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Triángulo Norte, paraíso de traficantes de personas

En el país, 96 personas han sido detenidas en 4 años, pero solo 35 han sido condenadas

Estas personas fueron condenadas a 10 años ocho meses por trata de personas. Foto EDH / Cortesía FGR

Estas personas fueron condenadas a 10 años ocho meses por trata de personas. Foto EDH / Cortesía FGR

Estas personas fueron condenadas a 10 años ocho meses por trata de personas. Foto EDH / Cortesía FGR

La trata de personas es un delito casi invisible y poco sancionado en El Salvador al igual que en los demás países del Triángulo Norte (Honduras y Guatemala), donde a diario se mueven redes bien organizadas en busca de sus víctimas, según estiman especialistas en el tema.

En los tres países del Triángulo Norte, las autoridades han detenido a 774 traficantes entre 2010 y 2014, pero solo 72 han sido condenados, según registros de la Policía, Corte Suprema de Justicia, Fiscalía y Procuraduría de Derechos Humanos.

Los datos indican que menos del 10 por ciento de los tratantes detenidos han sido sentenciados por el delito cometido.

De mantenerse el comportamiento que la justicia ha tenido frente al delito de la trata de personas, los verdaderos responsables de las bandas que con engaños reclutan a menores como modelos y edecanes pero que terminaban forzadas a entregar su virginidad seguirán en la impunidad, opinan representantes de diferentes ONG.

El Tribunal Cuarto de Sentencia de San Salvador sólo condenó a cuatro de siete colaboradores de esa estructura a diez años ocho meses, pero los cabecillas que están detrás de estas bandas siguen en libertad.

Según las investigaciones de la Fiscalía, por 150 dólares los delincuentes vendían la castidad de las menores. El caso tomó más revuelo cuando circularon versiones que esta red tenía como clientes a prominentes empresarios, profesionales y políticos.

El Informe de Desarrollo Humano del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) estableció que "estos países son altamente vulnerables a las organizaciones criminales transnacionales complejas y sofisticadas, tales como las redes de trata de personas".

Las cifras lo confirman. En El Salvador, por ejemplo, la Policía Nacional Civil (PNC) sólo registra 96 detenciones por este delito en los últimos cuatro años. De estos, 35 casos terminaron en condenas.

Honduras y Guatemala

En Honduras, las autoridades reportan 74 casos en investigación por trata de personas en los últimos dos años, de los cuales, sólo 16 han llegado a los tribunales de justicia, donde la batalla se ha vuelto más férrea, ya que los jueces solo en cuatro diligencias impusieron una condena a los implicados.

En Guatemala la situación es similar. A pesar de que el Ministerio Público de ese país reveló que, de 2009 a 2013, la Policía detuvo a 604 tratantes, sólo a 183 se les abrió un proceso judicial. De estos, sólo en 33 casos hubo condena judicial.

Con estos resultados, no en vano el Departamento de Estado de los Estados Unidos, que evalúa los esfuerzos para combatir y erradicar este delito, sitúa en el nivel 2 a estos países de acuerdo al décimo cuarto informe de 2014.

Esa calificación implica que los gobiernos no cumplen plenamente con las normas mínimas de la Ley de Protección de Víctimas del Trata (TVPA, por sus siglas en inglés). Dicha normativa fue promulgada en 2000, para la eliminación de ese flagelo.

La recomendación es "que ante cualquier acto de una de las formas graves de la trata de personas, los tribunales deben imponer una pena que sea lo suficientemente severa como para disuadir y que corresponda adecuadamente a la índole atroz del delito". La pregunta es ¿qué tan en serio se están tomando este tema los países?

Redes se valen de todo

En contraste a los moderados avances de los países, las redes de tratantes se valen de todo lo que hay en el entorno de sus víctimas: familia, vecinos, amigos, anuncios clasificados en periódicos de alta circulación nacional, programas televisivos, redes sociales e Internet, afirmó Smirna de Calles, de la Unidad contra el Tráfico de Personas y Trata de Personas de la Fiscalía.

Para la trata sexual se interesan por que sus víctimas reúnan cierto perfil: bonitas, ingenuas, menores de edad que muchas veces son contactadas por "amigas" y en todo caso engañadas. Estas provienen de los estratos sociales más humildes, zonas marginales y rurales del país, quienes en busca de una solución de empleo caen en manos de la delincuencia.

Uno de los casos es el dos menores de 15 y 16 años que se dedicaban a modelar para una marca de cerveza en Guatemala y que fueron contratadas para hacer lo mismo en El Salvador.

Las jovencitas fueron reclutadas en un centro comercial de la capital guatemalteca cuando una mujer las ubicó y les hizo una atractiva propuesta. La mujer las puso en contacto con una supuesta agencia de modelaje salvadoreña donde las niñas ganarían mucho dinero.

La persona que las contactó se hizo pasar como una buscadora de talentos para su novio, propietario de una agencia de modelaje de prendas de vestir y quien urgía de los servicios de modelos juveniles.

En El Salvador, las chicas supieron su triste realidad, estaban en manos de una de las redes internacionales de trata de personas.

"Una semana nos mantuvo encerradas en uno de los cuartos donde no nos daba nada, ni agua, y solo nos tiraba cajas de condones", declararon.

El hombre buscaba que las niñas se prostituyeran. "Un día nos subió a un lujoso vehículo para que fuéramos a prestar servicio sexual. Íbamos a atender a clientes VIP, a personas muy importantes, como políticos, empresarios y futbolistas".

Uno de los lugares de encuentro, dijeron, era una zona de restaurantes y bares en la colonia San Benito. Un día se quedaron solas y abandonaron la casa, salieron rumbo a la terminal y tomaron un bus hacia Guatemala.

En la frontera, las víctimas mostraron sus documentos y al descubrir que eran falsos, las autoridades las interrogaron y éstas dijeron que tenían una semana de haber sido secuestradas para tener relaciones con varios hombres en El Salvador, un día se quedaron solas y lograron escapar.

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