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MS tenía su “hospital privado” en San Pedro Sula

El director del centro asistencial confirmó que los pandilleros que eran heridos por diferentes circunstancias o enfrentamientos con la Policía eran atendidos ahí. Operación Avalancha fue un duro golpe a estructura de pandilleros que

Óscar Iraheta

Desde hace varios años, los miembros de la mara Salvatrucha (MS-13) que opera en San Pedro Sula y sus alrededores contaban con su propio centro médico donde curarse de las heridas de bala, resultados de los enfrentamientos con autoridades hondureñas o con sus rivales, los de la pandilla 18.

De acuerdo con el director general de la Policía Nacional de Honduras, Iván Mejía, todos los mareros heridos de bala recibían atención médica en el Centro Médico Hospitalario Ochoa, ubicado en el centro de San Pedro Sula, capital del departamento de Cortés.

Según el funcionario policial, el hospital era una clínica en poder de la MS-13. 

El director del centro asistencial resaltó el riesgo de que un hospital estuviese en poder de la MS pues de haber llevado allí a algún policía herido o enfermo, podrían haberlo envenenado.

“Cómo los médicos le van a dar información (a la Policía) sobre pandilleros heridos que son atendidos en ese hospital”, se preguntó el comisario general, durante una entrevista televisiva realizada por el Canal 11 de Honduras.

¿Cómo la MS se apoderó del hospital?

De acuerdo con fuentes del Ministerio Público (MP) consultadas por El Diario de Hoy, la MS tenía varios años de llevar las riendas del centro médico Ochoa, del cual se servían para lavar dinero que recogían de las extorsiones.

El martes anterior, las autoridades hondureñas incautaron un millón de lempiras en billetes de 500, casi medio millón de dólares, al cambio del día, los cuales estaban escondidos en una habitación de la policlínica.

Esa suma es parte del dinero que la organización delictiva blanqueaba, aunque la representante legal del centro asistencial argumentó que era dinero proveniente de las actividades del hospital.

Sin embargo, la fuente del Ministerio Público hondureño indicó que la forma cómo el nosocomio blanqueaba dinero de la mara Salvatrucha MS procedente de extorsiones era a través de falsos servicios médicos prestados, es decir, que si en el día atendían a 20 personas, la clínica reportaba que había atendido a 40 o 60 pacientes y de esa manera blanqueaban el dinero.

Esa manera de lavar dinero se ha establecido durante la investigación que esta semana derivó en la Operación Avalancha, desarrolla desde el lunes anterior en varios sectores de Honduras que ha dejado como resultado, el secuestro de 102 inmuebles, entre negocios, residencias de lujo y terrenos baldíos, y la captura de un alcalde y un excomisario de la Policía hondureña.

En la operación Avalancha han participado la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), Policías y militares de fuerzas elites.

La operación continuaba ayer en la tarde en diferentes lugares en Honduras.

De acuerdo con fuentes fiscales, la mara Salvatrucha se agenció el control del hospital Ochoa cuando su propietario, el doctor especializado en neurología, Miguel Ángel Ochoa Centeno, pasaba por dificultades económicas para continuar operando el negocio que ya pagaba extorsión a esa pandilla.

Fue entonces que los cabecillas de la MS le ofrecieron ayuda al doctor Ochoa para continuar en el negocio.

Según fuentes policiales hondureñas él aceptó varios préstamos por parte del grupo criminal y fue así cómo el reconocido médico se fue involucrando con esa organización criminal, especialmente con el cabecilla identificado como Alexander Mendoza, (a) Porky, a quien el Ministerio Público señala de ser la principal cabeza de la MS en San Pedro Sula.

La Policía capturó el martes anterior a una hija y a la ex esposa del médico quien escapó de ser arrestado y ahora las autoridades lo buscan para llevarlo ante la justicia.

De acuerdo con las fuentes, Mendoza o el Porky fue capturado el 20 de diciembre anterior, cuando se encontraba reunido con ocho mareros más cerca del estadio olímpico de San Pedro Sula. 

Esa captura hizo que la investigación contra la mara Salvatrucha en esa localidad se agilizara más por parte de las autoridades.

A Mendoza lo señalan de ser un cabecilla muy escurridizo; su captura realmente fue un acto casi inesperado. “Si no lo hubiéramos capturado ese día, es posible que aún no lo hubiéramos detenido hasta hoy. Es un tipo muy escurridizo”, indicó la fuente.

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