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Tres mujeres y 15 hombres han dejado a 33 huérfanos

Muchos parientes aseguran que se conformarían con solo encontrar los huesitos de sus familiares

Las fotografías de mujeres son pocas en comparación con la cantidad de hombres desaparecidos.

Las fotografías de mujeres son pocas en comparación con la cantidad de hombres desaparecidos.

Las fotografías de mujeres son pocas en comparación con la cantidad de hombres desaparecidos.

Detrás del drama que representa cada familia el andar buscando a sus seres queridos víctimas de desapariciones, subyace otro que pocas veces o casi nunca se toma en cuenta: el de los hijos que quedan desamparados.

En solo 18 casos de desaparecidos, de las 124 personas cuyas fotos estaban colgadas a principios de enero en anaqueles en el Instituto de Medicina Legal (IML), se determinó que estas personas habían dejado 33 hijos en la orfandad, quienes a excepción de dos, todos son menores de edad y dependientes económicamente de esos desaparecidos.

El Diario de Hoy contactó a 40 parientes de personas víctimas de desaparición, de las cuales, 18 ya eran padres o madres que han dejado hijos. Es decir, que casi de dos desaparecidos, uno es padre o madre cuyos hijos también se vuelven víctimas al quedar sin la protección de sus progenitores.

En este caso, de los 18 desaparecidos que ya habían procreado hijos, 15 resultaron ser hombres y solo en tres casos, son mujeres entre los 18 y 26 años que en conjunto han dejado cinco menores huérfanos que ahora están al cuidado de abuelos o tías.

En el caso de las desaparecidos, tomando como muestra los casos de personas cuyas fotografías están exhibidas en Medicina Legal, es evidente que la mayoría son hombres.

En las carteleras, las fotos de mujeres llaman la atención por el simple hecho de ser pocas, al igual que las fotos de personas adultas mayores.

Si son pocas las mujeres que desaparecen, son muchas las que tienen que asumir también el papel de padres cuando estos desaparecen.

Legalmente no están muertos

Como en el caso de los asesinatos, los hombres se cuentan más entre las víctimas de personas desaparecidas.

Al igual que en el caso de los huérfanos cuyos padres han sido asesinados, ninguna institución estatal se acerca a los huérfanos por casos de desaparecidos cuyos parientes lo único que piden es encontrar "los huesitos" para darles cristiana sepultura, para tener un lugar donde ir a dejarles flores o en raros casos, para poder cobrar los seguros de vida que estos tenían por ser empleados de alguna empresa y que por el hecho de que legalmente no se puede tomar como fallecido, los huérfanos no pueden accesar a pequeñas sumas de los seguros.

Ese es el caso de un vigilante desaparecido a principios de diciembre del año pasado, cuando regresaba a su casa luego de terminar una jornada laboral en San Salvador.

El vigilante desapareció después de que cobró su salario. Desde hace tres meses, sus parientes no han sabido nada de él. Allá, en una casa del municipio de San Juan Opico, departamento de La Libertad, tres hijos viven desde hace tres meses con la esperanza de encontrar a su padre vivo o muerto.

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