la representante ecologista.

La nutricionista Martina Miserachs insiste en que hay que nutrirse de todos los grupos de alimentos, “pero lo importante es la variedad dentro del mismo grupo, no es lo mismo una manzana que un plátano”. Y sobre todo aprovechar los productos de temporada, lo que contribuye también a preservar el planeta. Además, apunta, es importante optar por los cereales integrales de grano entero, que aportan fibra saludable y son más sostenibles que las harinas blancas sometidas a procesado. “El pan blanco ofrece unas siete variedades de sustancias fitoquímicas, frente a las más de setecientas del integral”. 

3.  Aprovecha mejor la comida, un tercio de la que se produce en el mundo termina en la basura: En los países en desarrollo, la mayor pérdida de alimentos se produce desde la granja hasta el lugar del almacenamiento a causa de enfermedades, plagas en cosechas o malas condiciones de almacenamiento y no llega a los destinatarios. 

4. Come menos carne, prueba otras fuentes de proteínas: Un mayor consumo de carne, en especial roja y grasa, se asocia con riesgo de enfermedad cardiovascular, algunos tipos de cánceres y aumento del perímetro abdominal. “Hay que reducir la cantidad de carne, tanto en frecuencia como en tamaño de ración, y alternar o sustituir por legumbre”, señala la nutricionista.

WWF aconseja la carne de ganadería extensiva, de razas locales, de producción ecológica que contribuye a conservar paisajes tan emblemáticos como las dehesas y generar empleo rural.

5.  Come menos alimentos procesados: Consumen más recursos para su producción y suponen un mayor impacto ambiental al utilizar             embalajes y envases para su distribución que los alimentos a granel, explica la representante ecologista. Y para nuestra salud también el           impacto es negativo al contener mayores niveles de sal, grasa y azúcar que se suman a los ya de por sí altos de nuestra dieta diaria,                     Mejor tomar productos frescos y grasas como aceite de oliva, apunta la especialista en nutrición.

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