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Tres comerciantes fueron asesinados ayer en Tenancingo y Jayaque

Dos víctimas eran ganaderos y comerciantes de carne. El otro era comerciante de ropa

Auto en el que dos hermanos fueron asesinados ayer en Tenancingo. Los asesinos dispararon no menos de 33 balas calibre 5.56 mm, usado en fusiles como el M-16. Foto EDH / Claudia Castillo

Auto en el que dos hermanos fueron asesinados ayer en Tenancingo. Los asesinos dispararon no menos de 33 balas calibre 5.56 mm, usado en fusiles como el M-16....

Auto en el que dos hermanos fueron asesinados ayer en Tenancingo. Los asesinos dispararon no menos de 33 balas calibre 5.56 mm, usado en fusiles como el M-16. Foto EDH / Claudia Castillo

Hasta ayer al mediodía, la Policía Nacional Civil (PNC) no tenía claro el motivo por el que fueron asesinados dos comerciantes en el cantón Crucitas, de Tenancingo. La Fiscalía General de la República (FGR) estaba en iguales condiciones.

En el lugar, además de un cuerpo y un pick acribillado, hallaron 33 casquillos del calibre 5.56 milímetros, utilizados en fusiles como el M-16.

José Roberto y Ana María, ambos de apellido Villeda Flores, de 43 y 33 años, respectivamente, fueron atacados ayer como a las 5:30 de la mañana cuando salían de su casa hacia el mercado de Cojutepeque, Cuscatlán, donde tenían una venta de carne de res y de cerdo, según dijeron parientes de ambos.

Las víctimas se conducían en el pick up P-540-905. Con ellos también iba una menor de 13 años, hija de Ana María, quien resultó con heridas leves, producto de los vidrios rotos a consecuencia de los disparos.

Ana María murió de inmediato, su cuerpo quedó dentro del auto, en tanto que José Roberto fue conducido a un hospital, pero falleció cuando recibía las primeras atenciones.

Según el testimonio que vecinos dieron a la Policía, Ana María protegió a su hija con su cuerpo. Su cadáver presentaba múltiples impactos de bala, explicó una fuente policial.

El asesinato de los Villeda Flores son solo dos de no menos de 10, cometidos ayer en varios puntos del país, entre estos el de una bebé de dos años (ver nota en página 14).

En el caso de los comerciantes de Tenancingo, la familia descartó que el hecho estuviera relacionado con las pandillas, pues no tenían problemas con esos grupos delincuenciales, según explicaron parientes de los asesinados.

Algunos parientes dijeron que el doble asesinato más bien podría estar relacionado con envidias por la actividad comercial que los hermanos Flores Villeda realizaban.

El negocio de carne que ambos administraban en Cojutepeque era grande. Tanto así que vendían de dos a cuatro reses unas tres veces por semana, negocio al que se dedicaban desde hace más de 20 años, indicaron.

Los parientes de las víctimas también descartaron que el móvil fuese el robo, puesto que en el pick up no transportaban carne; las reses eran destazadas en el rastro municipal, de donde fletaban la carne hacia el punto de venta.

Además, las víctimas y el resto de sus familiares eran personas muy reconocidas por su dedicación al trabajo. "No tenían enemigos aquí en el lugar. Los dos eran cristianos evangélicos", explicó una vecina, visiblemente conmocionada.

Otro comerciante asesinado en Jayaque

En otro hecho cometido en Jayaque, departamento de La Libertad, un comerciante de ropa murió al ser atacado cuando se conducía en su automóvil, en el sector de la Finca San José, del cantón Juan Higinio.

La víctima fue identificada como Eliseo Ricardo Orellana, de 43 años. Murió cuando era trasladado a la unidad de salud de Jayaque.

De acuerdo con testigos, varios hombres armados interceptaron a la víctima y le hicieron dos disparos a quemarropa. La compañera de vida de la víctima, resultó ilesa, indicó la Policía.

En este caso, fuentes policiales dijeron que no descartan que el hecho esté relacionado con el no pago de la "extorsión" a las pandillas.

De acuerdo con las autoridades, la víctima residía en una colonia del cantón Lourdes, municipio de Colón, siempre en La Libertad.

Hallan cadáver dentro de una bolsa

Fuentes policiales informaron sobre hallazgo del cadáver de un hombre, el cual fue abandonado dentro de una bolsa plástica en una calle que conduce hacia el cerro de San Jacinto.

La víctima no fue identificada, debido a que no le encontraron documentos en las bolsas de su vestimenta.

En otro hecho, en el municipio de San Alejo, departamento de La Unión, un hombre fue acribillado a balazos y murió de inmediato.

La víctima fue identificada como Óscar Arquímides Romero López, de 41 años de edad.

Versiones de testigos que aseguraron haber presenciado el hecho indicaron que Romero López fue sorprendido en momentos en los que se estaba poniendo el uniforme deportivo del equipo de fútbol en el que disputaría un partido.

Dos sujetos se le acercaron y le asestaron dos disparos. La Fiscalía de La Unión afirmó que Romero López ya había estado en prisión, purgando una pena por el delito de comercialización de drogas, por lo que no descartan que el hecho esté relacionado a esa misma actividad ilícita.

Mientras que en el municipio de Apopa, el cadáver de un hombre fue recuperado en la colonia Tres Ceibas.

Según informaron elementos de socorro de Comandos de Salvamento, la víctima tenía evidentes tatuajes alusivos a pandillas.

En el caserío Los Tubos, municipio de Santiago Nonualco, departamento de La Paz, otro hombre fue asesinado.

En este último caso, los policías dijeron que no tenían la identidad de la víctima, aunque afirmaron que su cuerpo también tenía tatuajes alusivos a pandillas, por lo que afirmaron que el crimen está relacionado a la rivalidad entre maras, al igual que el cometido en Apopa.

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