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Cohetes espaciales Ariane ahora se apuntan al reciclaje

Se trata de dos proyectos futuristas que, de acuerdo con los expertos, podrían materializarse entre 2025 y 2035, según un portavoz de Airbus

De momento, la prioridad para la división espacial de Airbus es la entrada en servicio del cohete Ariane-6. Foto EDH

De momento, la prioridad para la división espacial de Airbus es la entrada en servicio del cohete Ariane-6. Foto EDH

De momento, la prioridad para la división espacial de Airbus es la entrada en servicio del cohete Ariane-6. Foto EDH

Airbus, cuyos cohetes Ariane están bajo presión por su competidor de bajo coste SpaceX, acaba de revelar su trabajo en secreto desde hace cinco años: lanzaderas con motores reutilizables que rebajarían el precio de las puestas en órbita de satélites.

Se trata de dos proyectos diferentes, el más avanzado de los cuales, sobre los motores de propulsión atmosférica, podría materializarse entre 2025 y 2035, explicó un portavoz de la división espacial de Airbus.

Un equipo de ingenieros concentrados en la planta de Mureaux, en la región de París, han desarrollado un demostrador, bautizado "Adeline", que se presenta como el módulo inferior del cohete con dos pies.

Su gran novedad es que una vez que ha soltado el módulo superior -en el que va el satélite camino de su órbita- es capaz de volver a posarse en tierra intacto mediante un aterrizaje similar al de un avión, en lugar de destruirse -como ocurre ahora- al caer al mar.

La clave son unas hélices que se despliegan en "Adeline" durante la fase balística, mediante las cuales adquiere el aspecto de un dron muy particular.

El objetivo de la recuperación de ese módulo con los costosísimos motores, que podría ser utilizado -una vez pasado un mes para volverlo a preparar- entre una decena y una veintena de ocasiones, es reducir el costo de cada lanzamiento de satélites en torno al 30 %.

Para eso, primero habrá de superar con éxito una fase de pruebas que se debería iniciar en 2018 y, antes de eso, lograr que la Agencia Espacial Europea (ESA) consiga convencer a los Estados miembros de financiarla.

El segundo proyecto es todavía más futurista y más complejo porque se refiere al módulo superior de la lanzadera, el encargado de colocar en la órbita adecuada el satélite, cuya reutilización necesitaría jugar con una fase de espera en el espacio.

El fabricante aeronáutico europeo ha imaginado un remolcador que, una vez que ponga en su correcta posición un satélite, se quede en órbita a la espera de la siguiente operación, es decir de otro cohete que le enviaría un nuevo satélite y el combustible requerido.

El remolcador se volvería a activar así para empujar a ese nuevo satélite hasta la posición desde la que pueda operar y posteriormente se replegaría, una vez más, hasta su órbita de espera a varios cientos de kilómetros de altura.

Así se evitaría tener que enviar cada vez al espacio el motor de colocación en órbita, con todo lo que eso significa de reducción del peso de la lanzadera y de disminución de la carga de carburante.

—EFE

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